Monday, March 02, 2009

Círculo de Poesía en el Mundo

Círculo de Poesía en el Mundo
Aquí con mi querido amigo Jalal El Makhaoui (foto Lía Colombino)
El Círculo de Poesía ha abierto una nueva sección con poetas del mundo leyendo su poesía, hemos iniciado este proyecto con autores participantes en el importantísimo Festival Internacional de Poesía de Granada, Nicaragua 2009, que dirige nuestro querido poeta Francisco de Asís Fernández. Los materiales pueden ser consultados en:
o bien, en el sitio de youtube
Los dejamos con un video del marroquí Jalal El Makhaoui en el que lleva a su esposa en Rabat a comer hamburguesas en MacDonald's

Círculo de Poesía en Minería

Fotografía de Pascual Borzelli






Primer encuentro de poetas jóvenes
La lectura pública fue organizada por la revista electrónica Círculo de poesía
México, DF a 24 de febrero de 2009.- Círculo de poesía nace como un colectivo abierto de poetas, académicos, críticos y gestores culturales que tiene como principal objetivo la difusión de la poesía en particular y de la cultura literaria en general. Primer encuentro de poetas jóvenes forma parte de las actividades destinadas a este fin teniendo como escenario la trigésima Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (FILPM).
A la primera de estas sesiones acudieron los poetas Carlos Roberto Conde, Rubén Márquez, Mario Bojórquez, Jorge Mendoza y Antonio Escobar. Como presentación, definieron su actuar en estos términos: Mediante acciones concretas como la creación, la crítica, la edición de libros, revistas y suplementos culturales, la impartición de talleres literarios, cursos y conferencias, así como recitales de poetas maduros y jóvenes, el Círculo de Poesía se propone contribuir a la formación de lectores y de nuevos críticos y escritores, acorde a las exigencias de nuestro tiempo.
La lectura consistió en una selección de poemas firmados por cuatro de los cinco ponentes, en algunos casos inéditos, mientras que el quinto, Jorge Mendoza, intercaló semblanzas de sus compañeros, reflexiones, anécdotas, juicios en torno a la poesía y al sistema de becas gubernamentales en México: “Las becas son dinero, pagado por contribuyentes, que circula por grupos que ofrecen una visión, pretendidamente única, de la poesía mexicana”.
Los autores refirieron no sólo estar ligados a las tradiciones poéticas mexicanas, sino a formas ibéricas peninsulares como la alborada (identificada en la lírica portuguesa con los cantos al amanecer) y las barcarolas (que se refieren al mar).
Al ser cuestionados sobre quién era, para ellos, el mayor poeta mexicano, surgieron en la plática los nombres de Ramón López Velarde y Xavier Villaurrutia. Mario Bojórquez, por su parte, mencionó a Eduardo Lizalde como el poeta vivo más importante.
Las actividades de Círculo de poesía continuarán en el recinto de Tacuba este viernes 27 a las 19:00 hrs con la presentación de Ese obscuro recinto interminable, de la poblana Berenize Galicia. Algunos de los poemas pueden consultarse en http://www.circulodepoesia.com/blog/

Horario de la Feria: Lunes a viernes de 11:00 a 21:00 horas. Sábados y domingos 10:00 a 21:00 horas.Costo de entrada: Público en general 15 pesos. Niños menores de 12 años, personas de la Tercera Edad, estudiantes y maestros con credencial 10 pesos.Dirección: Tacuba 5, Centro Histórico. Cerca de las estaciones del metro Bellas Artes y Allende.
Para mayor información contactar aDulce Ma. López o Sandra MurilloTel. 5518 2210; 5521 4020 prensa@mineria.unam.mxfilpm30@gmail.com

Friday, February 13, 2009

V Festival Internacional de Poesía Granada-Nicaragua 2009

Con la invitación del poeta Francisco de Asís Fernández, estaremos en la ciudad de Granada, Nicaragua, la próxima semana participando en el Festival de Poesía de Granada 2009, que reúne a más de cien poetas de todo el mundo y donde fulgura la presencia del mítico Evgueni Evtuschenko, poeta que desde los años sesenta congregaba a miles de personas en torno a su potente voz, de él hemos conservado la premisa de que "la muerte es superable". Aquí la información del festival:

Lêdo Ivo gana el Casa de las Américas

Con enorme gusto recibimos la noticia de que nuestro querido poeta brasileiro don Lêdo Ivo, obtuvo el premio Casa de las Américas; vaya desde acá, un fuerte abrazo y nuestra felicitación. Hace unos días dedicamos a su obra un homenaje en la revista literaria Definitivamente Jueves, donde incluimos algunas versiones de sus poemas, entre ellos, Os pobres na estação rodoviária, y que el lector curioso puede consultar en:

http://circulodepoesia.com/blog/


dejamos aquí una parte de esa muestra:



Justificación del poeta

Padre, mis pensamientos no caben en tu sala con piano tranquilo al lado y oscuras
sillas vacías cerca de la ventana
mis inquietos pensamientos no caben en la salita con flores muriendo en los jarrones y
paisajes sonriendo en las molduras
deja que ellos se muevan más allá de las cortinas azules y caminen mucho más allá de las
ventanas abiertas
deja que se mezclen con el calmo resplandor de la luna
no te preocupes si los demás se espantan con tu hijo de ojos vivos y cabellos siempre
desaliñados
no te preocupes si recito poemas cuando la noche cae
el tiempo no existe en el alma del poeta
todo es universal y abarca todos los tiempos
los poetas, papá, son los corazones del mundo
son las manos de Dios escribiendo los poemas del mundo inseguro
no importa, papá, que digan que estoy loco
que lloro recargado en los puentes y me conmuevo en los teatros
que pregunto por la oscura Adriana cuando la madrugada baja
en silencio
en silencio
los poetas son los pianos del mundo
sólo ellos permanecerán inalterables delante de las musas y de Dios
sólo ellos tendrán la noción de la agonía del mundo
ayer un niño español fue despedazado por una bomba
mañana se encontrarán poemas en el bolsillo del suicida soñador
mientras tanto las grúas trabajan incansablemente día y noche
y los obreros fatigan sus brazos y sus piernas
ninguna oscilación habrá en la Poesía
ella quedará en equilibrio porque los ritmos la amparan
y Adriana no se prostituye.

Soy una elección. Soy una revolución.


Los murciélagos

Los murciélagos se esconden entre las cornisas
de la aduana. Pero ¿dónde se esconden los hombres,
que, a pesar de todo, vuelan la vida entera en lo oscuro,
golpeándose contra las paredes blancas del amor?

La casa de mi padre estaba llena de murciélagos
colgantes, como lamparillas, de las viejas viguetas
que sostenían el tejado amenazado por las lluvias.
“Estos hijos chupan nuestra sangre” suspiraba mi padre.

¿Qué hombre tirará la primera piedra sobre este mamífero
que, como él, se nutre de la sangre de otros animales
(¡hermano mío! ¡mi hermano!) y, comunitario, exige
el sudor del semejante aún en la oscuridad?

En el halo de un seno joven como la noche
se esconde el hombre; en el relleno de su almohada, en la luz del farol
el hombre guarda las monedas doradas de su amor.
Pero el murciélago, durmiendo como un péndulo, sólo guarda el día ofendido.

Al morir, nuestro padre nos dejó (a mí y a mis ocho hermanos)
su casa donde en la noche llovía por las tejas quebradas.
Cancelamos la hipoteca y conservamos los murciélagos.
Y entre nuestras paredes ellos se debaten: ciegos como nosotros.


La muerte de Elpenor

Los burdeles de Maceió iluminan mi adolescencia.

Considero uno de los mayores privilegios de mi vida haber sido admitido en ellos a una edad juvenil. Era por las tardes que yo los frecuentaba, y llegaba casi siempre en el instante en que las putas, recién salidas del baño, se recargaban castamente en las verandas delante del mar y contemplaban los navíos. Al olor del jazmín evaporado de sus cuerpos morenos se mezclaba el de la marejada embriagadora.

En uno de esos prostíbulos, situados en el piso superior con viejos balcones que también abrigaban almacenes de azúcar y bodegas de fondos oscurecidos, ocurrió la muerte de un marinero, un tal Elpenor.

Contrario a lo que dice Homero, Elpenor no cayó del techo del palacio de Circe. Completamente borracho, rodó por la escalera del burdel de Maceió y se quebró el cuello. Su alma bajó al Hades.

Ese lamentable accidente me privó, aquella tarde, del placer habitual de respirar, junto a las putas de mi pueblo, el olor de jazmín que se enlazaba, como un dulce y largo coito regido por el bochorno, a todos los perfumes del Océano.


Thursday, February 05, 2009

En Nicaragua


Por invitación del poeta Francisco Ruiz Udiel, se presentan algunos poemas míos en la revista Carátula, dirigida por Sergio Ramírez en Nicaragua, los invitamos a visitar el sitio en:

Sunday, January 25, 2009

Monday, January 19, 2009

Thursday, January 15, 2009

Wednesday, January 14, 2009

Jorge Ortega habla de Invocación al mar



Mario Bojórquez: Invocación al mar
Por Jorge Ortega

En 1995 Mario Bojórquez (Los Mochis, 1968) obtuvo el primer lugar del género de poesía en el Concurso Literario del Noroeste CECUT-SOGEBAC (Premio de poesía Abigael Bohórquez, el propio poeta Abigael Bohórquez fue jurado, al lado de Dionicio Morales y Lauro Acevedo), con el trabajo titulado Invocación al mar. Se trata de siete poemas, de siete versiones sobre la catadura del mar y sus lecturas. El título lo dice: invocación en el sentido quiromántico, donde el trecho del pulso a la materia (el mar a flor de piel), es la magnitud del presagio. Para sentir el mar hay que primero imaginarlo, acrecentar la expectativa para que los beneficios sean una espera florecida con el fabular. Pero si en las cuentas la imaginación es paraje incierto, el desgarre de la poetización es conclusión titubeante, varias nociones de una misma naturaleza. Así en el poema que abre Invocación al mar vemos como la presencia marina se desgaja en éstas sus metamorfosis continuas, distintos rostros de su proyección como materia invocada. Cito:

I

No es agua el mar, es fuego
incendio de la ola en su marea
No es agua el mar, es brasa
hoguera insomne, antorcha de viajero
No es agua el mar, es lumbre
escaldación infausta, sol hirviente
No es agua el mar, si quema


Ya Gorostiza en sus Canciones para cantar en la barcas (1925), había intuido del mar una omnipresencia que es, a un mismo tiempo, contradicción y complementariedad de toda presencia estable. Pero en tanto a Gorostiza le intriga el mar cual metáfora ontológica, a Bojórquez cual presencia indefinible por voluble y enriquecedora. Aunque bien se apoya en Gorostiza para esquematizar a partir de una dicotomía, está más cerca de ese Villaurrutia oscurantista de “Nocturno mar”, donde el poeta, conciencia evocadora, une las significaciones alquímicas del mar con las propiedades emotivas del lenguaje. Villaurrutia opta por la melancolía y el desamor, el mar como caudal lacrimoso arrastrando trozos de quejumbre, erosionando la soledad; Bojórquez por el paréntesis erótico y la audacia figurativa. Pero ambos coinciden al hacer de su postura una misión sacerdótica que pretende interpretar el atributo de las aguas. Cito:

II

¿Qué palabra contiene
su furia y su prodigio?
¿Qué palabra lo fija
lo acecha en su espesura?
¿Qué palabra sujeta
el temple de su orilla?
¿Qué palabra es el mar
qué nombra su sonido?


En el tercer poema de Invocación al mar, Bojórquez polariza, cardinal, las encarnaciones fallidas y torpes, lustrosas y certeras, de ese mar con derroteros desbordantes. El comodín erótico se afina hasta sentenciarse, adaptado a una atmósfera de punzante estrépito. La metáfora muda de lo inmarcesible a lo concreto, adquiriendo la coloración del escarceo. Cito:

III

Agua lustral, espumoso veneno
Fresca gota de sangre, miel calada
Río ancho, indócil, petulante
Vaso en el borde, copa, corrimiento
Marea boba, cántaro de lluvia
Fuente, cascada, nieve, lago calmo
Clepsidra, mercurio y bocatoma

Nombres del agua, máquinas del agua
Alzan el índice sobre el falange roto
Corrido y vaporoso y estancado


En un cuarto poema, el agua asciende al objeto de conflicto como sustancia redentora, es la llave de todos los estados físicos y cielo del que emanan todas las parcialidades a que me he referido, los rostros donde el mar vuelca su grandeza, su presteza para simbolizar nuestra muerte o desatino. Bojórquez canta del agua su principio y fin en el gozo sensual, pero también su galope intermedio. De la humedad brota la vida, y de ésta como alucinación permanente, brota el ensueño en su raíz indemne y radical: la pasión. A su vez, la pasión es ruptura, vaho de muerte en que probamos la corteza del abismo vital, rumoroso. Si Manrique concluyó que nuestras vidas son ríos que van a dar a la mar que es el morir, y Tales que el agua es el origen de la vida, entre ambos polos se cumple el encabrite del mar como presencia física reconfortante, desglosada en reiteraciones. Cito:

IV

El agua, serpenteante, su venero
El agua, presurosa, su caída
El agua, coloidal, cuaja su grumo
El agua, vesperal, abre su niebla
El agua, tormentosa, con su estruendo
El agua, alucinante, sueña su agua


Así el quinto poema de Invocación al mar es un venablo:

V

Aquí está el mar
¿escuchas su violenta llamada entre las rocas sin descanso?


Incansable e inalcanzable, deja el mar en su tropiezo las evidencias de su enclave, las descripciones de su aspecto, su hospedaje fantástico y real, abundoso en calificativos infranqueables. El sexto poema es una continuación del anterior, sólo que ahora si vemos el agua como diosa develada. El mar es el presente, el aquí, en su vaivén de concepciones es mitología simultánea, tangible y legendaria como la ancianidad de su fama que llega a nuestros días. Sin embargo, en intento por fijar envergadura, el mar escapa a nuestras acepciones como infinita nómina de epítomes. El primer hexámetro de la Ilíada sirve de émulo:

VI

Canta, oh Diosa, la cólera del mar
Que nos diga la fuente su mística premura
Que nos hable en la ola fugaz de su marea

Aquí está el mar, aquí su incandescencia
Su canto proceloso de sirenas
Su mengua pesca de la luna boba
Su prodigio de sales y locura
Su tormenta, su sol, su movimiento
Su trigo despojado de malezas
Su miedo y su descanso
Su furia de volcanes espumosos
Su timón y su fuego y su lamento
Su inagotable sed, su pulpa hirviente
Su levante y su céfiro
Su astrolabio y su dársena
Su comba, su cadera
Su monstruo, su concha, su crustáceo
Su vestido de nieve en el verano
Su sargazo, su bosque submarino
Su quietud sin reposo
Su ánima corpórea
Su acento tremedal
Su canto sordo


Invocación al mar cierra con una reverencia que hace las veces de guiño, con la cual Mario Bojórquez reafirma en el argumento marino navegación perpetua. El poeta es un Jason que alista su zarpaje cargado de las mismas preguntas iniciales, mas la reserva inspiradora del mar queda aún irresoluta en un señuelo de liberación. El temple poético se abre como un velamen dispuesto a la aventura. El mar es circuito alimentado con la duda de su tope transformante. Es en este séptimo y último poema de la serie donde la similitud con Villaurrutia es una trinchera de inútil camuflaje, ya que el poeta termina aceptando su vasallaje frente a la naturaleza impredecible. Concluyo:

VII

Te invoco mar, negro mar, ciego mar de mis ojos
Surcaremos las aguas de tu incendio imprevisto
Ataremos los cuernos de tu tobillo lánguido
Y tú, animal bramando, mostrarás tus quijadas
¿Dónde estás, quién te llama, obligado perfume de mariscos secretos?
Remos velas timón
Arderán en el soplo de la vejiga rota
Romperán ebrias olas los trémulos bajeles
Abrazarán costados su fatigado brote
Erigirán espumas incandescente mástil
¿Dónde estás, quién te nombra fusil, cántaro, vena constante en el mármol salado?



En Fronteras de sal: Mar y desierto en la poesía de Baja California
Jorge Ortega
Universidad Autónoma de Baja California, Mexicali, 2000, 305 pp.

Invocación al mar

Tuesday, December 30, 2008

Friday, December 26, 2008

Tuesday, December 02, 2008

Enriqueta Ochoa (1928-2008)



Enriqueta Ochoa es una poeta imprescindible de la literatura mexicana del siglo XX, con Las urgencias de un dios de 1950, su poderosa voz se abrió un espacio en la poesía mexicana al lado de otras notables mujeres como Rosario Castellanos y Dolores Castro. Yo la conocí en 1995 al recibir el primer premio nacional de poesía que lleva su nombre en la ciudad de Torreón Coahuila por Contradanza de pie y de barro, los jurados de ese certamen fueron don Víctor Sandoval, don Dionicio Morales y don Óscar Wong. Sabemos que dejó un magisterio entrañable entre los jóvenes poetas mexicanos y un diccionario de poética que muy pronto será publicado. Nuestro querido amigo, Vicente Alfonso, publicó recientemente una entrevista con la maestra Enriqueta Ochoa, en ocasión de la entrega de la Medalla de Bellas Artes al cumplir ochenta años de edad, descansa en paz.


Entrevista a Enriqueta Ochoa de Vicente Alfonso

Sunday, November 23, 2008

La Poesía y su Lector


Bojorquez, Bartolomé y Fernández Granados, en la Casa del escritor de Puebla

Y la poesía desbordó el espacio...
Gustavo Osorio de Ita
Puebla, Puebla. a 22 de Noviembre de 2008

Se ha corrido la voz.

Todo el que gusta de la poesía en esta ciudad, o incluso aquellos vinculados de alguna manera remota con la literatura, se dan cita esta tarde de Miércoles cualquiera para escuchar tres voces que guían la poesía mexicana.

En la mesa toman asiento los tres gigantes: Jorge Fernández Granados, Efraín Bartolomé, Mario Bojórquez. Los tres parecieran saber que vienen a impactar; que vienen a hablar desde y de lo profundo.

Inicia Bojórquez, Premio Aguascalientes 2007, con El deseo postergado. La voz de Bojórquez – áspera – lima el alma y de la ralladura va moldeando poemas que hablan en un tono ni orgulloso ni humilde, sino profetizante. Bojórquez quita como un mago la tela de lo cotidiano para encontrar la lumbre en otro tiempo encendida. Se nota nostálgico cuando mira a los ojos y pronuncia silaba a silaba, verso a verso, el “nadie te dijo nunca que no es posible”. El poeta canta la canción del que levanta vuelo, y así empezamos a despegarnos del suelo entre el silencio frío de esta tarde de miércoles, cientos de personas levitando bajo el verso de Bojórquez, sintiendo cada línea directa cuando señala al público con la mano firme. Entonces, puliendo sus poemas a cada verso, se deja llevar por una emoción indescriptible pero contagiosa; se sienten los versos de Bojórquez profundo en las entrañas porque son verdaderos. Así todos los que “somos lo que no queríamos”, todos los que nos preguntamos por qué “no volverán las horas”, todos los que escuchamos la sentencia: “no volverás sobre tus pasos”, absolutamente todos los que hemos postergado un deseo infinitamente, nos inflamamos – contagiados – del valor de la poesía valiente de este gigante y vemos la vida en otro tiempo pasar.

Modera Álvaro Solís la mesa. Observa atinadamente que la poesía se siente, aunque está demás decirlo: todos aquí sentimos la poesía rondar entre los muros de la Casa del Escritor.

Jorge Fernández Granados, galardonado con el Premio Aguascalientes por Los hábitos de las cenizas, fija la vista en su interior y recita poesía del alma. Una exacta correspondencia entre forma y contenido, la sensación de precisión del verso, la emotividad como fin último de la poesía: es una mezcla precisa en la poesía de Fernández Granados.

El poeta agradece al público por “…estar con algo de frío buscando las palabras”. Pero es él quien ha encontrado las palabras justas para despejar el frío; entonces el público agradece al poeta por incendiar el alma.

Fernández Granados habla sobre la soledad, sobre nuestra “incompetencia para la eternidad”, la intrascendencia del hombre en la tierra, el “no tenemos tiempo”, el estar solos y darnos cuenta, pero la imposibilidad de comunicarlo, precisamente porque estamos solos. El hombre condenado a la soledad: “Nadie va a salvarnos / nadie va a saber que lo sabemos”, pero redimido por la poesía (fin último para hablar con el otro y consigo mismo).

Granados vertebra su voz y habla de las “viejas palabras / inflamable animal de las palabras”, entonces el público se adentra en las imágenes de soles incendiando los ojos y todos viajamos al diálogo de Fernández Granados consigo mismo. Todos se reconocen afortunados de ser participes de un acto poético de esta envergadura.

Así el poeta viaja hacia su interior, y habla también sobre “Los viajeros”. En estos nace la magia de la coincidencia, la lejanía del mundo al otro lado no es nada contra los poderes de esta secreta magia. “Los viajeros”, como el poeta mismo, nos muestra el “lugar al que volvemos creyendo que nos vamos”; es la poesía aquel lugar y por lo menos hoy, nadie quiere partir.

Seis de la tarde. La temperatura baja con la noche. Se alumbra la Casa del Escritor con las tres personalidades. La gente sigue entrando a pesar de que ya no hay lugares; bien vale esperar parado para contemplar a esta poesía viva y flagrante.

Efraín Bartolomé, Premio Aguascalientes 1984, se levanta de su silla para arder: “Soy poeta y mi oficio es arder”. Su figura levantada, haciendo honor a la poesía misma, abruma en silencio al público entero: es un poeta, una veta de oro en el pecho de su generación; es enorme y está en llamas.

Invoca, en la lengua de sus abuelos, a un pasado mítico para solventar las dudas del advenedizo futuro.

Recuerda la infancia selvática del pueblo de su padre, y a su padre leyendo la revista Siempre!, y Siempre! la memoria que regresa cuando el poeta se reconoce en las páginas de la misma revista y lamenta al padre muerto. El público contempla. El poeta lamenta la muerte del padre pues nunca verá esas páginas.

Galopa sobre la “Vienta”, “yegua enloquecida de la noche”, y ausculta los lugares a dónde lo ha llevado el violento galopar para catar que sin miramientos bien “volvería a entrar por la misma puerta”. Cueste lo que cueste somos lo que somos.

Ama. Él el cielo y ella la tierra, el fecundador y ella la naturaleza que da frutos, él y ella entreverados en el lecho de la cama como “universo que los contiene” y luego confundidos haciéndose tierra y cielo a la vez. La poesía de Efraín Bartolomé ahonda en el cosmos de aquellos que explotan. El público atento contempla la creación del universo.

Nadie. Nadie sale ni se mueve. Todos quieren más. Es un público sediento de poesía. Una ronda más.

Bojórquez poetiza, señala, se agranda tras el micrófono y canta alegremente sobre su sangre que viaja desde tiempo atrás en sus anchas venas de poeta. Toca a la envidia, deseando ser la sombra del otro, y explica su necesidad para llenarnos las horas de la vida. Habla del odio, de la “partícula de odio” que vive en todos e impulsa la existencia, el odio del mar infinito, el odio que empieza a ocuparlo todo, el odio de lo que reclamamos al mundo (hoy reclamamos que esta noche no sea infinita como un pretzel); y entonces, tensionando los músculos de la cara, el rictus serio y la sangre violenta por todo el cuerpo viajando, Mario Bojórquez corta la tormenta de un tajo: “Una ola de sangre oxigenada nos devuelve la calma”.

Fernández Granados, en un incendio de inspiración, habla de “los agonistas”, habla de los jóvenes y su infinita posibilidad, el arriesgue de su identidad, de aquellos que “arrastran el peligro y el privilegio de su juventud”; habla del arrepentimiento de los demás, de aquellos muertos, sometidos o cansados. Es una disertación impresionante sobre la vida – el vivir ahora – el jugarse el todo por el todo para hacernos fuertes o espectrales. Fernández Granados da lecciones de vida, profundas desde la experiencia, que se nos van quedando tatuadas en el cuerpo.

Bartolomé cierra la velada y “vibra, está cantando”. E invita a cantar con él para ahondar en la noche y en el corazón. Lo seguimos. Todos repetimos su canto, temblando de frío, entre dientes y nos calentamos.

Bartolomé abre esta fría “noche en dos”: un ayer y un hoy, pues la poesía, para aquellos dichosos de haber contemplado este espectáculo de gigantes, nunca será la misma después de esta noche.

Monday, November 10, 2008

10º Festival Internacional de Puebla

10º Festival Internacional de Puebla: 19 de noviembre
Los mejores poetas del país ( México) / Ganadores Premio Aguascalientes, Casa del Escritor, 12:00 hrs. Evento Gratuito. Cupo limitado a sillería.


Efraín Bartolomé (Ocosingo, Chiapas, 1950). Mereció el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes en 1984. Algunos de sus libros capitales son Ojo de jaguar, 1982; Música Solar, 1984; Cuadernos contra el ángel, 1987. [Poemas]



Jorge Fernández Granados (D. F., 1965) es poeta, cuentista y crítico literario. Mereció el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes en 2000 por el poemario Los hábitos de la ceniza. Ha publicado también los poemarios El cristal y Principio de incertidumbre, Ediciones Era, 2008. [Poemas]



Mario Bojórquez (Los Mochis, Sinaloa, 1968) mereció el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes 2007 por el poemario El deseo postergado. Es autor de los libros clásicos Contradanza de pie y de barro y Diván de Mouraria. Es traductor y actualmente editor asociado de la revista Biblioteca de México. [Poemas]

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V Festival Internacional Poesía Granada 2009