Friday, June 26, 2009

Canciones de negros en el mississippi


Canciones populares

To R. L. Thomas, in memoriam

Cosechamos el trigo

Cosechamos el trigo,
Nos dejan el maíz;
Horneamos el pan,
Nos dejan las migajas;
Seleccionamos las frutas,
Nos dejan las cáscaras;
Destazamos la carne,
Nos dejan los cueros;
Y de esta manera
Nos hacen partícipes;
Desespumamos las ollas,
Nos dejan el caldillo,
Y dicen que esto es muy bueno para un negro.


We raise de wheat

We raise de wheat,
Dey gib us de corn;
We bake de bread,
Dey gib us de crust;
We sif de meal,
Dey gib us de huss;
We peel de meat,
Dey gib us de skin;
And dat’s de way
Dey take us in;
We skim de pot,
Dey gib us de liquor,
And say dat’s good enough for nigger.

Frederick Douglass
My Bondage and My Freedom, 1853


Salvaje Negro Bill

Yo soy Bill, el negro salvaje,
Vengo de la colina Chile-colorado,
Yo nunca trabajé y nunca lo haré.

Yo maté al Jefe,
Yo le quebré el esternón.
¡Me comí el ganso crudo sin salsa de manzana!

Soy Bill el fugitivo
Sé que intentarán matarme;
¡Pero mi viejo Señor nunca me atrapó y nunca lo hará!


Wild Negro Bill

I’se wild Nigger Bill,
Frum Redpepper Hill.
I never did wo’k, an’ I never will.

I’se done killed de Boss,
I’se knocked down de hoss.
I eats up raw goose widout apple sauce!

I’se Run-a-way Bill,
I knows dey mought kill;
But ole Mosser hain´t cotch me, an’ he never will!


Este sol es caliente

Este sol es caliente
Este azadón es pesado
Esta hierba crece más de lo que puedo arrancarla;
Y estoy mirando
Este campo de algodón
Y pienso que debo ser llamado a predicar.


This sun is hot

Dis sun are hot,
Dis hoe are heavy,
Dis grass grow furder dan I can reach;
An’as I looks
At dis Cotton fiel’,
I thinks I mus’ a’ been called to preach.

Traducción del inglés-yat, Mario Bojórquez

Folk songs, en The Black Poets, Randall, Dudlley, Bantam Books, New York, 1970, 353 pp.

Sunday, June 21, 2009

Puente Mario Bojórquez en Zacatecas

IMAGEN de Zacatecas
Intervención urbana en el puente de la excentral
Junio 20, 2009
Grabados y acuarelas adornan su interior

Texto y fotos: Sara de Santiago

A Ignacio Vera Ponce le tocó el honor de cortar el listón.

Intrigados transeúntes fueron testigos de la inauguración del puente peatonal de la Excentral Camionera en Zacatecas como espacio cultural.
Cuatro jóvenes artistas expusieron sus trabajos con temas como la no violencia y la vida. Las técnicas utilizadas en las obras fueron linoleografía, grabado y acuarela.
El corte de listón para inau-gurar el espacio fue realizado por un transeúnte y también artista, Ignacio Vera Ponce.
La intención de Juan Manuel García, Amaury Fuel Báez, Mauricio Fernández y Omar Anael Díaz es acercar el arte y la literatura a la gente. Y como ellos mismos expresaron, “quitar el concepto elitista que se le ha atribuido al arte”.
Bautizado como Mario Bojórquez en honor al escritor, es el primer espacio urbano transformado en medio de expresión artística.
Contaron los chicos sus planes de intervenir más espacios públicos en toda la República Mexicana, dándole a cada uno el nombre de algún escritor y en el que pondrán alguna cita del literato.
El grupo colectivo “Estropajo”, como se hacen llamar, informó sobre “La Sala Galerías” y taller de gráfica “Enrique Guzmán”, que abrieron cerca de la Plazuela de García en el centro de la ciudad.
En el taller se imparten cursos sobre grabado, serigrafía, dibujo e introducción a la ilustración digital.
También tienen un ciclo de cine contemporáneo para el que la entrada es gratuita.

Wednesday, June 10, 2009

Antoni Marí, gran poeta catalán


"Canto V de Un Viatge d'hivern". Antoni Marí nace en Ibiza, España en 1944. Además de poeta, también es ensayista y narrador. Entre su obra poética podemos mencionar: "Triptic de Jondals", "El preludi", "Viatge d'hivern", "El desert". Actualmente es catedrático de Teoría del Arte en la Universidad Pompeu Fabra y director de la colección de poesía Nuevos Textos Sagrados de Tusquets.

Entre las distinciones que ha recibido podemos mencionar: Premi Ciutat de Barcelona y el Crítica Serra dOr.


Un viatge d'hivern

V

Així como el jorn passat ja mai no torna,
mai més no tornaràs a travesar, del mar,
aquestes aigües. Mai més
de lloc don véns podràs tornar.
Mai més podràs tornar a ser el que fores,
ni a fer memoria, tan sols, del teu record
Mai més el teu nom ningú no podrá dir-lo,
ni recordar el teu rostre ni el teu front;
ni si pedra o ocell o vegetal tu fores
o el lleu pefil d'un pensament sobtat.

Ets un no-res de transparent crinera.
Ets un solc buit. Un alè esquinçat.
Un riu eixut que baixa les voreres
del mar dels morts i dels astres perduts.
Només l'hivern, el fred al moll dels ossos,
el seny desert i l'esment esfondrat
són ara en tu i en tu han fet niada,
i esdevens oblit i glaç i tenebror.

No saps qui ets. Tan sols l'obscur recordes.
L'animal fosc que et rou l'enteniment.
Que pren la teva ment i rou les teves ales
i et llança cap avall, batut, com un ocell;
com un ocell perdut pel pendent de la fosca,
per l'enfonsant cimal del llarg penediment.
Ocell vençut per l'espessor del somni,
per la faiçó de lodre, per l'ombra del camí.
Pel desconhort d'haver perdut la via,
pel desconcert d'haver perdut la por.

Un viaje de invierno
(Traducción Mario Bojórquez)
V

Así como el día pasado ya no vuelve,
nunca has de volver a cruzar, de este mar,
sus aguas. Nunca más
del lugar de donde vienes has de volver.
Nunca más podrás volver a ser el que fuiste,
ni hacer memoria, tan sólo, de tu recuerdo.
Nunca más tu nombre
alguno podrá decirlo,
ni recordar tu rostro ni tu frente;
ni si piedra o pájaro o vegetal tú fueras
o el leve perfil de un pensamiento súbito.

Eres la nada de transparente crin.
Eres un surco vacío. Un aliento desgarrado.
Un río seco que baja las orillas
del mar de los muertos y de los astros perdidos.
Sólo el olvido y el vacío del sueño
son, ahora, las ganancias de la temida suerte.
Sólo el invierno, el frío hasta los tuétanos,
el juicio desierto y la perdida mente
están ahora en ti y en ti se han anidado,
y devienes olvido y hielo y tiniebla.

No sabes ya quién eres. Tan sólo lo oscuro recuerdas.
El fosco animal que roe tu claridad.
Que secuestra tu mente y quiebra tus alas
y te lanza hacia abajo, abatido, como un pájaro;
como un pájaro perdido por la pendiente de lo oscuro
por la hundida cima de un largo arrepentimiento.
Pájaro vencido por el espesor del sueño
por la hechura del orden, por la sombra del camino.
Por el desaliento de haber perdido la vía
por el desconcierto de haber perdido el miedo.

Tuesday, June 02, 2009

Círculo de Poesía cumple un año


Felicitamos al Círculo de Poesía por su primer aniversario; a un año de su aparición se ha convertido en la Revista Electrónica de poesía más importante de la red en México, ofrece a sus lectores variadas opciones de información y entretenimiento: ensayos, pequeñas antologías en línea, videos, entrevistas, libros de poesía en PDF, poesía en otras lenguas, traducciones, una revista impresa: Definitivamente jueves y muchas cosas más, vaya a Círculo de Poesía haciendo click en el siguiente enlace:

Tuesday, May 26, 2009

Contradanza de pie y de barro dos versiones en video




Este poema fue publicado en la editorial Tierra Adentro en el año 1996, resultó ganador del Premio Nacional de Poesía Enriqueta Ochoa en su primera emisión, el jurado calificador estuvo conformado por tres poetas que admiro: Víctor Sandoval, Dionicio Morales y Oscar Wong. Los ganadores en años posteriores han sido, entre otros, Aglae Margalli, Roxana Elvridge-Thomas y Diego José.

Thursday, May 21, 2009

El piano de Federico García Lorca


De Federico García Lorca se conservan dos grabaciones para la radio en Argentina que aun no han sido difundidas; sin embargo, circulan sus aportaciones al piano en la recuperación del patrimonio musical popular español, aquí acompaña a La Argentinita en el Zorongo Gitano. Podemos acercanos al maravilloso poeta desde la música.

Tuesday, May 19, 2009

AMLO en la Ciudad de México

Friday, May 08, 2009

José Emilio Pacheco, Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2009



Con enorme gusto hemos recibido la noticia de que nuestro admirado poeta José Emilio Pacheco ha obtenido el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2009. Desde aquí le enviamos un fuerte abrazo y nuestra sincera felicitación.

Tuesday, May 05, 2009

Canción del esposo soldado en la voz de Miguel Hernández


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Canción del esposo soldado

He poblado tu vientre de amor y sementera
he prolongado el eco de sangre a que respondo
y espero sobre el surco como el arado espera:
he llegado hasta el fondo.

Morena de altas torres, alta luz y ojos altos,
esposa de mi piel, gran trago de mi vida,
tus pechos locos crecen hacia mi dando saltos
de cierva concebida.

Ya me parece que eres un cristal delicado,
temo que te me rompas al mas leve tropiezo
y a reforzar tus venas con mi piel de soldado
fuera como el cerezo.

Espejo de mi carne, sustento de mis alas,
te doy vida en la muerte que me dan y no tomo.
Mujer, mujer te quiero cercado por las balas,
ansiado por el plomo.

Sobre los ataúdes feroces en acecho,
sobre los mismos muertos sin remedio y sin fosa
te quiero, y te quisiera besar con todo el pecho
hasta en el polvo, esposa.

Cuando junto a los campos de combate te piensa
mi frente que no enfría ni aplaca tu figura,
te acercas hacia mí como una boca inmensa
de hambrienta dentadura.

Escríbeme a la lucha, siénteme en la trinchera:
aquí con el fusil tu nombre evoco y fijo,
y defiendo tu vientre de pobre que me espera,
y defiendo tu hijo.

Nacerá nuestro hijo con el puño cerrado,
envuelto en un clamor de victoria y guitarras,
y dejaré a tu puerta mi vida de soldado
sin colmillos ni garras.

Es preciso matar para seguir viviendo.
Un dia iré a la sombra de tu pelo lejano,
y dormiré en la sábana de almidón y de estruendo
cosida por tu mano.

Tus piernas implacables al parto van derechas,
y tu implacable boca de labios indomables,
y ante mi soledad de explosiones y brechas
recorres un camino de besos implacables.

Para el hijo será la paz que estoy forjando.
Y al fin en un océano de irremediables huesos
tu corazón y el mío naufragarán, quedando
una mujer y un hombre gastados por los besos.




De: Viento del pueblo

Tuesday, April 21, 2009

La quinta versión de Pompeya de José Emilio Pacheco



Entre elogios y risas, vivió José Emilio Pacheco un homenaje más a sus 70 años

América Farías Ocampo

La emotividad contenida en la voz de José Emilio Pacheco llena el auditorio. Con cada poema sucede lo mismo. Luego de un par de líneas, el escritor interrumpe su lectura para perderse en la nostalgia de su mente, en los recuerdos de un mundo que ya no es y en las reminiscencias de momentos e imágenes que inspiraron sus palabras. “No los expliques. Se entienden solos perfectamente”, regaña por enésima ocasión el crítico Emmanuel Carvallo al autor de Morirás lejos, arrancando, una vez más, las risas del público que disfruta la charla de dos grandes de las letras mexicanas.

A 70 años de su nacimiento, Pacheco, el “discreto, sabio y un poco triste”, como lo describiera Carvallo hace algunos años, recibe un homenaje más por su labor incansable en la literatura de nuestro país. Esta vez el miércoles 15 de abril en el Tec de Monterrey campus Puebla, entre los elogios y admiración de escritores, amigos y lectores de todas las edades.

Devorador de la poesía de los grandes, como Villaurrutia y Paz, y escritor desde hace un año, el pequeño considera que Pacheco es el mejor. “Me gustan sus sentimientos y la intensidad que les da”, comenta mientras espera en la fila, junto con decenas de fanáticos, para que su ídolo firme una copia de Gotas de lluvia y otros poemas para niños y jóvenes. “Mi favorito es El monólogo del mono”, continúa el joven vate.

Nacido aquí en la jaula, yo el babuino / lo primero que supe fue: este mundo / por dondequiera que lo mire tiene / rejas y rejas. / No puedo ver nada / que no esté entigrecido por las rejas. / Dicen: Hay monos libres. / Yo no he visto / sino infinitos monos prisioneros, / siempre entre rejas…

“Les agradezco infinitamente que estén aquí. ¿En verdad quieren que lea otro poema? No los quiero aburrir”, dice mientras busca otro texto entre los papeles que tiene enfrente. “Este es muy triste. No deberían oírlo”. Carvallo, nuevamente, lo regaña con ternura y firmeza a la vez. “No nos hagas eso, José Emilio”. “Es que me da vergüenza leerme”, contesta con sinceridad luego de la quinta interrupción a Pompeya

La tempestad de fuego nos sorprendió en el acto / de la fornicación. / No fuimos muertos por el río de lava. / Nos ahogaron los gases; la ceniza / nos sirvió de sudario. Nuestros cuerpos / continuaron unidos en la roca: / petrificado espasmo interminable.

Antes del recital, diversos escritores habían discutido la obra narrativa y literaria del ganador del premio Xavier Villaurrutia 1973 por la novela El principio del placer. Más que pláticas académicas, las diferentes conferencias fluían como una conversación de café entre Pacheco y los diversos ponentes. Como cuando les llegó el turno a los galardonados con el Premio nacional de poesía Aguascalientes, Jorge Fernández Granados (2000) y Mario Bojórquez (2007).

“Este no era un poema político. Lo juro. Lo escribí en 1968, pero cómo iba a saber que en 1971 se convertiría en realidad. En serio. Alguna vez platicando con otro poeta –quien seguramente prefiere que no mencione su nombre– me decía que no lo entendía. Luego de seis horas de discusión su incomprensión me fue clara y le dije: ‘Yo veo el mundo desde el punto de vista de las víctimas. Tú, de los victimarios”.

Y tras la explicación, las palabras proféticas Biología del halcón sonaron.

Los halcones son águilas domesticables. / Son perros / de aquellos lobos. / Son bestias de una cruenta servidumbre. / Viven para la muerte. / Su vocación es dar la muerte. / Son los preservadores de la muerte / y la inmovilidad. / Los halcones: verdugos, policías. / Con su sadismo y servilismo ganan / una triste bazofia compensando / nuestra impotente envidia por las alas.

“Bueno, creo que es hora de que pregunten ustedes, porque creo ya los aburrí”. Del fondo, un joven hacía el primer elogio y cuestionaba. “¿Qué opina José Emilio Pacheco de él mismo luego de 70 años de vida y 50 de labor literaria?” “Ah, muy buena pregunta, pero no te la puedo contestar. Necesitaría otros 70 años para eso. Tendría que releerme y seguramente me corregiría constantemente”.

Otra mano, otro elogio, otra pregunta. “¿Cuál de sus poemas es su favorito?” “Aquel que dice: ‘He cometido un error fatal y lo peor de todo es que no sé cuál’”, concluía el escritor imprescindible, como lo llamara esa misma tarde el poeta Eduardo Langagne. Él, que nos ha enseñado a escribir y entender la realidad. Él, que nos ha enseñado a reescribir y corregir la avasalladora percepción de nuestras vidas.



La Jornada de Oriente

Monday, April 20, 2009

Pasan los años en Presidente Masaryk




Dice Gina Velázquez: Tenía guardada esta foto que tomé en la gasolinera de Masaryk, yo digo que es cierto poeta -un Premio Aguascalientes- en 15 ó 20 años, ¿quién sabe a quien me refiero? ¿a poco, no? ¿Serán parientes? ¿será poeta también? ¿sabrán que son igualitos?

Friday, April 10, 2009

Ernesto Cardenal, Premio Pablo Neruda 2009



Felicitamos al poeta Ernesto Cardenal por la obtención del Premio Pablo Neruda de Poesía 2009 en Chile. Este poeta es un ejemplo luminoso para letras americanas. Aquí algunos de sus famosos epigramas leídos en ocasión del Encuentro Iberoamericano Ciudad de México 2006

Thursday, April 09, 2009

Festival de la Lira, Cuenca, Ecuador, 2009

Del 26 al 29 de mayo de 2009 estaremos en Cuenca, Ecuador invitados por el poeta Cristóbal Zapata, en esta reunión participaremos con algunos de los poetas más reconocidos en el ámbito de la poesía de la dificultad, capitaneados por nuestro querido José Kozer(al final de la nota un video de Kozer leyendo en el Encuentro de Poesía Ciudad de México, 2006), aquí dejamos el programa previsto y la dirección electrónica del festival:

http://www.festivaldelalira.com/


2 FESTIVAL HISPANOAMERICANO DE LA LIRA 2009
(martes 26 mayo-viernes 29 de mayo)


DOMINGO 24 - LUNES 25:Llegada de los invitados


LUNES 25:
10h00: HOTEL CRESPO Deliberación del Jurado


MARTES 26:SALA DE CONCIERTOS
10h00: Charla de los poetas: Ana Minga / Reinaldo JiménezModera: María Eugenia Moscoso
11h00: Receso
11h30: Charla de los poetas: Raúl Vallejo / Tamara Kamennszein
Modera: Manuel Villavicencio AUDITORIO BANCO CENTRAL
20h00: Inauguración del Festival VILLA ROSA
22h00: Cena invitados


MIÉRCOLES 27:SALA DE CONCIERTOS
10h00: Charla de los poetas: César Molina / Mario Bojorquez
Modera: Jacky Verdugo
11h00: Receso
11h30: Charla de los poetas: César Eduardo Carrión / Armando Roa
Modera: María Rosa Crespo
LIBRI MUNDI
16h00: Firma de libros: Ana Minga, Reinaldo Jiménez, César Molina, Armando Roa, Tamara Kamennszein, Raúl Vallejo, César Eduardo Carrión y Mario Bojorquez
ZOE / RHIO
19h00: Recital poetas: Alexis Naranjo, Soleida Ríos, Huilo Ruales, Reinaldo Jiménez, Adolfo Castañón, Eduardo Espina.


JUEVES 28:HOTEL CRESPO (Salón “El Alambique”)
09h00: Veredicto del Jurado (Rueda de prensa)SALA DE CONCIERTOS
10h00: Charla de los poetas: Efraín Jara / Adolfo Castañón
Modera: María Augusta Vintimilla
11h00: Receso
11h30: Charla de los poetas: Ernesto Carrión / Roberto Echavarren
Modera: Jorge Villavicencio Verdugo
LIBRI MUNDI
16h00: Firma de libros Efraín Jara, Adolfo Castañón, Ernesto Carrión, Roberto Echavarren, Galo Alfredo Torres, Soleida Ríos, Huilo Ruales y Eduardo Espina
HOTEL INCA REAL
19h00: Recital poetas: César Molina, Tamara Kamennszein,Mario Bojorquez, Armando Roa, Roberto Echavarren y José Kozer.


VIERNES 29:SALA DE CONCIERTOS
10h00: Charla de los poetas: Galo Alfredo Torres / Soleida RíosModera: Rosa Ávila
11h00: Receso
11h30: Charla de los poetas: Huilo Ruales / Eduardo Espina
Modera: Felipe Aguilar
MUSEO DE LAS CONCEPTAS
16:00: Dialogo sobre la poesía neobarroca latinoamericana.
Participan: Adolfo Castañón, Roberto Echavarren, Eduardo Espina,José Kozer y Soleida Ríos.
JARDINES DE SAN JOAQUIN
20h00: Clausura del Festival

Homenaje a José Emilio Pacheco


Invitados por Jorge Mendoza participaremos en el Homenaje Nacional a José Emilio Pacheco en el marco de la Cátedra Alfonso Reyes al lado del admirado poeta Jorge Fernández Granados el próximo 15 de abril desde las diez de la mañana en el Campus Puebla, los esperamos.

Enfermedad de Talking de Jair Cortés


Ya circula la nueva publicación de la Colección Gláphyras de Poesía, se trata de Enfermedad de Talking de Jair Cortés, la cual ha sido traducida a diversas lenguas como el inglés, francés, catalán y portugués, entre muchas otras.

Saturday, March 14, 2009

Eduardo Langagne en Youtube

Thursday, March 12, 2009

Diccionario Poético


Una feliz propuesta acogida por la dinámica editorial Siglo XXI que reúne a 50 poetas mexicanos para definir con las herramientas de la prosodia poética doscientas palabras escogidas al azar. José Cedeño, Pablo Romay y Jenny Levine es el equipo de autores que se dedicaron a compilar este trozo de poesía viva. Circula ya en librerías. Dejo aquí las definiciones que corrieron a mi cargo:

Coito

Soy yo el que entra en ti
Y mis amantes
Y los amantes de ellas
Y las amantes de los amantes
Y todo el mundo

Y me reciben tú
Y todos los que tú
Y aquellos más allá
Que tú y los tuyos

Todo el mundo se muere en tú y en yo
Mujer

Toda mujer es loca

Ese es el final y triste
Argumento de los hombres

Cuando ya toda verdad se ha dicho
Cuando enumerados han sido todos
Los requiebros
Cuando las progresiones Los ajustes
La infinita retórica
Adelgaza

Está loca decimos


Destino

Fui contando las piedras del camino
Una por una
Todas
La piedra más alta era la nube de tu sueño
El hueco de tu sueño

Yo lo supe
Y fui contando las veces que el amor
Nos abrió las puertas del destino

Instinto

El toro que hunde una y otra vez el pitón en la carne sangrante del matador vestido de luces, está más vivo que todos los filósofos.

Wednesday, March 11, 2009

Jaime Sabines en Bellas Artes


Recordando a Jaime Sabines
Con motivo del décimo aniversario luctuoso del poeta, se realizará un maratón poético en la explanada del Palacio de Bellas Artes, el domingo 15 de marzo, a partir de las 17 horas, y todo el público está invitado a participar. Habrá también música y danza. Como parte de las actividades organizadas con motivo del décimo aniversario luctuoso del querido y admirado poeta chiapaneco, se le rinde este homenaje titulado Recordando a Jaime Sabines. A estas horas aquí, somos los amorosos, en el que participarán más de cincuenta poetas y escritores de distintas generaciones; entre otros, estarán varios ganadores del Premio Nacional de Poesía Aguascalientes: Javier Sicilia, Mario Bojórquez, Dana Gelinas, Eduardo Langagne, Ernesto Lumbreras y Héctor Carreto; así como los también poetas Eduardo Hurtado, Dolores Castro, Marianne Toussaint, Eduardo Mosches, Max Rojas, Hernán Bravo Varela, Thelma Nava, Roxana Elvridge-Thomas, Blanca Luz Pulido, Hernán Lavín Cerda, Luis Jorge Boone y Margarito Cuéllar, por mencionar sólo a algunos de ellos. En este maratón poético, que estará abierto a la participación del público, también tomarán parte los actores Lilia Aragón, María Aura, Héctor Bonilla, Arturo Rosales, Rodolfo Soberanis y Alberto Estrella, bajo la conducción de Pablo Boullosa; y en el que habrá oportunidad para que todo el público participe leyendo poesía.Además, se contará con una intervención de la Compañía Nacional de Danza Folklórica, dirigida por la Mtra. Nieves Paniagua, y con la interpretación de Por siempre Sabines, de Julio César Oliva, a cargo de la soprano Irasema Terrazas y el guitarrista Juan Carlos Laguna.El repertorio musical Por siempre Sabines está formado por tres poemas del autor: “Yo no lo sé de cierto”, “No es que muera de amor” y “Me doy cuenta de que me faltas”, que fueron musicalizados para soprano y guitarra en 1997, por Oliva, y escritos en un lenguaje musical romántico y profundamente conmovido por la obra del poeta, “como un modesto homenaje a su genialidad y guiado por la belleza de las palabras y por la similitud que guardan todas las frases con mi vida personal”, de acuerdo con el compositor, quien afirma que Sabines “es el poeta moderno que sabe decir las cosas con sencillez y profundidad, que sabe transmitir, desde el primer instante que se lee, todo lo que sucede alrededor con gran sabiduría y ajeno a vanguardismos y a afectaciones de las modas”.

Irasema Terrazas estudió canto en la Escuela Nacional de Música de la UNAM. Colaboradora frecuente de la Compañía Nacional de Ópera y otras compañías independientes, ha sido invitada por las principales orquestas del país para cantar repertorio sinfónico y oratorio. Su desempeño artístico le ha valido galardones en el XI Concurso Nacional de Canto Carlo Morelli, VIII Concurso Francisco Araiza, Ayuntamiento de Naucalpan y Agrupación de Periodistas Teatrales.

Juan Carlos Laguna. Guitarrista nacido en la ciudad de México, graduado de la Escuela Nacional de Música de la UNAM. Ganó los concursos de guitarra: III de la Universidad Autónoma Metropolitana, el XVIII de Paracho, el Internacional de Puerto Rico y, por unanimidad, el Internacional de Tokio (1991). Ha sido solista de varias de las orquestas de México y el mundo. Actualmente forma parte del grupo Concertistas de Bellas Artes de la Coordinación Nacional de Música y Ópera, y es director artístico del Festival Internacional de Guitarra de Taxco.

Pablo Boullosa es poeta, guionista y conductor de televisión. Fue director del centro cultu-bar El hijo del cuervo. En radio fue productor y conductor del programa 90 Kinkies, de Ondas del Lago. Ha sido conductor de El Gimnasio: texto, sudor y páginas; La barra de letras; La dichosa palabra y Domingo 7. En 2003 publicó en edición privada 40 y Safo, un estudio sobre distintas versiones de un poema de la poeta griega; y en 2005 publicó sus versiones de los Poemas de amor de Marichiko, de Kenneth Rexroth, en Verdehalago.

Monday, March 02, 2009

Círculo de Poesía en el Mundo

Círculo de Poesía en el Mundo
Aquí con mi querido amigo Jalal El Makhaoui (foto Lía Colombino)
El Círculo de Poesía ha abierto una nueva sección con poetas del mundo leyendo su poesía, hemos iniciado este proyecto con autores participantes en el importantísimo Festival Internacional de Poesía de Granada, Nicaragua 2009, que dirige nuestro querido poeta Francisco de Asís Fernández. Los materiales pueden ser consultados en:
o bien, en el sitio de youtube
Los dejamos con un video del marroquí Jalal El Makhaoui en el que lleva a su esposa en Rabat a comer hamburguesas en MacDonald's

Círculo de Poesía en Minería

Fotografía de Pascual Borzelli






Primer encuentro de poetas jóvenes
La lectura pública fue organizada por la revista electrónica Círculo de poesía
México, DF a 24 de febrero de 2009.- Círculo de poesía nace como un colectivo abierto de poetas, académicos, críticos y gestores culturales que tiene como principal objetivo la difusión de la poesía en particular y de la cultura literaria en general. Primer encuentro de poetas jóvenes forma parte de las actividades destinadas a este fin teniendo como escenario la trigésima Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (FILPM).
A la primera de estas sesiones acudieron los poetas Carlos Roberto Conde, Rubén Márquez, Mario Bojórquez, Jorge Mendoza y Antonio Escobar. Como presentación, definieron su actuar en estos términos: Mediante acciones concretas como la creación, la crítica, la edición de libros, revistas y suplementos culturales, la impartición de talleres literarios, cursos y conferencias, así como recitales de poetas maduros y jóvenes, el Círculo de Poesía se propone contribuir a la formación de lectores y de nuevos críticos y escritores, acorde a las exigencias de nuestro tiempo.
La lectura consistió en una selección de poemas firmados por cuatro de los cinco ponentes, en algunos casos inéditos, mientras que el quinto, Jorge Mendoza, intercaló semblanzas de sus compañeros, reflexiones, anécdotas, juicios en torno a la poesía y al sistema de becas gubernamentales en México: “Las becas son dinero, pagado por contribuyentes, que circula por grupos que ofrecen una visión, pretendidamente única, de la poesía mexicana”.
Los autores refirieron no sólo estar ligados a las tradiciones poéticas mexicanas, sino a formas ibéricas peninsulares como la alborada (identificada en la lírica portuguesa con los cantos al amanecer) y las barcarolas (que se refieren al mar).
Al ser cuestionados sobre quién era, para ellos, el mayor poeta mexicano, surgieron en la plática los nombres de Ramón López Velarde y Xavier Villaurrutia. Mario Bojórquez, por su parte, mencionó a Eduardo Lizalde como el poeta vivo más importante.
Las actividades de Círculo de poesía continuarán en el recinto de Tacuba este viernes 27 a las 19:00 hrs con la presentación de Ese obscuro recinto interminable, de la poblana Berenize Galicia. Algunos de los poemas pueden consultarse en http://www.circulodepoesia.com/blog/

Horario de la Feria: Lunes a viernes de 11:00 a 21:00 horas. Sábados y domingos 10:00 a 21:00 horas.Costo de entrada: Público en general 15 pesos. Niños menores de 12 años, personas de la Tercera Edad, estudiantes y maestros con credencial 10 pesos.Dirección: Tacuba 5, Centro Histórico. Cerca de las estaciones del metro Bellas Artes y Allende.
Para mayor información contactar aDulce Ma. López o Sandra MurilloTel. 5518 2210; 5521 4020 prensa@mineria.unam.mxfilpm30@gmail.com

Friday, February 13, 2009

V Festival Internacional de Poesía Granada-Nicaragua 2009

Con la invitación del poeta Francisco de Asís Fernández, estaremos en la ciudad de Granada, Nicaragua, la próxima semana participando en el Festival de Poesía de Granada 2009, que reúne a más de cien poetas de todo el mundo y donde fulgura la presencia del mítico Evgueni Evtuschenko, poeta que desde los años sesenta congregaba a miles de personas en torno a su potente voz, de él hemos conservado la premisa de que "la muerte es superable". Aquí la información del festival:

Lêdo Ivo gana el Casa de las Américas

Con enorme gusto recibimos la noticia de que nuestro querido poeta brasileiro don Lêdo Ivo, obtuvo el premio Casa de las Américas; vaya desde acá, un fuerte abrazo y nuestra felicitación. Hace unos días dedicamos a su obra un homenaje en la revista literaria Definitivamente Jueves, donde incluimos algunas versiones de sus poemas, entre ellos, Os pobres na estação rodoviária, y que el lector curioso puede consultar en:

http://circulodepoesia.com/blog/


dejamos aquí una parte de esa muestra:



Justificación del poeta

Padre, mis pensamientos no caben en tu sala con piano tranquilo al lado y oscuras
sillas vacías cerca de la ventana
mis inquietos pensamientos no caben en la salita con flores muriendo en los jarrones y
paisajes sonriendo en las molduras
deja que ellos se muevan más allá de las cortinas azules y caminen mucho más allá de las
ventanas abiertas
deja que se mezclen con el calmo resplandor de la luna
no te preocupes si los demás se espantan con tu hijo de ojos vivos y cabellos siempre
desaliñados
no te preocupes si recito poemas cuando la noche cae
el tiempo no existe en el alma del poeta
todo es universal y abarca todos los tiempos
los poetas, papá, son los corazones del mundo
son las manos de Dios escribiendo los poemas del mundo inseguro
no importa, papá, que digan que estoy loco
que lloro recargado en los puentes y me conmuevo en los teatros
que pregunto por la oscura Adriana cuando la madrugada baja
en silencio
en silencio
los poetas son los pianos del mundo
sólo ellos permanecerán inalterables delante de las musas y de Dios
sólo ellos tendrán la noción de la agonía del mundo
ayer un niño español fue despedazado por una bomba
mañana se encontrarán poemas en el bolsillo del suicida soñador
mientras tanto las grúas trabajan incansablemente día y noche
y los obreros fatigan sus brazos y sus piernas
ninguna oscilación habrá en la Poesía
ella quedará en equilibrio porque los ritmos la amparan
y Adriana no se prostituye.

Soy una elección. Soy una revolución.


Los murciélagos

Los murciélagos se esconden entre las cornisas
de la aduana. Pero ¿dónde se esconden los hombres,
que, a pesar de todo, vuelan la vida entera en lo oscuro,
golpeándose contra las paredes blancas del amor?

La casa de mi padre estaba llena de murciélagos
colgantes, como lamparillas, de las viejas viguetas
que sostenían el tejado amenazado por las lluvias.
“Estos hijos chupan nuestra sangre” suspiraba mi padre.

¿Qué hombre tirará la primera piedra sobre este mamífero
que, como él, se nutre de la sangre de otros animales
(¡hermano mío! ¡mi hermano!) y, comunitario, exige
el sudor del semejante aún en la oscuridad?

En el halo de un seno joven como la noche
se esconde el hombre; en el relleno de su almohada, en la luz del farol
el hombre guarda las monedas doradas de su amor.
Pero el murciélago, durmiendo como un péndulo, sólo guarda el día ofendido.

Al morir, nuestro padre nos dejó (a mí y a mis ocho hermanos)
su casa donde en la noche llovía por las tejas quebradas.
Cancelamos la hipoteca y conservamos los murciélagos.
Y entre nuestras paredes ellos se debaten: ciegos como nosotros.


La muerte de Elpenor

Los burdeles de Maceió iluminan mi adolescencia.

Considero uno de los mayores privilegios de mi vida haber sido admitido en ellos a una edad juvenil. Era por las tardes que yo los frecuentaba, y llegaba casi siempre en el instante en que las putas, recién salidas del baño, se recargaban castamente en las verandas delante del mar y contemplaban los navíos. Al olor del jazmín evaporado de sus cuerpos morenos se mezclaba el de la marejada embriagadora.

En uno de esos prostíbulos, situados en el piso superior con viejos balcones que también abrigaban almacenes de azúcar y bodegas de fondos oscurecidos, ocurrió la muerte de un marinero, un tal Elpenor.

Contrario a lo que dice Homero, Elpenor no cayó del techo del palacio de Circe. Completamente borracho, rodó por la escalera del burdel de Maceió y se quebró el cuello. Su alma bajó al Hades.

Ese lamentable accidente me privó, aquella tarde, del placer habitual de respirar, junto a las putas de mi pueblo, el olor de jazmín que se enlazaba, como un dulce y largo coito regido por el bochorno, a todos los perfumes del Océano.


Thursday, February 05, 2009

En Nicaragua


Por invitación del poeta Francisco Ruiz Udiel, se presentan algunos poemas míos en la revista Carátula, dirigida por Sergio Ramírez en Nicaragua, los invitamos a visitar el sitio en:

Sunday, January 25, 2009

Edgar Allan Poe (1809-1849)

Monday, January 19, 2009

Los Domésticos

Thursday, January 15, 2009

Del otro sueño II

Wednesday, January 14, 2009

Jorge Ortega habla de Invocación al mar



Mario Bojórquez: Invocación al mar
Por Jorge Ortega

En 1995 Mario Bojórquez (Los Mochis, 1968) obtuvo el primer lugar del género de poesía en el Concurso Literario del Noroeste CECUT-SOGEBAC (Premio de poesía Abigael Bohórquez, el propio poeta Abigael Bohórquez fue jurado, al lado de Dionicio Morales y Lauro Acevedo), con el trabajo titulado Invocación al mar. Se trata de siete poemas, de siete versiones sobre la catadura del mar y sus lecturas. El título lo dice: invocación en el sentido quiromántico, donde el trecho del pulso a la materia (el mar a flor de piel), es la magnitud del presagio. Para sentir el mar hay que primero imaginarlo, acrecentar la expectativa para que los beneficios sean una espera florecida con el fabular. Pero si en las cuentas la imaginación es paraje incierto, el desgarre de la poetización es conclusión titubeante, varias nociones de una misma naturaleza. Así en el poema que abre Invocación al mar vemos como la presencia marina se desgaja en éstas sus metamorfosis continuas, distintos rostros de su proyección como materia invocada. Cito:

I

No es agua el mar, es fuego
incendio de la ola en su marea
No es agua el mar, es brasa
hoguera insomne, antorcha de viajero
No es agua el mar, es lumbre
escaldación infausta, sol hirviente
No es agua el mar, si quema


Ya Gorostiza en sus Canciones para cantar en la barcas (1925), había intuido del mar una omnipresencia que es, a un mismo tiempo, contradicción y complementariedad de toda presencia estable. Pero en tanto a Gorostiza le intriga el mar cual metáfora ontológica, a Bojórquez cual presencia indefinible por voluble y enriquecedora. Aunque bien se apoya en Gorostiza para esquematizar a partir de una dicotomía, está más cerca de ese Villaurrutia oscurantista de “Nocturno mar”, donde el poeta, conciencia evocadora, une las significaciones alquímicas del mar con las propiedades emotivas del lenguaje. Villaurrutia opta por la melancolía y el desamor, el mar como caudal lacrimoso arrastrando trozos de quejumbre, erosionando la soledad; Bojórquez por el paréntesis erótico y la audacia figurativa. Pero ambos coinciden al hacer de su postura una misión sacerdótica que pretende interpretar el atributo de las aguas. Cito:

II

¿Qué palabra contiene
su furia y su prodigio?
¿Qué palabra lo fija
lo acecha en su espesura?
¿Qué palabra sujeta
el temple de su orilla?
¿Qué palabra es el mar
qué nombra su sonido?


En el tercer poema de Invocación al mar, Bojórquez polariza, cardinal, las encarnaciones fallidas y torpes, lustrosas y certeras, de ese mar con derroteros desbordantes. El comodín erótico se afina hasta sentenciarse, adaptado a una atmósfera de punzante estrépito. La metáfora muda de lo inmarcesible a lo concreto, adquiriendo la coloración del escarceo. Cito:

III

Agua lustral, espumoso veneno
Fresca gota de sangre, miel calada
Río ancho, indócil, petulante
Vaso en el borde, copa, corrimiento
Marea boba, cántaro de lluvia
Fuente, cascada, nieve, lago calmo
Clepsidra, mercurio y bocatoma

Nombres del agua, máquinas del agua
Alzan el índice sobre el falange roto
Corrido y vaporoso y estancado


En un cuarto poema, el agua asciende al objeto de conflicto como sustancia redentora, es la llave de todos los estados físicos y cielo del que emanan todas las parcialidades a que me he referido, los rostros donde el mar vuelca su grandeza, su presteza para simbolizar nuestra muerte o desatino. Bojórquez canta del agua su principio y fin en el gozo sensual, pero también su galope intermedio. De la humedad brota la vida, y de ésta como alucinación permanente, brota el ensueño en su raíz indemne y radical: la pasión. A su vez, la pasión es ruptura, vaho de muerte en que probamos la corteza del abismo vital, rumoroso. Si Manrique concluyó que nuestras vidas son ríos que van a dar a la mar que es el morir, y Tales que el agua es el origen de la vida, entre ambos polos se cumple el encabrite del mar como presencia física reconfortante, desglosada en reiteraciones. Cito:

IV

El agua, serpenteante, su venero
El agua, presurosa, su caída
El agua, coloidal, cuaja su grumo
El agua, vesperal, abre su niebla
El agua, tormentosa, con su estruendo
El agua, alucinante, sueña su agua


Así el quinto poema de Invocación al mar es un venablo:

V

Aquí está el mar
¿escuchas su violenta llamada entre las rocas sin descanso?


Incansable e inalcanzable, deja el mar en su tropiezo las evidencias de su enclave, las descripciones de su aspecto, su hospedaje fantástico y real, abundoso en calificativos infranqueables. El sexto poema es una continuación del anterior, sólo que ahora si vemos el agua como diosa develada. El mar es el presente, el aquí, en su vaivén de concepciones es mitología simultánea, tangible y legendaria como la ancianidad de su fama que llega a nuestros días. Sin embargo, en intento por fijar envergadura, el mar escapa a nuestras acepciones como infinita nómina de epítomes. El primer hexámetro de la Ilíada sirve de émulo:

VI

Canta, oh Diosa, la cólera del mar
Que nos diga la fuente su mística premura
Que nos hable en la ola fugaz de su marea

Aquí está el mar, aquí su incandescencia
Su canto proceloso de sirenas
Su mengua pesca de la luna boba
Su prodigio de sales y locura
Su tormenta, su sol, su movimiento
Su trigo despojado de malezas
Su miedo y su descanso
Su furia de volcanes espumosos
Su timón y su fuego y su lamento
Su inagotable sed, su pulpa hirviente
Su levante y su céfiro
Su astrolabio y su dársena
Su comba, su cadera
Su monstruo, su concha, su crustáceo
Su vestido de nieve en el verano
Su sargazo, su bosque submarino
Su quietud sin reposo
Su ánima corpórea
Su acento tremedal
Su canto sordo


Invocación al mar cierra con una reverencia que hace las veces de guiño, con la cual Mario Bojórquez reafirma en el argumento marino navegación perpetua. El poeta es un Jason que alista su zarpaje cargado de las mismas preguntas iniciales, mas la reserva inspiradora del mar queda aún irresoluta en un señuelo de liberación. El temple poético se abre como un velamen dispuesto a la aventura. El mar es circuito alimentado con la duda de su tope transformante. Es en este séptimo y último poema de la serie donde la similitud con Villaurrutia es una trinchera de inútil camuflaje, ya que el poeta termina aceptando su vasallaje frente a la naturaleza impredecible. Concluyo:

VII

Te invoco mar, negro mar, ciego mar de mis ojos
Surcaremos las aguas de tu incendio imprevisto
Ataremos los cuernos de tu tobillo lánguido
Y tú, animal bramando, mostrarás tus quijadas
¿Dónde estás, quién te llama, obligado perfume de mariscos secretos?
Remos velas timón
Arderán en el soplo de la vejiga rota
Romperán ebrias olas los trémulos bajeles
Abrazarán costados su fatigado brote
Erigirán espumas incandescente mástil
¿Dónde estás, quién te nombra fusil, cántaro, vena constante en el mármol salado?



En Fronteras de sal: Mar y desierto en la poesía de Baja California
Jorge Ortega
Universidad Autónoma de Baja California, Mexicali, 2000, 305 pp.

Invocación al mar

Tuesday, December 30, 2008

La poesía en la calle

Monday, December 29, 2008

José Alfredo Jiménez, Maestro del Verso

El deseo postergado en Hispanópolis

Casida de la Angustia en Hispanópolis

Contradanza con José Cedeño en Hispanópolis

En hispanópolis con José Cedeño

Friday, December 26, 2008

Al prehispánico modo

Tuesday, December 02, 2008

Enriqueta Ochoa (1928-2008)



Enriqueta Ochoa es una poeta imprescindible de la literatura mexicana del siglo XX, con Las urgencias de un dios de 1950, su poderosa voz se abrió un espacio en la poesía mexicana al lado de otras notables mujeres como Rosario Castellanos y Dolores Castro. Yo la conocí en 1995 al recibir el primer premio nacional de poesía que lleva su nombre en la ciudad de Torreón Coahuila por Contradanza de pie y de barro, los jurados de ese certamen fueron don Víctor Sandoval, don Dionicio Morales y don Óscar Wong. Sabemos que dejó un magisterio entrañable entre los jóvenes poetas mexicanos y un diccionario de poética que muy pronto será publicado. Nuestro querido amigo, Vicente Alfonso, publicó recientemente una entrevista con la maestra Enriqueta Ochoa, en ocasión de la entrega de la Medalla de Bellas Artes al cumplir ochenta años de edad, descansa en paz.


Entrevista a Enriqueta Ochoa de Vicente Alfonso

Sunday, November 23, 2008

La Poesía y su Lector


Bojorquez, Bartolomé y Fernández Granados, en la Casa del escritor de Puebla

Y la poesía desbordó el espacio...
Gustavo Osorio de Ita
Puebla, Puebla. a 22 de Noviembre de 2008

Se ha corrido la voz.

Todo el que gusta de la poesía en esta ciudad, o incluso aquellos vinculados de alguna manera remota con la literatura, se dan cita esta tarde de Miércoles cualquiera para escuchar tres voces que guían la poesía mexicana.

En la mesa toman asiento los tres gigantes: Jorge Fernández Granados, Efraín Bartolomé, Mario Bojórquez. Los tres parecieran saber que vienen a impactar; que vienen a hablar desde y de lo profundo.

Inicia Bojórquez, Premio Aguascalientes 2007, con El deseo postergado. La voz de Bojórquez – áspera – lima el alma y de la ralladura va moldeando poemas que hablan en un tono ni orgulloso ni humilde, sino profetizante. Bojórquez quita como un mago la tela de lo cotidiano para encontrar la lumbre en otro tiempo encendida. Se nota nostálgico cuando mira a los ojos y pronuncia silaba a silaba, verso a verso, el “nadie te dijo nunca que no es posible”. El poeta canta la canción del que levanta vuelo, y así empezamos a despegarnos del suelo entre el silencio frío de esta tarde de miércoles, cientos de personas levitando bajo el verso de Bojórquez, sintiendo cada línea directa cuando señala al público con la mano firme. Entonces, puliendo sus poemas a cada verso, se deja llevar por una emoción indescriptible pero contagiosa; se sienten los versos de Bojórquez profundo en las entrañas porque son verdaderos. Así todos los que “somos lo que no queríamos”, todos los que nos preguntamos por qué “no volverán las horas”, todos los que escuchamos la sentencia: “no volverás sobre tus pasos”, absolutamente todos los que hemos postergado un deseo infinitamente, nos inflamamos – contagiados – del valor de la poesía valiente de este gigante y vemos la vida en otro tiempo pasar.

Modera Álvaro Solís la mesa. Observa atinadamente que la poesía se siente, aunque está demás decirlo: todos aquí sentimos la poesía rondar entre los muros de la Casa del Escritor.

Jorge Fernández Granados, galardonado con el Premio Aguascalientes por Los hábitos de las cenizas, fija la vista en su interior y recita poesía del alma. Una exacta correspondencia entre forma y contenido, la sensación de precisión del verso, la emotividad como fin último de la poesía: es una mezcla precisa en la poesía de Fernández Granados.

El poeta agradece al público por “…estar con algo de frío buscando las palabras”. Pero es él quien ha encontrado las palabras justas para despejar el frío; entonces el público agradece al poeta por incendiar el alma.

Fernández Granados habla sobre la soledad, sobre nuestra “incompetencia para la eternidad”, la intrascendencia del hombre en la tierra, el “no tenemos tiempo”, el estar solos y darnos cuenta, pero la imposibilidad de comunicarlo, precisamente porque estamos solos. El hombre condenado a la soledad: “Nadie va a salvarnos / nadie va a saber que lo sabemos”, pero redimido por la poesía (fin último para hablar con el otro y consigo mismo).

Granados vertebra su voz y habla de las “viejas palabras / inflamable animal de las palabras”, entonces el público se adentra en las imágenes de soles incendiando los ojos y todos viajamos al diálogo de Fernández Granados consigo mismo. Todos se reconocen afortunados de ser participes de un acto poético de esta envergadura.

Así el poeta viaja hacia su interior, y habla también sobre “Los viajeros”. En estos nace la magia de la coincidencia, la lejanía del mundo al otro lado no es nada contra los poderes de esta secreta magia. “Los viajeros”, como el poeta mismo, nos muestra el “lugar al que volvemos creyendo que nos vamos”; es la poesía aquel lugar y por lo menos hoy, nadie quiere partir.

Seis de la tarde. La temperatura baja con la noche. Se alumbra la Casa del Escritor con las tres personalidades. La gente sigue entrando a pesar de que ya no hay lugares; bien vale esperar parado para contemplar a esta poesía viva y flagrante.

Efraín Bartolomé, Premio Aguascalientes 1984, se levanta de su silla para arder: “Soy poeta y mi oficio es arder”. Su figura levantada, haciendo honor a la poesía misma, abruma en silencio al público entero: es un poeta, una veta de oro en el pecho de su generación; es enorme y está en llamas.

Invoca, en la lengua de sus abuelos, a un pasado mítico para solventar las dudas del advenedizo futuro.

Recuerda la infancia selvática del pueblo de su padre, y a su padre leyendo la revista Siempre!, y Siempre! la memoria que regresa cuando el poeta se reconoce en las páginas de la misma revista y lamenta al padre muerto. El público contempla. El poeta lamenta la muerte del padre pues nunca verá esas páginas.

Galopa sobre la “Vienta”, “yegua enloquecida de la noche”, y ausculta los lugares a dónde lo ha llevado el violento galopar para catar que sin miramientos bien “volvería a entrar por la misma puerta”. Cueste lo que cueste somos lo que somos.

Ama. Él el cielo y ella la tierra, el fecundador y ella la naturaleza que da frutos, él y ella entreverados en el lecho de la cama como “universo que los contiene” y luego confundidos haciéndose tierra y cielo a la vez. La poesía de Efraín Bartolomé ahonda en el cosmos de aquellos que explotan. El público atento contempla la creación del universo.

Nadie. Nadie sale ni se mueve. Todos quieren más. Es un público sediento de poesía. Una ronda más.

Bojórquez poetiza, señala, se agranda tras el micrófono y canta alegremente sobre su sangre que viaja desde tiempo atrás en sus anchas venas de poeta. Toca a la envidia, deseando ser la sombra del otro, y explica su necesidad para llenarnos las horas de la vida. Habla del odio, de la “partícula de odio” que vive en todos e impulsa la existencia, el odio del mar infinito, el odio que empieza a ocuparlo todo, el odio de lo que reclamamos al mundo (hoy reclamamos que esta noche no sea infinita como un pretzel); y entonces, tensionando los músculos de la cara, el rictus serio y la sangre violenta por todo el cuerpo viajando, Mario Bojórquez corta la tormenta de un tajo: “Una ola de sangre oxigenada nos devuelve la calma”.

Fernández Granados, en un incendio de inspiración, habla de “los agonistas”, habla de los jóvenes y su infinita posibilidad, el arriesgue de su identidad, de aquellos que “arrastran el peligro y el privilegio de su juventud”; habla del arrepentimiento de los demás, de aquellos muertos, sometidos o cansados. Es una disertación impresionante sobre la vida – el vivir ahora – el jugarse el todo por el todo para hacernos fuertes o espectrales. Fernández Granados da lecciones de vida, profundas desde la experiencia, que se nos van quedando tatuadas en el cuerpo.

Bartolomé cierra la velada y “vibra, está cantando”. E invita a cantar con él para ahondar en la noche y en el corazón. Lo seguimos. Todos repetimos su canto, temblando de frío, entre dientes y nos calentamos.

Bartolomé abre esta fría “noche en dos”: un ayer y un hoy, pues la poesía, para aquellos dichosos de haber contemplado este espectáculo de gigantes, nunca será la misma después de esta noche.

Monday, November 10, 2008

10º Festival Internacional de Puebla

10º Festival Internacional de Puebla: 19 de noviembre
Los mejores poetas del país ( México) / Ganadores Premio Aguascalientes, Casa del Escritor, 12:00 hrs. Evento Gratuito. Cupo limitado a sillería.


Efraín Bartolomé (Ocosingo, Chiapas, 1950). Mereció el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes en 1984. Algunos de sus libros capitales son Ojo de jaguar, 1982; Música Solar, 1984; Cuadernos contra el ángel, 1987. [Poemas]



Jorge Fernández Granados (D. F., 1965) es poeta, cuentista y crítico literario. Mereció el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes en 2000 por el poemario Los hábitos de la ceniza. Ha publicado también los poemarios El cristal y Principio de incertidumbre, Ediciones Era, 2008. [Poemas]



Mario Bojórquez (Los Mochis, Sinaloa, 1968) mereció el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes 2007 por el poemario El deseo postergado. Es autor de los libros clásicos Contradanza de pie y de barro y Diván de Mouraria. Es traductor y actualmente editor asociado de la revista Biblioteca de México. [Poemas]

Tres artistas de Sinaloa



El próximo doce de noviembre a las siete de la noche en el Museo de Arte de Mazatlán, estaremos Claudia Lavista, Rosa María Robles y yo, hablando con el público acerca de la experiencia de pertenecer al Sistema Nacional de Creadores de Arte del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. Estas dos mujeres talentosas de mi tierra han destacado internacionalmente en los campos de las artes escénicas y plásticas, respectivamente. Celebramos, asimismo, el Día Nacional del Libro, el cumpleaños de Sor Juana Inés de la Cruz y el Día del Cartero. Invita el recién creado Instituto Sinaloense de Cultura.

Sunday, November 02, 2008

Feria del Libro de Hermosillo 2008




El próximo 14 de noviembre a las 18:00 horas en el Museo de Culturas Populares e Indígenas de Sonora, presentaremos El deseo postergado publicado por Randomhouse-Mondadori en su sello Lumen y que obtuvo el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes 2007. Los comentarios críticos estarán a cargo de Iván Camarena, reciente ganador del Premio del Libro Sonorense.

Leyendo poesía en el Claustro de Sor Juana



Estaremos en la Universidad del Claustro de Sor Juana, mi querido maestro Eduardo Langagne y yo, leyendo poemas a los alumnos de la talentosa poeta Roxana Elvridge-Thomas, el próximo jueves seis de noviembre a las 18 horas en la sala magna de ese recinto.

Friday, October 31, 2008

La poesía en el Metro



Por invitación de mi querido maestro Dionicio Morales estaremos leyendo poesía en la estación del Metro Zaragoza, en la linea 1 o rosa del Metro de la ciudad de México, el próximo 7 de noviembre a las 14:00, nuestra anfitriona es Linda Guiza y estaremos ahí en compañía de talentosos jóvenes poetas como Jair Cortés, Alí Calderón y Mijail Lamas, entre otros.

José Cedeño en Bellas Artes



Estaremos en la Sala Adamo Boari del Palacio de Bellas Artes, el miércoles 5 de noviembre a las 19:00 horas, para presentar el nuevo libro de nuestro compañero de Filosofía y Letras de la UNAM, José Cedeño, así como para presenciar el lanzamiento del Diccionario poético publicado por Siglo XXI, donde participamos 50 poetas mexicanos.

Tuesday, October 21, 2008

Poetas del Mundo Latino



Estaremos en Morelia, Michoacán, haciendo homenaje a ese gran poeta brasileño, don Lêdo Ivo, los días 22, 23, 24 y 25 de octubre, en una fiesta de las lenguas romances. Dejo aquí un breve poema suyo que traduje para el número 100 de la revista Biblioteca de México:

Lêdo Ivo
(Maceió, Brasil, 1924)

Aquí

No crea tarde
lo que es mañana.
El sol no arde
su teja vana.

Almas son cuerpos.
La tierra el cielo.
El otro mundo
es este mundo.

Ningún lugar
fuera de aquí
está a la espera.

Todo verano
es siempre otoño
y primavera.

Wednesday, October 15, 2008

20 poetas mexicanos en Argentina


En la revista digital Lexia de Argentina, el poeta Mario Meléndez ha reunido a 20 poetas mexicanos jóvenes, pueden conocer esta selección en la siguiente dirección electrónica:

http://www.lexia.com.ar/20_poetas_mexicanos.htm

ya también en Canadá:

http://revistaliterariaazularte.blogspot.com/2008/10/mario-melndez20-poetas-mexicanos.html

En Suecia:

http://www.panoramacultural.net/Suecia/mPaginas/pSelectRecord.cfm?paginaID=1647

y España:


http://elortiba.org/pdf/20_poetas_mexicanos.pdf

Tuesday, October 14, 2008

Walt Whitman Bridge

Monday, October 13, 2008

Poesía permutante

Bocas

Saturday, October 11, 2008

Bonifaz Magister Erat


BOLETÍN DE PRENSA

LA POESÍA HA SIDO EL ÚNICO ACTO LIBRE DE MI VIDA: BONIFAZ NUÑO

* Recibió cálido homenaje en el Museo del Escritor, al que también donó el original manuscrito de la que considera su más grande obra, el poemario Los demonios y los días, además de otros objetos personales

México, D. F., a 10 de octubre de 2008



Al recibir el emotivo homenaje en el Museo del Escritor por su trayectoria poética y humanista, el maestro Rubén Bonifaz Nuño lamentó que sus problemas con la vista lo alejaran de escribir poesía, porque dictarla sería algo así como encarcelarla, ya que "la poesía ha sido el único acto libre de mi vida".

El también traductor al castellano de la Ilíada de Homero está por cumplir 85 años de vida el próximo mes, por lo que también recibirá un homenaje en el Palacio de las Bellas Artes.

Como parte del reconocimiento de hoy, el poeta nacido en Córdoba, Veracruz, entregó al Museo del Escritor el original manuscrito del poemario Los demonios y los días, obra considerada por el autor como la más importante de su trayectoria: "En él rompí muchas cosas vigentes en ese tiempo y traté de crear un método especial".

Asimismo donó un chaleco brocado, como muestra de que es "el único hombre decente y bien vestido del país", una leontina con reloj con una moneda de oro y una edición de Al polo norte de Emilio Salgari, el primer libro que leyó y por lo tanto, generador de su pasión por las letras. Asimismo, dejó para la galería una colección de fotografías firmadas.

El anfitrión y presidente del Museo del Escritor, René Avilés Fabila, dijo que "Rubén Bonifaz Nuño es el más grande escritor mexicano; el más grande poeta del castellano", a lo que el doctor Honoris Causa por la UNAM respondió en tono de broma "no me disminuyas, no me minimices".

Avilés agradeció que le haya permitido quererlo durante casi 50 años, "estamos verdaderamente emocionados por recibir a Rubén; esta es una oportunidad única" y agregó que "mi querido Rubén, es un hijo perfecto de la UNAM, es un hombre que se ha reconocido, que se ha visto a sí mismo como un producto muy acabado de la UNAM, pero también del otro lado hay que pensar en todo aquello que le dio Rubén Bonifaz Nuño a la Universidad".

Por cierto, el poeta, orgulloso, dice que el centro del país es la UNAM.

"Creo que cuando alguien se acerca a la obra extraordinaria de Rubén, se puede percatar de la grandeza del poeta, del traductor de los clásicos griegos y latinos; sólo pensemos en la monumental tarea que llevó a cabo traduciendo La Ilíada directamente del griego. Porque es también el gran humanista, el maestro, el hombre que ha formado generaciones de escritores, de académicos de profesionales de la literatura", destacó Avilés ante los asistentes al Museo del Escritor.

Pronto el maestro Bonifaz Nuño fue cuestionado por la prensa:

Dio una gran bocanada a su cigarro, antes de responder que compartir estos objetos al Museo del Escritor es "un acto de amistad" y su contribución al proyecto que espera permanezca y se acreciente.

- ¿Por qué escogió estos objetos para traerlos aquí?

- Primeramente porque soy el único hombre decente en este país (una ligera sonrisa); luego, es una buena decisión donar el primer libro que leí, el libro más importante lo empecé a leer cuando tenía 6 años; está un reloj con leontina, que es igual a uno que traigo aunque ya no puedo verlo.

- ¿Qué significa para usted, el número 85?

- La ruina, porque la vejez es una especie de líquido en disolución del ser humano; dos cosas debe temer el hombre: la vejez y la muerte, pero de esas dos, la vejez es la más temida.

- ¿Le falta algo por hacer?

- Claro que si, morirme (suelta otra ligera carcajada). No lo sé, tomar analgésicos o somníferos. Que son esenciales para mí en este momento.

- ¿Qué escritores han dejado huella en usted?

- Pues, por ejemplo, Emilio Salgari, Víctor Hugo, que son los más importante para mí.

Al responder una petición a la definición de poesía, Bonifaz Nuño se lamentó haberse alejado de ella "porque la máquina de escribir no era solo una máquina para escribir, sino una máquina para pensar" y, aseguró, dictarla hoy sería algo así como encarcelarla, ya que "la poesía ha sido el único acto libre de mi vida, lo demás ha sido un trabajo pagado que me ha permitido sobrevivir".

Añadió que "una hoja en blanco y el rodillo de la máquina de escribir es un reflejo de pensamiento, de forma que ahora que no puedo ver, ya no puedo ni pensar".

La Fundación René Avilés Fabila, donde se encuentra temporalmente el Museo del Escritor, presume de una biblioteca con más de 15 mil volúmenes, integrada prácticamente de literatura mexicana, la cual lleva el nombre de Rubén Bonifaz Nuño. Al respecto el escritor y periodista, Avilés Fabila, le comentó: "Así que ya tienes varias bibliotecas con tu nombre y esta crecerá más, incluso en esta ya tenemos el mismo problema que en el resto del Museo, ya no cabe. Felizmente crecimos demasiado rápido".

Avilés Fabila y el Consejo Directivo del Museo del Escritor continúan los trámites ante el CONACULTA, a fin de conseguir como sede del proyecto de los creadores literarios el inmueble conocido como el Ex Oratorio de San Felipe Neri, que se encuentra en la calles de República de El Salvador, en el Centro Histórico.

Avilés Fabila destacó que Bonifaz Nuño ha obtenido todos los reconocimientos significativos en este país, motivo por el cual el Museo del Escritor "se siente muy complacido de tener a Rubén; estamos verdaderamente emocionados de que haya aceptado vencer dificultades para estar con nosotros, con ustedes, con los medios. Yo creo que esto es una oportunidad realmente única".

Friday, October 10, 2008

Guggenheim museum NYC

Nuevo sitio experimental



Con el propósito de explorar otras posibilidades creativas, he abierto un sitio electrónico personal alojado en el exitoso Círculo de poesía. Con la ayuda de mis jóvenes colegas Carlos Conde y Jorge Mendoza propongo ahí algunos poemas manipulados desde las herramientas de la multimedia, video, html, sonorizaciones, espero que estos juegos puedan ser de su interés. Pienso que sin menoscabo del uso de las formas de la expresión poética, se puede establecer un diálogo con otros modos del arte que potencien y fijen nuevas maneras de experimentación, lo he creído siempre, en lo que no creo, es en una tesis previa, la obligación de ser novedoso es tan antigua como usar pelucas blancas y sorber rapé; en cambio, me parece utilísimo para los fines del arte actual la exploración de nuevos discursos estéticos, el intercambio afortunado entre diversas técnicas, la experimentación poética sí, no la vanguardia; el futuro se acabó en los días finales de 1997, cuando el Y2K amenazaba con regresar los relojes de todas las computadoras del mundo al cumplirse el último minuto del año 1999. En París, a la orilla del Sena y mientras reventaba en luces la Tour Eiffel, comprendimos que viviríamos un nuevo tiempo, que los relojes contarían un nuevo tiempo y que debíamos cantarlo con una nueva voz y un nuevo sentido, para esto, debíamos conocer todas las posibilidades del verso tradicional, las más descabelladas posibilidades del verso libre, cada una de las estaciones de la antigua retórica y cada andén de la moderna estilística. Estamos maduros para ser verdaderamente jóvenes, acudan a este diálogo en:

http://circulodepoesia.com/hiperboreos/

Thursday, October 09, 2008

Vamos a la Feria del Zócalo



En el marco de la Octava Feria del Libro en el Zócalo de la Ciudad de México, este sábado 11 de octubre, a las 2 de la tarde, se presentarán los poetas Jair Cortés, Alí Calderón, Carlos Roberto Conde, Mario Bojórquez, Jorge Mendoza, Rubén Márquez Máximo y Antonio Escobar para ofrecer un recital de su poesía.
La cita es en el Foro General "Víctor Hugo Rascón".

El juego de la traducción


En el Centro de Lectura Condesa estaré, invitado por el Instituto Nacional de Bellas Artes, hablando de la traducción de poesía como una actividad gozosa y entretenida, mi conferencia se titula Leer poesía en otras lenguas, se trata en general de mostrar la actividad de la traducción como una posibilidad de comprensión de nuestra propia lengua. La cita es el miércoles 15 de octubre de 17:00 a 19:00 horas en avenida Nuevo León # 91, colonia Condesa, México, DF. Para mayores informes consulte en:

http://www.literaturainba.com/centro_lectura.php


Mar de Vértigos


Del 12 al 19 de octubre en la Ciudad de México se instalará el Encuentro Nacional de Literatura Mar de Vértigos, que reunirá, en diversos géneros, a la joven literatura nacional, me han invitado para compartir una conversación con los excelentes poetas Jorge Fernández Granados (recientemente galardonado con el Premio Iberoamericano de Poesía Carlos Pellicer) y Claudia Posadas, la cita es en Donceles #66 el viernes 17 de octubre a las 20:00 horas, centro histórico. Para consultar el programa completo, visite:

http://mardevertigos.blogspot.com/2008/08/programa.html

Monday, September 29, 2008

Oración del buen lector


Hoy en la plazuela Obregón de la ciudad de Culiacán, que además festeja otro aniversario de su fundación, habrá un festival de la lectura, la cita es a las 18 horas. Aquí les dejo mis mejores deseos y esta


Oración del buen lector


Se lee para conocer, para ensayar en otras vidas la nuestra; el oficio de lector, de lector aplicado y diligente obtiene frutos casi siempre íntimos, nos llena de prendas valiosísimas pero invisibles, ilumina el sendero oscuro que va de nuestro corazón a nuestra cabeza y en ocasiones, esa luz puede alumbrar el camino de los que están cerca. Es el tesoro más personal que podremos tener, difícilmente habremos de comunicar a los otros como opera el enredado sistema de nuestra predilección, las resonancias espirituales que un texto provoca en otro aunque sus temas o su tratamiento nos parezcan distantes, la maravilla impar que dos lectores obtienen de una misma línea. Así de delicado y sutil es el perfume de la lectura.


Mario Bojórquez

Saturday, September 27, 2008

Grabado de mil metros en la Ciudad de México


Allí encontrarán poemas y dibujos de:
Manuel Felguérez
Leonora Carrington
Vicente Rojo
Fernando González Gortázar
Gilberto Aceves Navarro
Hersúa
José Luis Cuevas
Bárbara Jacobs
Carlos Chimal‏
Coral Bracho
Cristina Pacheco
Eduardo Langagne
Elena Poniatowska
Elsa Cross
Federico Campbell
Gilberto Prado Galán‏
Héctor Vasconcelos
Homero Aridjis
Iván Restrepo
Javier Sicilia
Jorge Fernández Granados
Laura Esquivel
Mario Bojórquez
Paola Velasco
Ricardo Yañez
Rosa Nissan
Rosina Conde‏
Sergio Mondragón
Verónica Volkow

Wednesday, September 24, 2008

Sobre El deseo Postergado, Mijail Lamas


Tres poetas mexicanos de la segunda mitad del siglo XX han desentrañado los estados más perturbadores del alma. Me refiero a Alí Chumacero, Rubén Bonifaz Nuño y Eduardo Lizalde. Desde la perspectiva siempre atenta del sentimiento, estos poetas han eludido la contención de las pasiones, aligerando el dramatismo excesivo muchas de las veces mediante el sarcasmo, la ironía y hasta el humor un tanto agridulce.
La propuesta de estos poetas rescribe y traslada lo clásico. Mezcla de carmen latino y canción ranchera, esta poesía de lo desbordado y lo dicotómico del amor que implica el desencanto, se ve atemperada por el humor, la jactancia y la misoginia, esta última como rasgo cultural idiosincrático del montaje literario desde los griegos.
Los tres han creado una obra poderosa y vital, que para algunos podría parecer tremendista en lo contundente de su embate estético, como en la violenta construcción de imágenes. Es de destacar en ellos la pulida construcción de sus versos, resultado de una exploración formal que ha actualizado estos temas y enriquecido nuestra tradición.
Abundando sobre los temas de estos tres poetas, encontramos el amor (sobre todo Chumacero) y su avatares, una sagaz crítica a la militancia política (Lizalde) y una valiente reelaboración de la poesía social (Bonifaz Nuño) a partir de la experiencia particular que da cuenta de lo colectivo, demostrando que el dolor, la miseria y la ira, son más contundentes cuando tienen un rostro que se puede distinguir entre la multitud.
En esta visión de la poesía se inscribe El deseo postergado, libro de Mario Bójorquez (Premio Nacional de Poesía Aguascalientes 2007).
Como dice el poema “Cantado para nadie” de Francisco Cervantes, pareciera que a Mario Bojórquez “La ira, el improperio, /los bajos sentimientos…” le dieron este canto.
La génesis temática de El deseo… se puede rastrear desde el Diván de Mouraria (1999), libro en el cual se exploran sentimientos como la envidia, el odio, la soberbia, tratados de manera más bien expositiva y tomando una distancia prudente entre el sentimiento y la voz lírica: “cada golpe una angustia, un odio, una indolencia/ y el deseo postergado, vivo fuego en las manos/ se escurrió como el agua.”
En cambio, en este libro, la voz lírica se instaura en el escenario de la imposibilidad de saciarse, en el recuento de cada una de las infamias. Su ejecución se desarrolla de principio a fin en una cabalgata melódica sustentada en el heptasílabo, el eneasílabo y el endecasílabo, los más prestigiadas elaboraciones métricas del castellano, de tal modo que la voz se afirma en esa cabalgata melódica de principio a fin que revelan esa cuidada construcción técnica observada en los poemas de Bojórquez de sus libros anteriores Pájaros sueltos (1990) y Contradanza de Pie y de Barro (1996).
Una “Lápida” es el portal de este volumen, pero aquí la lápida no es piedra inerte, esa inscripción es epitafio de tajante desaliento que perdurará inalterable en sus certeras palabras.
“Quede aquí por lo pronto/ El canto de alguien que no supo/ Vivir como deseaba”
Deudor también del siglo de oro español, sobre todo desde el ámbito de su profunda raíz moral, este libro le debe mucho a fray Luis de León, san Juan de la Cruz y en especial al poeta Andrés Fernández de Andrada. De tal modo que se erige como una epístola moral para sí mismo, escarnio en carne propia, proceso judicial donde el indiciado, el juez y la defensa son el poeta mismo, que no atina a encontrar su casa sosegada.
La falsa segunda persona despliega con mayor fuerza la imagen de ese paisaje desolado que es el alma humana: “Hablo contigo como si fuera yo el que escucha/ Y nada ya de mí nos pudiera explicar/ Qué hacemos al cruzar los brazos abatidos/ Ante la triste sombra de lo que nos callamos”. Canta como si no fuera él sino otro el que “surcó esos aires”.
Cada uno de los apartados sería la declaración que brinda el acusado, ya del modo en que la vida ha mellado sus fuerzas, o de cómo la derrota todo lo circunscribe a un pasar la vida siendo ante todos una sombra impertinente. La desacralización de la memoria, de la infancia que marca todo destino, es un trámite necesario para entender la infamia que se yergue ante cada uno, la infamia de quien no fue preparado para ella. Así, una lamentación como la que se despliega en el séptimo apartado (“Laudo”) remata este sentimiento de imposibilidad de no poder volver a ser lo que se era: “Así como el día pasado ya no vuelve/ No volverás sobre tus propios pasos/A recorrer la senda abierta para ti/En el jardín que guarda tu memoria.”
Es pertinente mencionar que las cantigas en galaico-portugués que se encuentran al inicio de cada apartado son un homenaje, a la vez que un diálogo con Francisco Cervantes, lo cual es tan interesante como extraño, ya que el autor de “La obra soñada” es un poeta muy poco citado por los autores contemporáneos de nuestra poesía.
Este pues es el canto de un exiliado de la juventud, de esa juventud de promesas que creemos invulnerables, y sin embargo, se ven caer raudas por el suelo mojado de un “amargo licor de almendras amarillas”. El canto de quien sabe que al final no hay otra redención que la poesía, único medio para salvarse del olvido.

Monday, September 22, 2008

Salvador Díaz Mirón, Cronología del relámpago




En el Distrito Federal
Fomenta SEP la lectura a través del proyecto La Letra Viva

2008 – septiembre – 06

· Esta semana participó con gran éxito el escritor sinaloense, Mario Bojórquez
· El ejercicio literario se presentará todos los martes de 18 a 19:30 horas en la Biblioteca Pública “Amalia González Caballero de Castillo Ledón”

La Secretaría de Educación Pública, a través de la Administración Federal de Servicios Educativos en el Distrito Federal, inició conjuntamente con la Fundación para las Letras Mexicanas el proyecto “La Letra Viva”, cuya finalidad es fomentar la lectura entre la población capitalina y difundir el talento de jóvenes escritores.

Otro de los objetivos de este ejercicio es transmitir que se puede generar el gusto por la lectura no solo leyendo sino también escuchando narraciones que sensibilicen las emociones y los sentimientos, con el acercamiento a los usuarios al mundo de los libros.

“La Letra Viva” se está realizando todos los martes de 18 a 19:30 horas en la Biblioteca Pública “Amalia González Caballero de Castillo Ledón”, ubicada en las avenidas México y Sonora, dentro del Parque México, colonia Hipódromo de la Condesa.

Esta semana se presentó con gran éxito el escritor sinaloense Mario Bojórquez, quien deleitó al público asistente con una divertida apología del gran poeta veracruzano Salvador Díaz Mirón.

Mario Bojórquez es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte; obtuvo el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes, 2007, ha sido profesor de literatura en diversas universidades del noroeste del país, del Instituto Nacional de Bellas Artes y la Fundación Mexicana para las Letras. Es autor de los libros de poesía Pájaros Sueltos, Bitácora de Viaje de Fortúm Jiménez, Nuevas Coplas y Cantares del Temible Bardo Eudomóndaro Higuera alias El Tuerto, Contradanza de Pie y de Barro, Pretzels y el Deseo Postergado.

El autor presentará el domingo 7 de septiembre a las 12 horas en la Sala “Manuel M. Ponce” del Palacio de Bellas Artes su más reciente obra Diván de Mouraria, editado por la Universidad de Guanajuato.

Los escritores que se presentarán en las siguientes semanas son:

Septiembre
Martes 9: Vicente Alfonso
Martes 23: Mijail Lamas
Martes 30: Hernán Bravo Varela

Octubre
Martes 7: Luis Jorge Boone
Martes 14: Geney Beltrán
Martes 21: Óscar de Pablo
Martes 28: Paola Velasco

En la primera jornada literaria estuvieron como invitados de honor el Administrador Federal de Servicios Educativos en el Distrito Federal, Luis Sánchez Gómez y el presidente de la Fundación para las Letras Mexicanas, Miguel Limón Rojas.

Sunday, September 14, 2008

Potenciar el español


Río Doce
Celia Cortés
Lunes 08 de septiembre de 2008


Mario Bojórquez (1968), poeta mochitense, es uno de los tres artistas sinaloenses que lograron la beca del Sistema Nacional de Creadores que otorga el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca). Ganador de algunos de los premios nacionales de poesía más importantes: el Clemencia Isaura (1995), el Enriqueta Ochoa (1996), el Abigael Bohórquez (1996) y recientemente, ganó el premio más codiciado por los poetas en México: El Premio de Poesía Aguascalientes, en su edición de 2007. Tras residir varios años en la frontera norte, actualmente lo hace en la Ciudad de México.

Traductor del poeta portugués Fernando Pessoa, labor heredada de su maestro Francisco Cervantes, comenta Mario Bojórquez que actualmente traduce del catalán a Antoni Marí: él ha escrito tres libros que publicó cada diez años… “Imagina lo que ha decantado, su sonoridad”… Y recita en catalán al autor mencionado.

Jo no creia que pogués tornar,
no creia que pogués tornar mai mes
a veure aquest camps
on la solitud i l'abandonament
governen, ni aquest petits pujols
que cauen cap al mar
ni aquest aire quiet que sembla detenir
o tot, ara que tots son al llit
i dormen.

Tras ceremonia organizada por el Gobierno estatal para mostrar su trayectoria, junto con la escultora Rosa María Robles y la bailarina y coreógrafa Claudia Lavista, quienes también ganaron la beca del Sistema Nacional de Creadores, Ríodoce tuvo oportunidad de platicar con Mario Bojórquez y preguntarle:

––¿El Premio Aguascalientes 2007, crees que haya influido en la decisión del Fonca para apoyarte en esta ocasión?––

Mi relación con el Fonca ha sido anterior, fui becario en 1994 y 1999. Por supuesto que el Premio Aguascalientes tiene su influencia en esto, pero además tiene importancia para la historia de la poesía en nuestro país. Recordemos que José Emilio Pacheco, Eduardo Elizalde, Efraín Bartolomé, Eduardo Langagne, Francisco Hernández y muchos otros de gran talla lo han obtenido. Cuando participé había cuidado mucho mi material, me cuidé de no publicarlo, lo revisé, busqué que fuera un material completo, fuerte, contundente, que fuera irreprochable, y creo que el jurado así lo consideró: El Deseo Postergado fue del gusto unánime del jurado.
––¿Qué significó Los Mochis para tu crecimiento como poeta?––

El Cerro de la Memoria… ¿en qué se parece mi cerro a la memoria? Descubrí que la memoria era un elemento importante en la formación del poeta: eso es lo que “Los Mochis”, la madre, la tierra que te recibe, te da: el don de la memoria para que puedas conocer toda la poesía que se ha escrito y puedas imaginar la poesía que se escribirá un día.

––¿Tu trabajo como editor ha fortalecido tu trabajo poético?––

El trabajo del editor es poner al servicio de los otros la máxima atención al respecto de la expresión más pura, la expresión más justa, el cuidado de la lengua, del lenguaje. Ahora soy editor de la revista Biblioteca de México, revista clásica de letras, la única que nos queda desde esta perspectiva clásica, que dirige el gran poeta Eduardo Elizalde, así como dirige la biblioteca José Vasconcelos: en ese espacio que es un templo de los libros, se construye esta hermosa revista que ya ha recibido premios como el de arte editorial por la CANIEM. El trabajo de editor es un trabajo de servicio a los otros, de servicio a la lengua, al español. Yo nunca dudo que mi trabajo de poeta es un trabajo en colaboración, que así como Quevedo en 1600 hubo de escribir cosas para que el español se convirtiera en una lengua fuerte, comprensible para muchos, que se pudiera extender hacia otro continente como América, así como entendía su trabajo y como lo entendió Miguel de Cervantes, yo aquí también entiendo cuál es mi contribución: que el español mantenga sus fortalezas, que potencie sus formas más puras, sus formas más complejas, y esto no quiere decir que yo denigre otras notaciones de la lengua.

––¿Es parte de tus propósitos y tu poética?––

Sí, creo que sí, sin duda; yo estoy pensando en mi lengua todo el tiempo, porque estoy pensando en las otras lenguas, es decir, mi formación en la lectura y traducción del inglés, del francés, del portugués, del italiano, el catalán, el gallego, tienen el propósito de hacer de mi lengua, el español, una gran lengua, y porque conozco las otras, entonces puedo conocer ésta. Ahora, por ejemplo, estoy interesado en la lengua cahíta, estoy aprendiendo canciones, poemas, porque dije: ¡ah, qué chingón tú, aprendiendo japonés!, ¿y qué pasa contigo, con Los Mochis, y qué pasa con lo tuyo?, ya he aprendido… (y se suelta recitando en yoreme).

Ehui lilichi Malia Antonia
Ehui lilichi Malia Antonia
tútuli camo nacuene huela
macano noca canono bitcha
cacunela

Estoy aprendiendo; a mí me gusta eso y tiene que ver conmigo.

Mario Bojórquez, durante su presentación mencionó que es más invitado a participar en otras latitudes que en su propio estado natal, y claro que acepta invitaciones desde su tierra. Ya es un poeta nacional, miembro del Sistema Nacional de Creadores, traductor y editor. Para aquellos que intentan escribir podría ser importante platicar con Mario, no solo por sus reconocimientos, sino por sus conocimientos, sus investigaciones y para averiguar sobre su proceso creativo. Ojalá en su tierra sea tiempo de valorarlo. De leerlo.

Tuesday, September 09, 2008

La poesía de la pasión por Jorge Mendoza


Jorge Mendoza entrevista al poeta mexicano Mario Bojórquez (Los Mochis, Sinaloa, 1968) en el marco del V Congreso Internacional de Poesía y Poética organizado por la Maestría en Literatura Mexicana de la BUAP del 20 al 24 de octubre de 2004.

Poeta erudito, traductor de cuatro lenguas romances (catalán, francés, portugués e italiano), Bojórquez ha publicado poemas y ensayos en diversas revistas y periódicos de México. También ha compilado la poesía amorosa, por un lado, de Jaime Sabines, Los amorosos y otros poemas, y de Eduardo Lizalde, Recuerdo que el amor era una blanda furia, por el otro. De entre sus libros destacan: Pájaros sueltos, Contradanza de pie y de barro, Diván de Mouraria, Pretzels y, por supuesto, El deseo postergado que le valió el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes en 2007. Actualmente es editor de la revista Biblioteca de México e imparte clases en la Fundación para las Letras Mexicanas.


Jorge Mendoza: ¿Por qué elegiste la poesía como medio de expresión?


Mario Bojórquez: No, no es así. La poesía me eligió a mí, porque de pronto naces en una familia donde hay cinco, seis, diez personas y reciben la misma educación, tienen las mismas ventajas sociales, las mismas características y además el mismo padre, la misma madre y la misma historia común contigo. Pero tú eres el poeta, los otros no. Por eso, yo creo que la poesía me eligió.


JM: ¿Y cómo comenzó todo?


MB: En mi caso, tuve un padre al que le gustaba mucho la lectura y desde muy pequeño aprendí a leer y escribir en mi casa. Siempre estuve rodeado de libros. Por eso nunca fue un sueño lejano dedicarse a esto. Desde la infancia tuve muy claro cuál sería el destino.
Yo no tengo estudios universitarios. Tengo una preparatoria más o menos falsa, de modo que esencialmente me he dedicado a leer; no hay forma más efectiva que ésa.


JM: ¿Se puede enseñar la poesía, en un taller, con amigos?


MB: Sí, desde luego que platicas con otros que se dedican a lo mismo que tú. Pero yo creo que es un trabajo solitario fundamentalmente. Uno tiene que leer y leer y leer; cansarse y volver a leer otra vez. Y cuando tienes la oportunidad de aprender otra lengua, la aprendes. Lees en ella, la practicas y luego te vas a otra para que sepas, con mayor libertad, en qué consiste la tuya.


JM: ¿Tienes algún poeta de cabecera?


MB: Sí, digo, de pronto pasan temporadas y los poetas cambian, pero un poeta fundamental del siglo XX, para mí, es Fernando Pessoa. Es un poeta por el cual aprendí la lengua portuguesa, para leerlo y viajé a Portugal para conocerlo.
Yo leí a Pessoa en traducciones casi siempre españolas que tenían este tono ‘acoñado’ de la lengua. Nosotros hablamos de otro modo. Entonces, yo no estaba entendiendo a este señor como lo debía entender. Por eso, tuve que aprender su lengua para comprenderlo bien y dialogar con él.


JM: Tú dices que no eres un científico de la literatura, sino su practicante, ¿cómo describirías tu proceso creativo?


MB: Yo creo que tiene que ver con la pasión, primero. Si estás hablando de un poeta, los poetas se agotan pasado el tiempo. Los poetas se convierten en viejos sabios que, de pronto, dan un testimonio de la memoria. Pero la poesía que nos interesa, creo a todos o la que más nos interesa, es la poesía de la pasión. Poeta que se enamora, que busca, que toca la carne, que se maravilla con el mundo. Ése es el poeta que nos importa. Yo en algún momento dejaré de serlo; lo sé, no me entristece. Lo asumo, pero entre tanto soy poeta. Tengo el ojo para ver y la lengua lista para probar. Creo que el poeta debe ser así. Llegará el momento en que la vida atente contra tu cuerpo, contra ese ardor que todo ser humano tiene y entonces te conviertes en otra cosa.


Ahora bien, me parece que todo parte de un proceso de reflexión de lo que te acontece. Para mí, la vida ocurre en cámara lenta cuando el elemento poético está presente. Entonces, puedes ver en toda su intensidad y en todos sus momentos la cosa, el suceso, la circunstancia. Y ella te queda como una pesada mole en el cuerpo y tienes que ir deshilándola poco a poco: “A ver, yo siento odio ahora, pero por qué lo siento. Veamos, de dónde viene, cómo funciona, qué efectos físicos me produce”. Entonces, tomas toda esa tira de película de vida y ves cuadro por cuadro cada cosa que ocurrió. Así, puedes llegar a tener una idea muy concreta, muy completa de la cosa. Así es como me sucede a mí.


JM: Por otro lado, ¿cómo ves actualmente la poesía mexicana?


MB: Yo la veo muy bien. Estoy muy contento. De pronto surgen escuelas que pueden ser nefastas, pero que igualmente al paso del tiempo se agotan y se destruyen por sí mismas. Sobre todo, aquellas que pretenden hablar de un modo nuevo, pero no original. Eso es lo que a mí me preocupa. Yo quiero ser un buen poeta. No quiero ser un poeta novedoso, no quiero sonreírle a nadie. Yo quiero escribir un poema que quede, porque nosotros escribimos para dejar memoria de lo vivido.


JM: Ahora, qué opinas de los premios literarios ¿así se legitima la literatura?


MB: Yo creo que es un recurso; con un premio casi siempre viene, además del dinero, la publicación del libro por lo general. Ése es uno de los pocos modos que tenemos de publicación.


JM: Además de ser poeta ¿ocupas tu tiempo en algo más?


MB: En realidad no hago muchas más cosas. Me dedico a los libros y a querer a mi novia. Eso es esencialmente lo que hago. Es mi diversión también. No sólo es mi trabajo. Yo me divierto muchísimo.


JM: Finalmente, ¿qué le recomendarías a un poeta que comienza, a un poeta joven?


MB: ¿A un poeta? que lea; que no hay otra cosa. Si no gana la posibilidad de ser poeta, por lo menos va a ser, leyendo, un mejor hombre. A la poesía no le va a pasar nada si ese poeta no llega a completarse. No importa, pero que lea y sea feliz leyendo.

Conferencia en Chihuahua


Festejarán el 30 aniversario del Sistema de Enseñanza Abierta
Fecha: Lunes, 08 de septiembre de 2008, 04:05:56 PM

Chihuahua.- Con motivo de la celebración del 30 Aniversario de la Fundación del Sistema de Enseñanza Abierta, el Colegio de Bachilleres del Estado de Chihuahua llevará a cabo diversos festejos.


El primer evento será la Graduación Conmemorativa del Trigésimo Aniversario del Sistema de Enseñanza Abierta, la cual se realizará el viernes 12 de septiembre en el Auditorio del Plantel 8 en punto de las 18:00 horas. Posteriormente, el miércoles 17 de septiembre se impartirá la Conferencia Magistral “La Educación Abierta en México, Retos y Consecuencias” a cargo del reconocido escritor y catedrático de la Universidad Autónoma de Chihuahua, Mario Bojórquez Güereña. La conferencia tendrá lugar en el Museo Universitario Quinta Gameros a las 20:00 horas, esto con el apoyo de Comunicación Social de Gobierno del Estado. Asimismo el jueves 18 de septiembre se llevará a cabo la Inauguración de la Plaza del Correcaminos, que comprende diversas actividades como el Concierto Musical Popular por parte de la Banda de Música del Plantel 1, el Cierre de la Capsula del Tiempo y la Exposición Fotográfica Internacional “El Beso y el Agua” de Luly Sosa. Todo lo anterior tendrá cabida en el Plantel del SEA, ubicado en la Avenida División del Norte # 3707, comenzando desde las 17:00 horas. Para finalizar los festejos el mismo día en punto de las 20:00 horas se realizará un Concierto de Gala a cargo de la Orquesta Sinfónica Juvenil del Colegio de Bachilleres, en el Paraninfo de la Universidad Autónoma de Chihuahua Cabe resaltar que durante el evento se contará con la presencia del Gobernador Constitucional del Estado, José Reyes Baeza Terrazas; Guadalupe Chacón Monárrez, Secretaria de Educación y Cultura; Gonzalo Aguilera Gutiérrez, Director General del Colegio de Bachilleres del Colegio de Bachilleres del Estado de Chihuahua; Lucila Flores Martínez, Directora Académica; Jesús Mireles Sarmiento, Director Administrativo y José Luis García Rodríguez, Director del SEA-Chihuahua, entre otras importantes personalidades.

Por: Lizandro Ramos

Dos formas de sentir nostalgia





Dos formas de sentir nostalgia

Omar Alcántara

Unos minutos después del mediodía, ante una nutrida asistencia, el ensayista y poeta Alí Calderón fue el primero en tomar la palabra. Durante su intervención comentó la obra de Álvaro Solís, al tiempo que invitó a una reflexión sobre la estética de la poesía actual: en su opinión, mucho de esta estética “se nos ha impuesto”, alejándonos de lo que el consideró “la razón de ser del poema”: el estremecer. De ahí que elogiara la poesía de Solís, ya que, en su experiencia, él es de los “pocos poetas de su generación que provocan algo”. Alí Calderón también destacó “el prodigioso lirismo, [el] desborde de melancolía y soledad” que se halla en la poesía de Solís, y apuntó que sus “hallazgos extraordinarios” lo ubican “lejos del vacío conceptual”, por lo que lo llamó digno heredero del poeta José Carlos Becerra, con quien Solís comparte el origen tabasqueño.

El poeta Jair Cortés, por su parte, se encargó de comentar el libro y la poesía de Mario Bojórquez. Comenzó hablando de la amistad que los une, y enseguida hizo referencia al trabajo de Bojórquez, destacando en él su “preocupación estética múltiple” y “su asombroso manejo del lenguaje”. A decir de Jair Cortés, en Diván de Mouraria se expresan “las más profundas pasiones del hombre”, con lo que destacó en el libro presentado tanto la expresión, como el hecho de que en cada uno de sus versos de siempre encontremos un “hallazgo poético”.

A continuación, fueron los autores de Cantalao y Diván de Mouraria quienes tomaron la palabra. Álvaro Solís habló del origen de la palabra “Cantalao”, que se refiere a un pueblo ficticio en donde Pablo Neruda imaginó una comunidad de artistas junto al mar, y que Solís descubrió en la lectura de una biografía sobre el poeta chileno: “Este libro, titulado Cantalao, habla un poco sobre aquel pueblo que no existió […] por lo que las dos primeras partes [del libro] son la descripción [del mismo]”. Álvaro Solís comentó también sobre la nostalgia que experimenta al recordar su estado natal, nostalgia que contagió al auditorio al entonar intensamente sus versos: “Alguien dicta al oído lo que escribo, nadie más escucha su palabra de sombra sin voz, sin labios, sin diafragma. Alguien dicta lo que escribo, su voz habla a mis manos, yo no escucho, no es palabra el sustrato; es latido” (“Escribano”).Álvaro Solís, como lo hiciera después Bojórquez, leía y de reojo miraba a los presentes, como si buscara en ellos los efectos de sus palabras. Concentrado, trasmitía diversas emociones: “El mar es la tumba de Dios sin epitafio”. Sus versos fueron como una marejada tierna y susurrante en la sala. Y concluyó con su poema “Testamento”: “Con discreción tírenme al río […] con la discreción de la ceniza”.

Mario Bojórquez, quien permaneció muy atentó a la lectura de Solís, elogió la lectura de su amigo al tomar la palabra. También habló sobre la composición de Diván de Mouraria: “[Lo] escribí en la soledad más plena [y] es un libro al que le tengo mucho afecto”. Y, como si no hubiera bastado el torrente emocional de la lectura de Solís, Bojórquez –en otra tesitura, en otro estilo, en donde la gesticulación de sus manos buscó acompañar en casi todo momento la fuerza de sus versos–, leyó sus poemas: “Porque he puesto en tus manos mi esqueleto de sombras/ en tus ojos abiertos ha crecido el espanto/ gacela de los días, náufrago de mi cuerpo” (“Gacela de antes del amor”).Una tras otra, las gacelas y las casidas (poemas con filiación métrica y poética árabe) que componen su poemario, se expresaron con gozo. Después de algunos poemas hizo algunos comentarios: recordó a John Keats y puntualizó sobre los títulos de sus poemas. Y, nuevamente, vivió cada palabra suya: ya no leyó, sino que citó de memoria: “Todos tenemos una partícula de odio…”
Los asistentes agradecieron con fuertes aplausos a los dos poetas, ambos ganadores de premios, ambos destacados escritores que dan fe de la cabal salud de la poesía en nuestro país.

Friday, September 05, 2008

Los esperamos este domingo 7 en el Palacio de Bellas Artes



Hedonismo e inquietud en Diván de Mouraria de Mario Bojórquez



Omar Alcántara Islas

Johann Wolfgang von Goethe fue uno de los primeros escritores occidentales en trascender en su acercamiento a la poesía oriental. Su poemario Diván de Oriente y Occidente (1819) fue fruto de su lectura de la poesía del poeta persa Hafiz. En la poesía en lengua española es Federico García Lorca el que más entrañablemente ha dejado registro de este acercamiento a la literatura árabe y persa con su libro Diván de Tamarit (1936). Y precisamente en esta misma tradición se ubica Diván de Mouraria de Mario Bojórquez (Sinaloa, 1968), un texto que sólo había sido publicado en una edición bilingüe en Portugal, en 1999, y que ahora edita la Universidad de Guanajuato.

Al igual que en el libro de García Lorca, el poemario se divide en dos partes: gacelas y casidas, ambas formas literarias provenientes de la métrica y poética árabe. Las primeras son composiciones breves en las cuales el amor es el tema principal, lo que no evita –ya lo había hecho Lorca, ahora Bojórquez-, que puedan expresar otros asuntos. Las casidas, por su parte, son composiciones más libres en cuanto a sus temas y más extensas en su composición. Con una estructura similar al de Diván de Tamarit en el número de sus poemas (el libro de Bojórquez tiene una gacela más, pero igual número de casidas), el poeta mexicano incursiona, desde su propia experiencia poética, en la lectura no sólo de Hafiz y Lorca, sino de Mouraria, este barrio de Lisboa en donde se confinará a los musulmanes después de la reconquista cristiana, y en donde algunos historiadores cuentan que inició el fado, ese canto doloroso de honda raigambre portuguesa que aún se puede escuchar en los barrios de esta ciudad, misma que, también –no hay que olvidarlo para entender mejor la poesía de Bojórquez-, es la ciudad de Fernando Pessoa, uno de los poetas más importantes de la literatura occidental.

El libro de Bojórquez, como lo anticipa Álvaro Solís en su presentación, tiene también la filiación de El deseo postergado, ese trabajo poético con el que el poeta sinaloense se hiciera merecedor del Premio de Poesía Aguascalientes en 2007. Esta misma postergación, a decir de Solís, es el tema del libro: postergación del amor, postergación del deseo o de la muerte.

Las gacelas presentadas tienen el valor de poder ser interpretadas en distintos niveles de lectura: se pueden interpretar como cantos que dialogan –como lo ha expresado Solís- con la tradición, como cantos que sugieren la presencia del animal designado con esta palabra en el español, o como cantos a la mujer. Y en esta última interpretación hay que tener presente el Cantar de los cantares (en donde la metáfora gacela-mujer es freecuente), para recordar que la poesía es, en algunas de sus mejores manifestaciones, la síntesis expresiva de las emociones humanas – sean árabes o judeocristianas-, así como el constante redescubrimiento de nuestro lenguaje y sus posibilidades rítmicas. He aquí la importancia del texto de Bojórquez: cosecha nuestros temas predilectos e incorpora otros; y mediante su musicalidad experimental provoca que muchos de sus versos tengan el sonido de una melodía pulida por los siglos.

En las gacelas están presentes el amor y su imposibilidad, pero también las alusiones eróticas y sexuales que –se podría sugerir como tema alterno- mediante la palabra, anulan toda imposibilidad. Sin embargo, no es en las gacelas, sino en las casidas- mediante la expresión del odio y de otras actitudes o emociones que generalmente se asocian a lo negativo- en donde el poeta alcanza su tensión más plena. Por ejemplo, su “Casida del odio”, que comienza con el verso “Todos tenemos una partícula de odio”, nos lleva en su reiteración no sólo a reflexionar en sus palabras, sino a encontrar una manifestación no sólo humana, sino incluso cósmica, de esa partícula de odio que se lleva dentro como gota que contamina la vida. Fatalidad que, valga el redundar, hace pensar en el poema “Lo fatal” de Rubén Darío, en alguno de los muchos poetas que es Pessoa, así como en música de fado en Mouraria. No obstante, esta misma fatalidad es una “devastación alegre” (“Casida del yo”) cuando uno se encuentra con poemas como los de Bojórquez. Ya entonces, habrá que agradecer al poeta la riqueza en su lenguaje, el erotismo en sus metáforas, la insistencia de sus versos y todo eso que hace posible su escritura.

Monday, September 01, 2008

Diván de Mouraria y Cantalao en Bellas Artes



Ingreso al Sistema Nacional de Creadores de Arte



Medallas de oro para la cultura en Sinaloa
Es la primera vez que tres creadores sinaloenses son distinguidos con la beca del Fonca
Elizabeth Gámez



31-08-2008 CULIACÁN._ La cultura en Sinaloa está de fiesta, porque tres creadores recibieron la más alta distinción que otorga el Conaculta a través del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, admitió Rodolfo Arriaga Robles, director de Programación del Instituto Sinaloense de la Cultura. Los estímulos fueron otorgados a la escultora culiacanense Rosa María Robles, al poeta mochitense Mario Bojórquez y la bailarina Claudia Lavista, codirectora de Delfos Escuela Profesional de Danza Contemporánea, ubicada en Mazatlán. En nombre de Sergio Jacobo, y lamentando la ausencia de Lavista que por el asesinato de la bailarina Margarita Naranjo de Saá en el puerto, no acudió a recibir la distinción del recientemente nombrado Instituto, Arriaga Robles realzó la labor del par de artistas que la noche del jueves entrevistó en el Museo de Arte de Sinaloa. "Dentro de toda esta tragedia estamos con Mario y Rosa María de plácemes, la cultura en Sinaloa, el Instituto Sinaloense de Cultura prácticamente se estrena con el reconocimiento que les ha sido otorgado a estas tres personalidades", destacó. "Es la más alta distinción de los creadores". A la alegría que se vive en el estado por el triunfo de María del Rosario Espinoza en los Juegos Olímpicos de Beijing, se suma, dijo, la distinción otorgada al trío de creadores. "Estamos muy contentos porque estas son medallas de oro en la cultura, tres sinaloenses en una sola convocatoria es algo histórico", enfatizó. Anteriormente, esta beca la recibieron artistas locales como Élmer Mendoza, Juan José Rodríguez, Teresa Margolles y el propio Arriaga Robles. El camino A petición de Arriaga Robles, Bojórquez recordó el trayecto que ha tenido que caminar como escritor, cuándo publicó su primer libro Pájaros sueltos, aunque antes ya había publicado textos en revistas de amigos, periódicos, suplementos, cuando se vino a estudiar a esta ciudad. Su carrera, dijo, ocurrió con mucha fortuna, porque tras el lanzamiento de su primera obra recibió una beca, y se estaba dando una revolución en el ámbito de la cultura del país. "Desde que a mí me tocó participar en el mundo de la literatura, ha sido fácil el tránsito en muchas ocasiones, pero si no hubiera ocurrido de todas manera me dedicaría escribir". Rosa María Robles señaló que empezó queriendo ser pintora, pero en la escuela La Esmeralda los maestros la hacían enojar al decirle que la manera en que trabajaba tendía a la escultura, y el tiempo les dio la razón. Dijo sentirse honrada de haber pasado por la escuela de Artes y Oficios de la UAS y por la Escuela Nacional de Escultura la Esmeralda, aunque ambas las dejó truncas, no en balde, ha logrado que su obra de gran formato trascienda. "Soy completamente autodidacta, jamás he estudiado escultura, y también no recuerdo otro maestro aparte del que tuve en la Esmeralda; aquí hacía escultura como podía o como me interesaba explorar", expresa. "No estaba nadie detrás de mí, no había un maestro, un asesor, sólo había muchas ganas y mucha pasión de sacar lo que traía dentro, realmente pienso que abruptamente llegué a la escultura, y también tuve la osadía de presentar las primeras piezas en la explanada de Difocur, estamos hablando de 1984, donde realizo mis primeras piezas". Su discurso, dijo, fue cambiando conforme al entorno que la rodeaba, al principio su obra era ecológica y cambió hasta llegar a ser "espinosa".


RECONOCIMIENTO.- El Instituto Sinaloense de Cultura entregó un reconocimiento a los creadores sinaloenses distinguidos que el Conaculta beca a través del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes.

Sunday, August 17, 2008

Solisón de Álvaro Solís


Elogio de Álvaro Solís

Álvaro Solís es un poeta por naturaleza, es decir, ha nacido poeta; y aunque a la pregunta ¿un poeta nace o se hace?, ya don Augusto Monterroso ha respondido que él nunca conoció a alguno que no hubiera nacido, nosotros afirmamos que el poeta Álvaro Solís ha nacido como uno de ellos. ¿Qué quiere decir todo esto? Que Álvaro Solís reúne en humanidad, palabras y actos, lo que los antiguos han llamado el estro poético. Su expresión artística, digo yo, no es un asunto de progresión o avance en el práctica de ciertos ejercicios retóricos, o el menor o mayor conocimiento acerca del arte poética, sino más propiamente se trata de una complexión espiritual, una tesitura del alma que es capaz de alcanzar las notas más elevadas del sentimiento humano. Si el verdadero poeta nace ¿es necesaria, pues, la educación poética? Sí, desde luego, pero no solamente ésta compone el sumum de su grado eminente, en Álvaro sabemos que la arquitectura le ha dado la noción de equilibrio, la perfección técnica que debe alcanzar una edificación concreta y real, tan real como la de un edificio verbal, como lo es el poema; y que más allá la filosofía le ha permitido crecer en profundidad reconociendo, como quería el Estagirita, las causas primeras de las cosas y los últimos efectos de los actos. Me refiero a aquello que muchas ocasiones en la historia de la poesía ha quedado registrado, pienso en Hesíodo labrando la tierra, sobrecogido por una ansiedad desconocida, que después ha sido llamada inspiración; en Cadmo sobreponiéndose a su timidez para cantar en anglosajón su recordado himno, en Christopher Smart explicando la infinita grandeza de Dios en los ojos encendidos de su gato Jeoffry, en José Alfredo Jiménez que sin saberlo reproduce fielmente el sonido del decasílabo heroico del Himno Nacional Mexicano de Francisco González Bocanegra en esa canción popular “Nada me han enseñado los años, siempre caigo en los mismo errores…”. Las musas, como sabemos por la mitología, son hijas de Zeus, cuya arma es el rayo, lo inesperado; su madre es la diosa Mnemósine, la memoria; necesitamos pues, para construir un alma eminentemente poética estos dos elementos: el rayo que como la inspiración es lo inesperado y la memoria que nos ayuda a fijar los acontecimientos tal cual ocurrieron a nuestros ojos. Con estos dones fue construida el alma de nuestro querido poeta tabasqueño, nació ya con ellos y lo único que ha hecho en estos años es refinar estas habilidades en el gusto predominante de la época, con una caja toráxica que remite a su pasado de cantante de ópera, ha producido un verso de largo aliento que hace temblar a delicadas muchachas en flor y bufar a viejos poetas de luengas barbas anquilosadas; los referentes inmediatos son, desde luego, el malogrado poeta Becerra, que alcanzó en su única publicación “Relación de los hechos”, la más perfecta combinación de sonoridades y emoción. No es Solís un poeta de luminosos destellos como Pellicer, ni un asertivo decantador de nimiedades teológicas como Gorostiza, debe entonces a Becerra todas aquellas lecciones que Octavio Paz trató de desterrar posteriormente en “Cómo retrasar la aparición de las hormigas”. “Solisón” al igual que un “pequeño César” recorre la “isla de los hombres solos” en la novela de José León Sánchez, con la noción de que no ha estirado el brazo suficientemente para realizar el gesto que significa decir adiós, recorre su isla, como en aquél la recorría el otoño y en esa palabra nos detendremos para hablar de otro de los grandes misterios de la poesía: La insularidad. Todo poeta se reconoce en su decir, sabe que el decir poético aborda lo que no puede nombrarse, que ahí reside su mérito, que al igual que la catacresis, como nos lo hizo ver don Alfonso Reyes, el ejercicio de la poesía se cumple al nombrar lo que no tiene nombre; será entonces el lenguaje de la poesía una isla que rodeada por el misterio trata de alcanzar el significado de las cosas, no es en vano que nuestro poeta haya elegido como atmósfera central de su primer poema la Isla de San Lucas en Costa Rica, que la sección central de su libro recuerde el verso de Gorostiza que nos hace saber que los hombres somos islas sitiadas en nuestra propia piel y que finalmente, el último verso del libro diga: “Toda ciudad es una isla desierta”. Creo que este es el tema de “Solisón”, la imposibilidad espiritual y física de sentirnos parte del continente de la multitud, reconocernos como una excepción en un océano de excepciones, visitar en los otros los archipiélagos del alma humana. La poesía mexicana en los años recientes ha sido permeada por un falseamiento de la afectividad, se busca de muchas maneras producir una elisión de las emociones, una elipsis afectiva que sustrae el elemento patético como si fuera una demostración de flaqueza estilística; contraria a nuestra tradición reciente, esa poética resume el gusto por la dificultad expresiva y por el uso de repeticiones en el plano de la isotopía del significante. Desde “Yo también soy un fantasma” y ahora con “Solisón”, Álvaro Solís ha sido llamado a renovar el insulso sonsonete en que se ha empantanado el español mexicano actual a través de su poesía aparentemente más moderna, ha venido a la tradición poética mexicana a recordarnos que es al hombre a quien le habla el poeta para compartir con él la maravilla de lo incomunicable.

Mario Bojórquez

Wednesday, August 13, 2008

Lectura en Cuernavaca con Jair Cortés y Ricardo Venegas



Tuesday, August 05, 2008

La dulce algarabía del desastre por Jorge Fernández Granados

El deseo postergado, Mario Bojórquez, Lumen, México, 2007.

LA DULCE ALGARABÍA DEL DESASTRE

JORGE FERNÁNDEZ GRANADOS


No hay obra sin herida. Qué difícil entender esta correspondencia que parece cumplirse con estremecedora puntualidad en el arte. No hay expresión perdurable que no provenga, de una u otra manera, de cierto epicentro de agonía o de dificultad . El proceso creativo, a pesar de los insoslayables avances de la filosofía y de la psicología, sigue siendo, si no un inescudriñable misterio, por lo menos un fenómeno cuya complejidad es reticente a las reducciones de una metodología.
El deseo postergado, del poeta sinaloense Mario Bojórquez, el más reciente Premio Nacional de Poesía Aguascalientes, es una obra que, en mi opinión, ratifica e ilumina esta condición de dificultad opositiva, esta resistencia que el artista debe vencer para encontrarse a sí mismo y, sobre todo, para hallar su definición mejor en el terreno expresivo –en vocablos de José Lezama Lima. La creatividad aquí en cierta forma es una fuerza curativa, un retorno al equilibrio entre el Eros y el Tánatos, es decir, un reequilibrio entre las potencias de la vida y las de la muerte, sin el cual posiblemente sólo la destrucción o la autodestrucción aguardarían al artista. La expresión como una forma de expiación, podría decirse. Quizá por ello las presencias capitales de este libro son contraposiciones: el amor que se convierte en odio, la ilusión que se convierte en decepción, el esplendor que se convierte en decadencia. En fin, la mirada melancólica llena de principio a fin este conjunto de poemas. El deseo postergado es, por tanto, un sereno lamento, una alta elegía.
En su primer libro (Pájaros sueltos, 1991) el entonces joven, pero ya muy seguro y culto poeta Mario Bojórquez, desde el tenor de su norte nos decía un par de versos tan llenos de presagios como estos: “Era mucho el dolor/para vivirlo a solas.”
Nadie diría qué tan ciertos o certeros eran aquellos versos para comprender hoy este deseo postergado, porque ya entonces los recursos poéticos que mezclaba en su paleta expresiva daban cuenta de un explorador avezado de las formas de la tradición, no menos que de un poeta provisto de un oído privilegiado. De ello han sido prueba elocuente sus libros subsiguientes, en especial Contradanza de pie y de barro.
Años después, uno de los poemas que pertenecen a su libro Diván de Mouraria (1999) anuncia el que será el tema y el título del libro que hoy nos ocupa. En efecto, allí se puede encontrar una “Gacela del deseo postergado”; pero más aún que el título, lo que evidencia el Diván... es la semilla en germinación. Allí queda clara, por lo menos para mí, la trayectoria de la fuerza que ascendía en la voz de este autor. Dice así, en la “Casida del odio”, también de ese libro, con una mezcla de fervor e impotencia: “Todos tenemos/ una partícula de odio/ y cuando el hierro arde en los flancos marcados/ y se siente el olor de la carne quemada/ hay un grito tan hondo, una máscara en fuego/ que incendia las palabras.”
Las pasiones humanas no son detestables defectos del carácter. Por el contrario, son sus rasgos natales. Sin carácter no hay individuo y el individuo es, a fin de cuentas, la acumulación irreversible de sus gestos naturales, de sus inocultables pasiones. Es muy evidente una y otra vez en los poemas de El deseo postergado el papel destinal que han jugado dichas pasiones personales. El poeta no oculta nunca esas pasiones (por el contrario, pareciera querer consumirlas hasta el vaciamiento). Deja arder por lo mismo con soltura esa máscara en fuego que incendia las palabras: “Una palabra puede/ Sin orillas marcar el destino de un hombre/
Envolverlo en su nata para siempre perdido/ Llevarlo a cuestas por sendas innombrables/ Y sacarle a sus huesos el jugo de la vida.”
Las palabras, pues, son pasiones también y por lo tanto son armas de doble filo. Pueden herir lo mismo que curar. Nada más trágico que hallarlas degradadas: “Te decidiste en otro tiempo/ Por decir la verdad/ Dijiste la verdad/ Pero no te curaste/ De escuchar la mentira.”
De ese carácter entonces que no había aprendido a mentir y que por ello no razonaba el poderío del engaño, de esa pureza, digamos, que era demasiado vulnerable a los embustes, surge una decepción creciente que devendrá en armadura para sostenerse ante la hostilidad del mundo: “Nadie te dijo nunca/ No no es posible/ Nadie impidió tu sombra// Por eso en tu amargura/ no comprendes la hostilidad del mundo/ El revés de fortuna que labra tu miseria.”
Un elemento que no debe pasar inadvertido es la estructura argumental de este poderoso libro. Los títulos de las diferentes secciones nos remiten a un juicio, un procedimiento jurídico y hasta burocráctico, kafkiano: Querella, Dictamen, Edicto, Autos, Laudo; en el que hay, además, dos partes en pugna: un Canto y un Contracanto; así como una inicial y enigmática Lápida. Acaso esto confirma la cualidad agónica –de agon: lucha– de esta obra.
Así, desde el Diván de Mouraria hasta El deseo postergado, la sombra creciente es el desamor, la traición y su permanente penumbra, su cicatriz: la desconfianza. Una coraza es por tanto imprescindible para ese entorno de engaño, pero también una saudade, esa irreparable nostalgia que se adueña del alma y parece provenir, como en los poetas portugueses, del fondo del tiempo y de la condición humana.
No celebro el dolor en este poderoso libro, sino la desnudez de ese dolor. No creo en el que llora, sino en el que se prende fuego. Creo en el grito, el que lleva dentro un antiguo, insoportable silencio.
No hay obra sin herida, decíamos. Hemos visto cómo se cumple una vez más esta álgebra legítima entre el dolor y la plenitud. No hay obra sin herida, y vale la pena preguntar si la identidad de semejante poiesis es sólo el resultado de una agonía, o se trata también de una lucha recóndita y personal, el arduo hallazgo de una vocación que entraña no temerle al fuego. Un fuego que devora pero transfigura, un fuego que no pocas veces destruye cuando funda.
En La jornada semanal, domingo 3 de agosto de 2008.

Saturday, July 12, 2008

La nueva poesía mexicana



Un nuevo sitio dedicado a la más nueva poesía mexicana, en él encontrarás completa la antología La luz que va dando nombre, preparada por Alí Calderón, Jorge Mendoza, Álvaro Solís y Antonio Escobar, la cual reúne a más de setenta autores nacidos entre 1965 y 1985. Lo mejor de la nueva poesía mexicana en un solo volumen:

La nueva poesia mexicana

Defenitivamente jueves



Aparece en la ciudad de Puebla, la revista literaria quincenal Definitivamente Jueves que ha tomado el título de un hermoso poema de Waldo Leyva, en este número aparecen poemas de Omar Lara de Chile, de don Lêdo Ivo de Brasil y de otros autores jóvenes como Stephani Granda Lamadrid. Usted puede conocerlo en línea a través de:

Círculo de poesía

Tuesday, July 08, 2008

MUESTRA DE POESÍA MEXICANA (1964-1985)


Apuntes para una muestra


Observar y registrar el pulso de la poesía mexicana haciendo un ejercicio crítico y exponencial de sus múltiples caminos y aproximaciones, ha sido costumbre que al pasar de los años vuelve sobre sus propios términos para probarse que siempre hubo un desbordamiento de entusiasmo o una severidad electiva impropia, ya se peca por generosidad o bien por mezquindad; veremos al propio Octavio Paz lamentarse veinte años después de la publicación de Poesía en movimiento por no haber incluido al poeta Eduardo Lizalde en esa antología; la Asamblea de poetas jóvenes de México de Gabriel Zaid, es desde todos los puntos de vista, un ejercicio de la desmesura; desde la aparición de El manantial latente, sus autores han recibido un constante rechazo por su visión excluyente; Árbol de variada luz es un excelente trabajo que lamentablemente denota cierto regionalismo por la inclusión inapropiada de autores; Eco de voces se propuso un número de autores que excedían nuestra capacidad de registro sensible. Lo más nuevos intentos de reconocimiento del espectro poético nacional nos remiten a los celebrados anuarios de poesía del INBA en los cincuentas, me refiero a las dos antologías del 2005 preparadas por Joaquín Mortiz y el Fondo de Cultura Económica. ¿Podemos aspirar a una muestra convencional sin tintes grupales de autolegitimación? o bien, ¿Asumir desde ya, que existen lecturas diversas del mismo fenómeno que incluyen preferencias estéticas y propuestas concretas de asimilación de una tradición nacional? Hemos visto con claridad dos proposiciones enfrentadas al respecto del ejercicio poético en México, dos grandes campos de experimentación literaria que no se anulan propiamente pero que si se enfrentan; a una le hemos llamado “la prosa de Guadalajara” que recupera con fortuna el aporte de tres autores fundamentales de la narrativa nacional: Agustín Yánez, Juan Rulfo y Juan José Arreola, a partir de esta lección y con vínculos concretos hacia ciertas maneras francesas de expresión posteriores a las vanguardias, como el poema objeto, y que en su vertiente más pura refiere a la tradición oriental de la poesía tan cara a Paz y sus seguidores; y por otra parte una poesía que sin nombre ni domicilio conocido (recientemente un crítico la ha llamado "La Escuela de Retórica"), trata de recuperar el legado de Contemporáneos y su generación inmediatamente posterior, signada por tres o cuatro nombres fundamentales: Alí Chumacero, Rubén Bonifaz Nuño, Jaime Sabines y Eduardo Lizalde. Esta última, tan extendida y sin capitanes visibles, lucha por encontrar caminos de supervivencia entre los oropeles de la legitimación y la asediada descalificación por omisión de actores reconocibles en la arena literaria. Desde esa perspectiva, la poesía nacional sólo podría ser entendida a través de las reflexiones de Eduardo Milán, un crítico que ha fundado una manera de leer nuestra poesía tendiendo puentes hacia las vanguardias latinoamericanas; afortunadamente, la suya ya no es la única voz autorizada, sin dejar de encomiar sus aportes y la herencia extendida entre un número importante de nuevos críticos nacionales, se abren nuevas voces de estricto andamiaje conceptual, pienso ahora en Jorge Fernández Granados, Heriberto Yépez, Alí Calderón, Rogelio Guedea o Jorge Ortega, por mencionar algunos. Se espera que de estos autores nazca una nueva manera de comprender los procesos estéticos de la literatura nacional. Entre tanto se dice pues, que hay dos poesías mexicanas: la que reflexiona y la que siente; la que rasga el cielo con sus interrogaciones y la que a ras del suelo reúne el humus cotidiano de la vida real, nada más falso, toda poesía verdadera reflexiona sobre lo sentido puesto que establece un discurso de la vida, todo poema es una reflexión y recuento “sentimental, sensible y sensitivo” del objeto que trata. Sin embargo, en México, y quizá sea esta una manera del ser nacional, han existido estos dos bandos: Paz-Huerta, Paz-Sabines, Huerta-Bartolomé, Huerta-Hernández el poeta que piensa, el poeta que siente; es necesario dar por terminada esa disputa que no tiene sustento. Lo que sí existe como una perniciosa costumbre en nuestras letras, es la pretensión de que sólo algunos cuantos poetas son los portadores de la modernidad y de la excelencia expresiva, la generación de proyectos editoriales y de difusión alrededor de los cuales crecen corporaciones y grupos de promoción cuya crítica está a cargo de los propios creadores y donde por otros imperativos no precisamente literarios, se van posesionando de los espacios de competencia y heredándose los valores que definen ‘la buena poesía’; ganar un premio literario o una beca se convierte en un terrible sino para cualquier poeta que no comparte los modelos que dicta el grupo relevante. La poesía mexicana en lo general ha sido muy celosa de conservar ciertas formas expresivas tradicionales, con excepción de los setentas y ochentas y en los primeros años de este nuevo siglo, donde de una manera muy acusada se regeneran las formas de expresión, hay en los poemas más atrevidamente novedosos, siempre una raíz melódica y prosódica que remite a la tradición; no hay estrictamente algo “nuevo” entre nosotros; lo más ‘neo’ es barroco ¡qué antigualla! Los poetas nacidos en cuarentas y cincuentas, son ahora señores que se aplican en revisar los siglos de oro y están listos para premiar en concursos y becas, a cualquier joven que escupa endecasílabos; si un chamán de pantalón acampanado de terlenka se los hubiera contado en un viaje de LSD, no lo hubieran creído. Lo que sí ha cambiado y no sólo en México, sino en todo lo mundo, es una percepción del tiempo; la velocidad de la vida es otra, la contemplación del mundo es fragmentaria y total, el flujo de la comercialización y el desarrollo de procesos industriales, las migraciones y la creación de un sueño incomprensible basado en el éxito representado en dinero de plástico y en placeres virtuales, sí ha modificado el principio de enunciación poética, son otros los deseos de manifestación del pensamiento. Esta nueva velocidad es la que reconoceremos en las formas expresivas de la poesía mexicana actual, el problema creativo fundamental será cómo ejercer en un arte restringido por nuestra tradición los nuevos modelos de pensamiento humano.


Mario Bojórquez
Revista Blanco Móvil #101, primavera 2006

Para consultar esta Muestra de poesía mexicana actual acuda a la dirección electrónica:

http://www.facebook.com/group.php?gid=66106115006&ref=share

Los autores incluidos son:

Revista Blanco Móvil #101, primavera 2006
MUESTRA DE POESÍA MEXICANA I (1964-1985)
SELECCIÓN: Mario Bojórquez y Jair Cortés

Índice de poetas para Blanco Móvil #101:

1.- Roxana Elvridge-Thomas México, DF. 1964
2.- Cosme Álvarez, Ahome, Sinaloa, 1964
3.-Jorge Fernández Granados , México DF: 1965
4.-José Homero Minatitlán, 1965
5.-Jeremías Marquines, Villahermosa, Tab. 1968
6.-Armando Alanís Pulido Monterrey , NL. 1969
7.-Julio Trujillo, México, DF. 1969
8.-Ofelia Pérez Sepúlveda, Guadalupe, N.L. 1970
9.-Claudia Posadas, México, DF. 1970
10.- Sergio Briceño, Colima, Col. 1970
11.- Julián Herbert, Acapulco, Guerrero, 1971.
12.-María Rivera, México, DF. 1971
13.- Luigi Amara, México, DF: 1971
14.- Citlalli Guerrero, Acapulco Guerrero: 1971
15.-Luis Vicente de Aguinaga, Guadalajara, Jal. 1971
16.- Estrella del valle, Córdoba, Ver. 1971
17.-Jorge Ortega, Méxicali, BC, 1972
18.-Daniel Téllez, México DF. 1972
19.-Kenia Cano, Cuernavaca, Mor. 1972
20.-Ricardo Venegas, San Luis Potosí, SLP, 1973
21.-Rogelio Guedea, Colima, Col. 1974
22.-Luis Felipe Fabre, México, DF. 1974
23.-Álvaro Solís, Villahermosa, Tab. 1974
24.- Román Luján, Monclova, Coah. 1974
25.-J. A. Sánchez, México DF. 1974
26.- Diana Zamora, Tampico, Tamps. 1975
27.- Édgar Valencia, Torreón, Coah. 1975
28.-Pablo Molinet, Salamanca, Gto, 1976
29.-Camila Krauss, Xalapa, Ver. 1976
30.- Eduardo Saravia. México, DF. 1977
31.- Luis Jorge Boone. Monclova, Coahuila. 1977
32.- Claudia Berrueto, Saltillo, Coah. 1978
33.-Sara Uribe, Querétaro, Qro.1978
34.- Francisco Alcaraz, Culiacán, Sin. 1979
35.-Jessica Díaz, México, DF. 1979
36.- Mijail Lamas , Culiacán, 1979
37.-Iván Cruz, México, DF. 1980
38.-Alí Calderón, México, DF: 1982
39.-Inti García Santamaría, México, DF. 1983
40.- Christian Peña, México, DF. 1985

Sunday, July 06, 2008

Un orbe más ancho



Urbi et orbi (cuarenta poetas del español mexicano actual)
Por Mario Bojórquez

Leer Un orbe más ancho de Ediciones Punto de Partida, nos refresca los ojos, ¡cuántos y tan variados caminos tiene nuestra poesía! Cuando pensábamos que todo en México se resumiría en una prosa cantabile, donde el sujeto no se correspondía con la acción, o si elevada en su gorjeo lírico, apenas si resultaría apunte, barrunto, nota por explicación, y cuando no, ejercicio lingüístico, sema, metasema y metataxa; el río de la voz poética ha trazado nuevos caminos sonoros, sentimentales, expresivos en todo el orbe de nuestra lengua nacional.

Y hemos venido a enterarnos de esta fiesta gracias a los ojos de una lectora de poesía, Carmina Estrada, que desde su trabajo como editora de la revista joven de literatura de la UNAM, Punto de partida, se ha dado el tiempo y la voluntad de abrir sus posibilidades de elección entre diversos modos de ensayar el ejercicio de la escritura. ¿Dónde quedan las discusiones de Mendiola y Milán acerca del ser poético nacional? ¿Dónde el augurio casándrico de mi querido Yépez, anunciando la catástrofe del género?¿Dónde lo adánico y lo inefable? Carmina Estrada nos ha dado la lección más puntual de lo que debe ser la comprensión de un ORBE, la humildad del filósofo griego Anaximandro que encuentra el apeirón en todo lo que existe.

Un orbe más ancho reúne las voces de diversos autores que están construyendo su obra desde las más amplias perspectivas, unos recurren a su tradición más inmediata, otros exploran caminos innominados, pero todos los poetas que aparecen en esta muestra están seguros que su proposición ha sido elaborada con los elementos propios de su época; queda aquí registrada por la generosidad de nuestra lectora, la subjetividad con que no hemos querido leer la poesía joven de México, siempre más preocupados por imperativos de grupo, por mezquinas especulaciones pseudo-críticas, por lazos afectivos donde la literatura es lo que menos importa.

La publicación de este volumen se hace imprescindible, en este momento en que corre en las calles la amenaza de que será reimpresa la muestra El Manantial Latente, con su infamante lista de 300 poetas de “clichés e inconsistencias”, y que hasta ahora ha sido la más mezquina manera de denostar el trabajo poético de las nuevas generaciones de autores mexicanos, que triste, elaborada por autores de la misma edad.

En Un orbe más ancho he podido leer a autores que ya admiraba previamente por su trabajo y que su inclusión aquí me confirman el poder de su escritura, como Jair Cortés, Álvaro Solís y Alí Calderón, otros con quienes he compartido algunos días al amparo de la Fundación para las letras mexicanas y aún más, poetas a quienes respeto por pequeñas muestras publicadas en diversas revistas o que he leído de forma fragmentaria como Víctor Cabrera o Inti García; además de todos ellos he podido ahora reconocer a algunos que me alientan a pensar que todavía hay mucho por leer y descubrir, pienso en Maricela Guerrero, Carlos Ramírez Vuelvas o en mi paisano Elman Trevizo.

Saludamos la publicación de Un orbe más ancho de Carmina Estrada por ser un trabajo edificado en el gusto, sustentado en la maravilla impar de la lectura.

Marzo, 2006, Palacio de Minería

Tuesday, July 01, 2008

La poesía mexicana en facebook

Visita este nuevo espacio en facebook que estoy construyendo con mi amigo Jair Cortés:


La poesía mexicana

Monday, June 30, 2008

Reloaded

En el tiempo en que todos éramos amigos


Reloaded

Pensar es limitar. Inteligir es excluir.
Hace mucho que es bueno pensar,
porque hace mucho que es bueno limitar y excluir.

Fernando Pessoa, Aforismos Sensacionistas

La inteligencia decimos, es el principio de la infelicidad. Da la vista en el blanco de la cosa y deja por completo de tener importancia. Estamos los poetas reunidos para hablar de conceptos excluyentes y limitados: Poesía, Mexicana, Actual. Entendemos por poesía, el ejercicio escritural que, demarcado por ciertos caracteres rítmicos produce un estado de elevada concentración anímica. Lo mexicano refiere todo aquello que ocurre en esta cierta porción de mundo y lo actual es, lo que los aquí reunidos con otros sus semejantes, produce. De esto hablaremos.

El pensamiento avanza por oposiciones, es decir, contrasta los conceptos para definir los contornos de su idea; así la primera consideración será identificar todo lo que no es poesía: ni diremos como es moda, que los géneros se han agotado, o que lo poético reside en toda actividad humana, estas dos proposiciones han sido resueltas desde hace mucho por mentes demasiado lúcidas como para hacer aquí dilatada relación de lo muy sabido. Poesía es entonces, una cierta escritura que provoca en el que escribe y en el lector, la noción de un sentimiento posible, la sensación de vivir por un momento la existencia de otro.

La nación mexicana tuvo una poesía ritual en cada una de sus regiones, desde los cantos cucapaes en el alto desierto de la California, hasta las emboscadas estelas de Palenque; apenas en el siglo pasado Ángel María Garibay y Miguel León Portilla, pusieron un poco de orden en ese pasado nuestro y creo que aun no logramos aprender algunas de sus lecciones básicas. Llamamos poesía mexicana a todo aquello que resulta publicado a partir del movimiento de Independencia, es decir, dos siglos completos, el XIX y el XX, José Pascual Buxo y José Joaquín Blanco analizaron el legado de la colonia, donde la sintaxis y los temas eran aun eminentemente latinos y donde sobresale la figura de Sor Juana y sus primeros asuntos mexicanos, me refiero a los sonetos fonéticos en Ca y en Che. Para José Emilio Pacheco, la poesía mexicana inicia con Fernández de Lizardi y más propiamente en la Academia de Letrán, con la confrontación entre dos grupos, los neoclásicos y los románticos.

Es asunto de notar, que nuestra poesía tenga apenas cuatro o cinco movimientos importantes en toda su historia, el llamado neoclasicismo, la época romántica, el modernismo, las vanguardias, la tradición de la ruptura, como la llamó Paz y esto que ahora vivimos y que no acaba por nacer verdaderamente, ni siquiera por definirse. Es tan cercana la convivencia generacional entre los poetas incluidos en la Asamblea de Zaid y nosotros que no hemos podido delimitar con claridad los rumbos y características de nuestra época.

Escribir hoy en día se ha vuelto asunto del Mercado, las tecnologías invaden nuestro entorno y nos modifican, establecen los gustos y prefijan las formas del discurso, nuestras preocupaciones primordiales consisten todavía en ser modernos o contemporáneos y no en ser originales, es preferible sumarse a la escuela de la prosa de Guadalajara o continuar el ejercicio del espectáculo lumpen del lenguaje a lo Ricardo Castillo. Creo que el problema de la poesía mexicana actual reside en el pensamiento, ya Mairena nos previno con respecto a la libre expresión de las ideas, decía el maestro de retórica y sofística, ¿para qué queremos la libre expresión de un pensamiento esclavo?

Los neoclásicos vivieron pensando que el tiempo pasado fue mejor, los románticos que la felicidad estaba fuera de este mundo, los modernistas que el placer se podía conseguir en un mismo tiempo y espacio, las vanguardias apostaron al futuro, la tradición de la ruptura participó de todos los espacios en un mismo tiempo y nosotros vivimos el tiempo y el espacio simultaneo frente a la pantalla de la computadora, mientras mantienes una conversación escrita, redactas una ponencia para el encuentro de poetas jóvenes, cargas un archivo, respondes el teléfono y tomas dos equis ámbar; creo, con el debido respeto, que no pensamos igual que nuestros más queridos poetas del siglo pasado, sin embargo estamos empeñados en hablar como ellos, decir las cosas que ellos ya tan bien dijeron, incluso a pronunciar con el mismo ritmo.

En mi experiencia, después de haber transitado con impertinente acuciosidad en las formas tradicionales de la poesía en lengua española hasta sus fuentes galaico-portuguesas, pasando por todas las formas estróficas y los versos eminentemente españoles, así como el verso libre, el versículo paralelístico y la prosa rítmica, sin dejar de confrontar toda esta tradición con otras literaturas y otras lenguas, declaro que no es objeto de la forma el que interesa a nuestro tiempo, existen formas más relevantes y cómodas para la expresión que lo poético como lo entendemos aquí, el video, la multimedia o el performance, son opciones no desdeñables del ejercicio artístico, sin embargo considero que la poesía es hasta ahora el mejor modelo, el más concentrado, el más perfecto para la expresión cabal del pensamiento alto y de los sentimientos más profundos.

Mi poesía actual camina por senderos que incluyen la perplejidad del pensamiento simultaneo, la velocidad del video digital, la desdoblada e infinita conectividad del hipervínculo, no sé, aun no lo sé, si es el camino correcto; me he propuesto intentarlo, mi invitación es busquemos relacionar este modo nuevo de sentir y de pensar con lo que escribimos. Nuestro compromiso no es con una posible forma de expresión, sino con un pensamiento que limite y excluya todo aquello que no es propio de lo que somos, ese pensamiento original encontrará sin duda su mejor manera de expresarse.



Ponencia presentada en el Encuentro de jóvenes poetas Ramón López Velarde, en la Casa del Poeta Ramón López Velarde, México DF, septiembre de 2003.

Thursday, June 19, 2008

El soltero es el tigre que escribe ochos en el piso de la soledad

Conferencia Magistral
El soltero es el tigre que escribe ochos en el piso de la soledad
Jornadas Lopezvelardeanas 2008


Entrevista con José Cedeño para Hispanópolis



Agradable conversación con el poeta José Cedeño que ha quedado registrada en http://hispanopolis.com/bin/segmentos.cgi?pid=78&sid=2409 sobre algunos de mis libros y sobre la poesía en general, allí se habla sobre los usos retóricos de José Alfredo Jiménez; ya han aparecido algunos segmentos de esa conversación y seguirán saliendo otros más.

Tuesday, June 17, 2008

Un paseo por la crítica

Un paseo por la Crítica

Para Mario Bojórquez cada poema es un pájaro en libertad. El título de este libro alude a ello: Pájaros sueltos es una recopilación de poemas –aves que se posan, como dice el autor, en el “árbol sin tierra del lenguaje”—para ser atrapados, por un instante, por la mirada del lector. Atraído por la vanguardia en lengua española y sus continuadores, Bojórquez apuesta en esta primera colección de poemas por una poesía que es juego, ironía, experimentalismo. Consciente de que la poesía es lenguaje, este poeta joven promete, en sus mayores logros, una obra futura.

Manuel Ulacia, sobre Pájaros Sueltos.

El verso libre de Bojórquez es de los mejores que hay entre los jóvenes poetas actuales: cuidadoso con las cadencias y con la relación entre idea, imagen y sonido, el poeta logra que sus poemas se manifiesten, se abran paulatina y verticalmente.

Sandro Cohen, sobre Pájaros Sueltos.


Para construir su epopeya Mario Bojórquez hace uso de los recursos adecuados. Un metro largo y complejo, alejandrinos compuestos de dos hemistiquios heptasílabos muy independientes, de ritmo solemne pero no lento, propio para la aventura romántica y para los hechos de los héroes. Sin ataduras de rimas y estrofas fijas, logra un verso flexible y plástico de alta calidad sonora y de reposada maestría, que además es agradable a la vista pues organiza en dos columnas que se antoja leer incluso como textos independientes, si no fuera atreverse demasiado. La factura es impecable, con un léxico moderno y amplio, amorosamente seleccionado y combinado por la armonía vocálica, lo cual evidencia un uso consciente y arduo de la lengua.

Gabriel Rovira, sobre Bitácora de Viaje de Fortum Ximénez.


Dentro del área del metro hay un despliegue armónico de endecasílabos, aquí el juego rítmico entre metros enfáticos, heroicos y melódicos, abarca a los denominados yámbicos y a los B2 a la francesa; en su conjunto, estas cinco variantes, colocadas entre sí a la distancia justa, dan por resultado un decir poético tan terso como lúdico. La lectura va sin tropiezo línea a línea, recorriendo la buena colocación de las palabras, y es así que el entretejido de las ideas forma dentro de la estructura un todo que se relaciona en gran equilibrio con sus partes.

Lourdes Sánchez Duarte, sobre La Mujer Disuelta.


Mario Bojórquez es de los pocos poetas jóvenes que no pone como pretexto el verso libre para dejar la lengua absuelta. El poeta sabe de rimas y de ritmos, se ciñe a esa exigencia y desde ahí dice lo que necesita sin más pero sin menos. En Contradanza de pie y de barro se conserva un ritmo que rompe el alejandrino elegido, el poeta lo forza con el pie de la danza anunciada y no de pie forzado; con ello da en cada verso, un paso y luego otro, para que se vaya dibujando en la página que leemos el poema y su cadencia. Al situar en dos planos la línea, con dos tiempos que no se tropiezan ni se encabalgan, el verbo danza: un izquierdo, un derecho; pausa, media vuelta, giro, salto.

Armando Oviedo, sobre Contradanza de pie y de barro.

Después de leer Contradanza de pie y de barro uno no deja de preguntarse ¿qué fue primero, el fondo o la forma? Aunque algunos críticos como Alí Chumacero, que mucho sabe de esto, opinan que fondo es forma. Por ahora me dejaré seducir por esta observancia crítica más allá de toda verdad suprema –si la hay-. La inmersión formal de Mario Bojórquez en este libro es total, ambiciosa, me atrevería a decir que también premeditada, aunque no debemos cerrar la puerta a los lectores que de pronto sientan que el poeta ha sido arrastrado por los primeros compases de una sinfonía. O mejor, que una vez habitado por los alejandrinos iniciales, aquellos a los que Rubén Darío dio vida, no pudo sustraerse a su corriente. Son varios los riesgos asumidos para escribir un libro de estas características. Es muy extraño que sea un joven como Mario (28 años) quien recurra a este viejo y olvidado tranco del alejandrino para expresar su verbo a lo largo de ochenta largas y sostenidas páginas.

Dionisio Morales, sobre Contradanza de pie y de barro.


Poesía sin época, así son las Gacelas de Bojórquez, donde la palabra es la vestal del amor, que registra puntualmente los recovecos y sinuosidades de la experiencia amorosa no cumplida. En las Casidas, la manifestación del alma humana recibe su máxima acepción. Ambas, Casidas y Gacelas constituyen un todo creativo, sostenido en la eficaz alianza entre el rigor y la precisión de lo apolíneo y la desbordante sensualidad de lo dionisiaco. Diván de Mouraria es una apuesta inteligente, un libro que nos hace vibrar con su verso vigoroso, revelador y siempre actual, que además tiene el poder de seducirnos con el verbo transparente que enmarca el todo en su geografía espiritual.

Edma Gómez, sobre Diván de Mouraria.


Tal vez el Diván de Mouraria sea, junto con Nostalgia de la Muerte de Xavier Villaurrutia, el libro que mejor ha explotado el arsenal retórico en nuestra tradición literaria. Los poemas del Diván… alcanzan la poesía gracias no sólo a la emoción contenida en cada verso, sino al eficaz uso de los tropos, aliteraciones y demás figuras que funcionan en los distintos niveles del lenguaje. Hecha para la memoria, la anáfora de la “Casida del odio” es un gran ejemplo de cómo la reiteración de una frase conduce, en las manos correctas, a la literalidad: “Todos tenemos una partícula de odio”.

Jorge Mendoza Romero, sobre Diván de Mouraria.


Poesía de la imagen que canta, la de Mario Bojórquez nos reconcilia con el lenguaje poético sumido, en la poesía más joven, en la búsqueda desaforada de un palabra que no encuentra asidero por que ha olvidado lo fundamental: el poema es un organismo verbal que suscita el encuentro entre el hombre y su condición primaria: esa extrañeza original que permite al poeta revelarse y revelarnos.

Malva Flores, sobre Pretzels.


Mario Bojórquez es un poeta de los que Dámaso Alonso llamaba reflexivos porque saben qué quieren hacer en el poema y con qué recursos. Partiendo del heptasílabo –ritmo natural de su voz poética– construye la intensidad y crea el ambiente preciso para conmover mediante la entonación. Esto sucede, por ejemplo, cuando en el primer poema dos dodecasílabos presentan cinco y seis acentos respectivamente, creando versos yámbicos que propician un ritmo intenso, un tono ascendente. Luego un verso con dos hemistiquios heptasílabos en donde el primero es trocaico, es decir, con acentos cada dos sílabas, y que mantiene la intensidad de los dos dodecasílabos. El segundo heptasílabo presenta una mayor distancia entre acentos para, de ese modo, volver el ritmo más lento y solemne, en tono decreciente. Así, mediante la fuerza de entonación, producto de la intencionalidad de los acentos, el autor modela, crea una curva melódica sumamente atractiva: Cada que digo agua, el agua vuelve viento/ el viento fuego, el fuego mi nombre exacto/ pero mucho más pleno/ y más desconocido.

Alí Calderón, sobre Pretzels.

Estas palabras vienen para festejar a la poesía, pues en El deseo postergado de Mario Bojórquez, he encontrado una enorme posibilidad para disfrutar la emoción y el cuidado por la palabra. Este poemario, merecedor del Premio de Poesía Aguascalientes 2007, explora los rincones del alma humana, sus deseos y postraciones. En muchos sentidos es una apología a los hombres que buscan alcanzar los grandes sueños: el de la verdad y la comprensión de lo sagrado, aunque para ello la vida se vuelva apenas tolerable.

Rubén Márquez, sobre
El deseo postergado

Sensible, audaz, sincero, Mario Bojórquez ofrece en su poemario El deseo postergado una mezcla de sentimientos que llevan al lector a la identificación y a la angustia ante un mundo que parece inevitablemente condenado, en donde no hay opción de redención ni en el pasado ni en el futuro. El poeta Bojórquez se vale de un lenguaje preciso y concreto para expresar los sentimientos encontrados en los que la voz lírica se ve envuelta y de los que no encuentra manera de resolver o concretar. La línea poética está dirigida básicamente a la denuncia de un mundo en condenación y de la condición de un hombre (tal vez todos los hombres) que están en una búsqueda constante pero que no pueden llegar a alcanzar nada. La voz lírica se encuentra hablando a un hombre, que es él mismo, a través de la segunda persona, un método perfecto para ejemplificar el sentimiento de soledad que el poemario entero presenta. La voz, cansada, sabia pero triste se encuentra ubicada desde un futuro, en un tiempo donde es posible detenerse y voltear a ver al hombre, al poeta, que sufre. Esta voz es la que recuerda al poeta (y al hombre en sí) su condición de criatura insignificante que no puede hacer nada para remediar su condición de inferioridad.

Adriana Iraís Dorantes, sobre El deseo postergado


El Deseo Postergado es el canto de un poeta que no supo vivir como deseaba. Comienza con una inscripción lapidaria escrita con infortunio y angustia; y termina aceptando su inevitable condición. Las últimas palabras pronunciadas antes de morir son las más importantes, pues es en ese momento cuando la vida tiene más importancia. En ese instante ya nada es tan importante, pasaremos nuevamente a ser parte de la tierra y nutriremos con nuestras cenizas los futuros cadáveres. Nuestro nombre se perderá, y formaremos parte de un pasado irrecordable.

Miguel Ángel Martínez, sobre El deseo postergado

Mario Bojórquez se había distinguido de entre los poetas de su generación por dos motivos que, constantes, vuelven a aparecer en este libro: el rigor y una poética que intenta hacer de las cosas, del mundo, un algo trascendente.(…) Éste es un libro que está llamado, como antes otros ganadores del mismo premio, a proponer un nuevo rumbo en los modos de la lírica contemporánea mexicana.

José Luis Justes Amador, sobre El deseo postergado

En el lenguaje de Bojórquez se nota la asimilación de la tradición española y, aunque su mirada es más bien la del pensamiento barroco, el tema es ciertamente novedoso en la poesía mexicana: el mito de Tántalo transfigurado en un moderno Prometeo con el dolor de quien desea devorar al animal que lo tortura.

Francisco Alcaraz, sobre El deseo postergado



"Mario Bojórquez." Wikipedia, La enciclopedia libre. 18 jun 2008, 16:18 UTC. 18 jun 2008, 16:21 <http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Mario_Boj%C3%B3rquez&oldid=18227271>.

Wednesday, June 04, 2008

En Círculo de Poesía algunos videos

En Círculo de Poesía Casida de la Angustia

El Círculo de Poesía Casida del Odio

En Círculo de Poesía El deseo postergado

Monday, May 12, 2008

Intercambio epistolar con Regis Bonvicino



Intercambio epistolar con Regis Bonvicino, director de la revista Sibila de Brasil


No número 125 de Crítica (revista mexicana de literatura), publicou-se um par de resenhas adversas a "La luz que va dando nombre", uma antologia de poesia, editada por Ali Calderón, que solicitou junto ao Reitor da Universidade, dois meses depois, a "exoneração" de Armando Pinto e J.E. Sarabia de sua direção. Calderón costuma fazer campanhas contra seus "inimigos" (aqueles que dele discordam intelectualmente) e os editores da revista Crítica não escaraparam de sua ira. A revista Crítica é independente, como Sibila, e "poligâmica", avessa a grupos, e, por isso, Sibila apóia J.E. Sarabia e Armando Pinto contra Ali, El Calderón químico.
Régis Bonvicino, diretor de Sibila

Senhor Regis Bonvicino
Leio apenhorado as suas considerações sobre o assunto da revista Crítica da Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, trata-se, não como voce diz, duma revista suportada pela Universidade e é um orgão de difusão da cultura dos universitarios, não uma revista independente. Portanto é preciso que ofereça um espaço para a publicação dos materiais literarios e criticos de issa comunidade universitaria. Acrescento que voce fala dum assunto que desconheçe e lamento as suas palavras ditas sobre o poeta Alí Calderón, é um jovem muito lucido e grande poeta aos 26 anos de idade.Parece, que voce "costuma fazer campanhas contra os "inimigos" (aqueles que deles discordam intelectualmente) dos seus amigos". Espero a sua resposta,
Mario Bojórquez
Premio Nacional de Poesía Aguascalientes 2007

Leio entristecido seu e-mail, sem argumentos e com ataques tolos a mim, caro, Mario, macartista! Todos os mais lúcidos poetas mexicanos retratam Ali, Químico como um politiqueiro da literatura -- sem valor algum. Sequer soube suportar uma crítica negativa à sua antologia. Que autor é esse? Abs. Régis


Senhor Regis Bonvicino

Leia com atenção, é uma revista duma institução, duma universidade, deve portanto dar a sua comunidade a satisfação de representa-la. De-ve em todos os casos ser julgada por seus universitarios, não por voce o eu.A publicação da injuriante carta de Julian Herbert é sim, uma persecução, e voce apoia no seu pais issa persecução, isso é macartismo. Eu não sou um fascista como o seu amigo Herbert o diz, si voce apoia ista proposição, voce é fascista e macartista. A tolice é um atributo dos que náo querem escutar.

Mario Bojórquez

Saturday, April 12, 2008

Lázaro Cardenas. Expropiación petrolera. Defensa de la patria I



Lázaro Cardenas. Expropiación petrolera. Defensa de la patria II



Friday, March 28, 2008



Recuesta entre los hermanos Taveiros

traducción del galego-portugués, Mario Bojórquez

Esta cantiga fez Pero Velho de Taveiros e Paay Soarez, seu irmaão, a duas donzellas muy fremosas e filhas d’algo a(s)saz que andavan en cas dona Mayor, molher de dom Rodrigo Gomez de Trastamar. E diz que se semelhava huã da outra tanto que adur poderia homen estremar huã da outra; e seendo ambas huu dia folgando per huã sesta en huu pomar, entrou Pero Velho de sospeita, falando con ellas. Chego o porteiro e levantou-o end’a grandes empuxadas, e o trouve-o muy mal.

-Vi eu donas encelado
que ja sempre servirei
por que ando namorado;
pero no vo-las direi
com pavor que d’elas ei:
as(s)I mh-an lá castigado!

-Vós que es(s)as donas vistes,
falaron-vos rem d’amor?
Dizede, se as con(ho)cistes,
Qual d’elas é (a) melhor?
Non fostes conhecedor,
Quando as non depar(ti)stes.

-Anbas eran-nas melhores
que omem pode cousir:
brancas eran come flores;
mais, por vos eu non mentir,
non-nas pudi departir:
tanto sam bõas sen(h)ores!

-Ali perdeste-lo siso
quando as fostes veer,
ca no falar e no riso
poderades conhec(er)
qual á melhor parecer,
mais fali(u)-vos i o viso.



Esta cantiga la hizo Pero Velho de Taveiros y Paay Soarez, su hermano, a dos doncellas hidalgas y muy hermosas que visitaban la casa de doña Mayor, mujer de don Rodrigo Gomez de Trastamar. Y dice que se parecían tanto la una a la otra que nadie podría asegurar cual era cada una y estando un día tomando la siesta en un pomar, entró Pero Velho de improviso y les habló. Llegó un guardia y lo sacó a empujones, haciéndolo quedar muy mal delante de ellas.

-Vi yo damas en cuidado
que ya siempre serviré
porque hasta ando enamorado
pero no te las diré
por temor que de ellas he.
Así es que me han castigado.

-Desde que esas damas viste
¿te hablaron algo de amor?
Dime, si las conociste
¿cual de ellas es la mejor?
No fuiste conocedor
Cuando no las distinguiste.

-Ambas eran las mejores
que hombre pueda descubrir
blancas eran como flores
pero para no mentir
no las pude distinguir.
Son en todo superiores.

-Te perdió tu corazón
cuando las fuiste(s) a ver
hablar y reír que son
virtudes por conocer
para mejor parecer
mas te falló la razón.


Christopher Smart

Traducción del inglés, Mario Bojórquez

Al recibir el premio Pembroke College, Cambridge, por su poesía, Christopher Smart (1722-1771) fue presa de una manía religiosa singular, la de orar en cualquier momento y circunstancia sin poder reprimir ni controlar ese deseo. De haber ocurrido esto en la privacidad de su hogar seguramente su vida no hubiera tenido que transitar por hospitales psiquiátricos, pero quizá tampoco hubiera escrito ese maravilloso libro titulado Jubilate Agno. Su costumbre, aunque inocua, si perturbadora, afloraba en las plazas, en las calles, en los salones y resultaba incómodo para la sociedad londinense ver a ese hombre de rodillas rogando a Dios; por lo que fue remitido a St. Luke’s hospital por siete años. Su obra fue muy poco conocida en su tiempo, pero en ella podremos reconocer el verso que los franceses llamaran, cien años despues, libre. Jubilate Agno del cual recogemos un fragmento, fue reeditado en 1939 y desde entonces recobró un poco de la fama que el destino le arrebató.


Mi Gato Jeoffry


Porque consideraré a mi Gato Jeoffry.
Porque es el siervo del Dios Viviente, puntual y diariamente lo sirve.
Porque desde que aparece la gloria de Dios en el Oriente, él lo reverencia.
Porque tiene el don de retorcer su cuerpo siete veces con elegante rapidez.
Porque salta para atrapar al almizcle. Lo cual es una bendición de Dios sobre su presa.
Porque se da vueltas jugando cuando lo hace.
Porque le fue dado el deber y recibió la bendición, él mismo se atiende.
Por eso actua según diez preceptos.
Porque primero mira sus garras delanteras y se asegura que estén muy limpias.
Porque segundo da de coces para tener espacio.
Porque tercero se estira con las garras extendidas.
Porque cuarto se afila las garras contra la madera.
Porque quinto se lava él mismo.
Porque sexto se da vueltas cuando se lava.
Porque séptimo se quita sus pulgas sin perder el ritmo.
Porque octavo se rasca en un palo.
Porque noveno sigue perfectamente sus intrucciones.
Porque décimo se consigue su propia comida.
Porque Dios lo escucha, considera a su prójimo.
Porque si conoce a una gatita la besará con ternura.
Porque cuando toma a su presa juega con ella dándole otra oportunidad.
Porque con cada ratón se demora siete veces.
Porque cuando su jornada termina, empieza propiamente su trabajo.
Porque vela toda la noche al Señor contra su adversario.
Porque contrarresta el poder de la oscuridad con su piel eléctrica y sus ojos resplandecientes.
Porque contrarresta al Diablo, que es muerte, con el vigor de la vida.
Porque en sus horizontes matutinos el ama al sol y el sol lo ama.
Porque pertenece a la tribu del Tigre.
Porque el Gato Querube corresponde al Ángel Tigre.
Porque tiene la sutileza y el silbar de la serpiente a quien supera en habilidad.
Porque no destruye si está bien alimentado, nunca escupe sin provocación.
Porque maulla agradecido cuando Dios le dice eres un buen gato.
Porque es un instrumento para que los niños aprendan benevolencia.
Porque cualquier casa esta incompleta sin él y el espíritu carece de su bendición.
Porque el Señor instruyó a Moisés con respecto a los gatos a la salida de Egipto de los Hijos de Israel.
Porque cada familia llevaba al menos un gato en su equipaje.
Porque los Gatos Ingleses son los mejores de Europa.
Porque usa más limpiamente sus garras que cualquier cuadrúpedo.
Porque la destreza de su defensa es una característica del amor de Dios que en él sobradamente ha puesto.
Porque es el más veloz en su tipo que cualquier creatura.
Porque es tenaz desde su lugar.
Porque es una mezcla de gravedad y de travesura.
Porque sabe que Dios es su Salvador.
Porque nada es mas dulce que su paz cuando reposa.
Porque nada es más vigorizante que su vida cuando se mueve.
Porque es la creatura más humilde del Señor y por eso le habla con perpetua benevolencia--- ¡Pobre Jeoffry! ¡Pobre Jeoffry! La rata te ha mordido la garganta.
Porque bendigo el nombre de nuestro Señor Jesucristo para que Jeoffry esté mejor.
Porque el espíritu divino viene hasta su cuerpo sustentándolo en un gato completo.
Porque su lengua excede en pureza lo que de puro encontramos en la música.
Porque es dócil y puede aprender algunas cosas.
Porque puede comportarse con gravedad, que es paciencia en la aprobación.
Porque puede llevar y traer, que es paciencia en el empleo.
Porque puede saltar un palo, que es paciencia sobre una prueba positiva.
Porque el puede frenar el bamboleo en el mundo ordenado.
Porque puede saltar en el regazo de una Eminencia.
Porque puede atrapar el corcho y juguetear con él de nuevo.
Porque es odiado por el hipócrita y por el miserable.
Porque es miedo de averiguación para el anterior.
Porque el actual rechaza la responsabilidad.
Porque dispone su espalda para soportar la primer noción de la tarea.
Porque piensa que sería bueno que el hombre se expresara a si mismo pulcramente.
Porque en Egipto fue una gran figura que sirvió como una señal.
Porque mató a la rata del faraón, tan perniciosa en esas tierras.
Porque sus oídos son tan agudos que vuelven a repicar.
Porque estas cosas pasan rapidamente por su atención.
Porque acariciándolo he provocado electricidad.
Porque percibo la luz de Dios en él a fuego y cera.
Porque el Fuego Eléctrico es la sustancia espiritual, con la cual Dios sostiene desde el cielo los cuerpos del hombre y de la bestia.
Porque Dios lo ha bendecido en la variedad de cada uno de sus movimientos.
Porque pienso que no puede volar, pero es excelente gateando.
Porque sus movimientos sobre la faz de la tierra sobresalen a los de cualquier cuadrúpedo.
Porque él puede pasar sobre todas las medidas de la música.
Porque puede nadar para vivir.
Porque puede trepar.

Thursday, March 27, 2008



Umberto Saba

Traducción del italiano, Mario Bojórquez


La Cabra

Le he hablado a una cabra.
Estaba sola en el prado, lazada.
Saciada de hierba, bañada
por la lluvia, balaba.

De qué modo su balido se hermanaba
con mi dolor. Y yo le respondí, primero
por bromear, después porque el dolor es eterno,
tiene una voz y no cambia.
Esta voz se sentía
gemir en un cabra solitaria.

En una cabra de rostro semita
sentía lamentarse cualquier otro mal,
cualquier otra vida.


Atilio Bertolucci

Traducción del italiano, Mario Bojórquez

Bernardo a cinque anni

Il dolore è nel tuo occhio timido
Nella mano infantile che saluta senza grazia,
Il dolore dei giorni che verranno
Già pesa sulla tua ossatura fragile.

In un giorno d’autunno che dipana
Quieto i suoi fili de nebbia nel sole
Il gioco s’è fermato all’improviso,
Ti ha lasciato solo dove la strada finisce

Splendida per tante foglie a terra
In una notte, sì che a tutti qui
È venuto un pensiero nella mente
Della stagione che s’accosta rapida.

Tu hai salutato con un cenno debole
E un sorriso patito, sei rimasto
Ombra nell’ombra un attimo, ora corri
A rifugiarti nella nostra ansia.


Bernardo a los cinco años

El dolor está en tu ojo tímido
En la mano infantil que saluda sin gracia,
El dolor de los días que vendrán
Ya pesa sobre tu esqueleto frágil.

En un día de otoño que deslíe
Quieto sus hilos de niebla al sol
El juego se acabado inesperadamente,
Te ha dejado solo donde el camino acaba

Espléndida por tantas hojas la tierra
En una noche, en que todo cuanto aquí
Ha venido en un pensamiento hasta la mente
De la estación que se acerca rápida.

Tu has saludado con una débil señal
Y una sonrisa cómplice, te has quedado
Sombra en la sombra un instante, ahora corres
A refugiarte en nuestras ansias.



SALVATORE QUASIMODO

Traducción del italiano, Mario Bojórquez


RÍE LA URRACA, NEGRA EN EL NARANJO

Quizá es un signo cierto de la vida:
En torno a mí, niños con ligeros
Movimientos de cabeza danzan en un juego
De voces y cadencias a lo largo del prado
De la iglesia. Piedad de la tarde, sombra
Reavivada sopla la hierba tan verde,
¡Bellísima en el fuego de la luna!
Memoria te concede breve sueño
Ahora despiértate. He aquí rebosa el pozo
Por la primera marea. Esta es la hora:
Mas no mía, arden, remotas estatuas.
Y tu viento del sur fuerte de azahares,
Incita a la luna donde desnudos duermen
Los niños, violenta el potro su campo
Húmedo de huellas de caballos, abre
El mar, se alza la niebla de los árboles:
Ya la garza avanza sobre el agua
Y flota lento el fango entre el espino,
Ríe la urraca, negra en el naranjo.


EL ALTO VELERO

Cuando vinieron los pájaros a remover las hojas
De los árboles amargos a lo largo de mi casa
(eran ciegos volátiles nocturnos
que agujereaban sus nidos en la corteza)
yo dirigí mi frente hacia la luna,
y vi un alto velero.

A la orilla de la isla el mar era sal;
Amplia era la tierra y antigua
Conchas resplandecían clavadas al peñasco
En la rada de los manglares.

Y le dije a la amada en quien se agitaba un hijo mío,
Y llevaba por eso continuamente el mar en el alma:
“Estoy cansado de todo cuanto ahí bate
a tiempo de remo, y de la lechuza
que hace ladrar los perros
cuando es viento de luna en los carrizos.
Quiero partir, quiero dejar esta isla.”
Y ella me dijo: “Oh querido, es tarde: acostémonos”

Entonces intenté lentamente contarle
El fuerte reflejo del agua marina
Que el aire me llevaba a los ojos
Del tamaño del alto velero.


¿QUÉ QUIERES, PASTOR DEL AIRE?

Y es todavía el llamado del antiguo
Cuerno de los pastores, áspero sobre las zanjas
Blancas de la piel de las serpientes. Quizá
Del aliento de los llanos de Aguaviva,
Donde el plátano rompe conchillas
Bajo el agua entre los pies de los niños
De piel de olivo. O de la tierra que el soplo
Del viento prisionero, rompe y hace eco
En la luz que ya cae: ¿Qué quieres,
Pastor del aire? Quizá llaman los muertos.
Tú conmigo no oyes, confundida al mar
Del reverbero, atenta al grito bajo
De los pescadores que alzan las redes.


AHORA QUE AMANECE

Finita es la noche y la luna
Se deshace lenta en el sereno,
Se pone en los canales.

Así de vivo es septiembre en esta tierra
De llanura, los prados son verdes
Como en los valles del sur la primavera.
He dejado la compañía
Y recuesto el corazón entre los viejos muros
Para estar solo recordándote.

¡Cómo te sé más lejana que la luna,
Ahora que amanece
Y sobre las piedras bate el casco de los caballos!


Antoni Marí

Tríptic des Jondal

Traducción del catalán, Mario Bojórquez

De El preludi

III

En el viejo jardín de cuando yo era niño, reposo,
los caminos y las luces me son fieles.
Ellos conocen el rastro antiguo
-la amable fuente que bulle a mi costado-,
y siento que mis miembros aún resisten
y se confunden en la imagen de la vehemencia y de la paz.
En las altivas ramas del árbol se han fijado
los leves filamentos de la nube. Detenidos
entre el tejido de retoños y de hojas,
en el pájaro turbado por su sueño y el olvido.
Dulce es la noche y clara como un sueño.
Silentes los senderos han recordado los afanes viejos
en este libro siempre abierto de los astros y las cosas.
Siempre abierto, pero a menudo recluido
entre el polvo y los árboles que son signos,
en la extensión del mar y las regiones,
en el espacio donde duermen las estrellas.
Vendrá la luz y nada sucederá con sus destellos
y los colores de la mañana teñiran todos los cuerpos,
y entre la luz ruidosa del mediodía
el pájaro olvidará los lugares y los troncos
donde tuvo el raro sueño de una noche.
Es ahora, sin embargo, oscuro,
y sombrío se rinde mi refugio boscoso.
Oscurecido en una noche remota, en una más vieja
que la noche del sol y de las sombras.
Una noche donde sólo la apariencia pudo pensar:
honda, pandémica y celeste, total
amasijo de oscuridad.
La noche hija del Caos y del Vacío. Hermana
y esposa del Erebo, madre del Éter.
La noche fosca devota del ladrón y los amantes.
Que cierra,
bajo la capa bruna,
todos los signos de la luz:
cerrados los lomos, la noche entre los caracteres,
las hojas recónditas,
oscuras ventanas sobre el mar,
confusas en el embrollo de la umbría y la tiniebla.
Ahora,
este olor y la luz,
y las cifras suscitadas del poeta,
sul paterno giardino scintillanti,
ofrecen, justamente, el omiso espacio de confluencia.
Fusión de las palabras, de los vientos que pasan
horizontes de voces repasando la quilla,
la cadencia del mar, del aire el torbellino,
los movimientos del viento, el cuerpo traspasando el aire,
deshilándose todos los sonidos en el centro inaudito.
El ritmo de los pájaros como si la página girara.
La voz durmiendo al libro que despierta a los huéspedes mudos
-muros de mármol desfalleciente-,
que revela de los amantes la palabra perfecta,
la sonrisa más profunda, la mirada más clara.
las voces,
que hacen luz del espejo, y milagro
de los sueños.
Y la tierra, la puerta, los muebles del jardín,
los zapatos y el libro. Y el cuerpo cansado en la hiedra.
La voz que ha dicho las cosas mostrando su secreto,
son las mismas cosas que nacen del olvido,
que develan su cuerpo a la mirada atenta,
-el rumor de la mirada, los resplandores de la voz,
como si la mirada y el sonido implicaran la sustancia-,
y muestran, levemente, su recluida presencia.
La entidad implacable de la fuente vacilante.


De Un viatge d’hivern

VII

Así como el día pasado ya no vuelve,
no volverás a cruzar, de este mar,
sus aguas. Nunca más
del lugar de donde vienes has de volver.
Nunca más volverás a ser el que fuiste,
ni hacer memoria, tan sólo, de tu recuerdo.
Nunca más tu nombre podrá decirlo alguno,
ni recordar tu rostro ni tu frente;
ni si tú fueras pájaro o vegetal o piedra
o el perfil leve de un súbito pensamiento.

Eres una nada de transparente crin.
Eres un surco vacío. Un aliento rasgado.
Un río seco que baja a las orillas
del mar de los muertos y de los astros perdidos.
Sólo el olvido y la oquedad del sueño
son, ahora, las ganancias de la temida suerte.
Sólo el invierno, el frío hasta los tuétanos,
el sentido deshecho, y tu juicio desierto
están ahora en ti y en ti se han anidado,
y devienes hielo y olvido y tinieblas.
No sabes ya quién eres. Tan sólo lo oscuro recuerdas:
el animal fosco que roe tu entendimiento.
que secuestra tu mente y te quiebra las alas
y hacia abajo te lanza, abatido, como un pájaro;
como un pájaro perdido en la pendiente de la oscuridad,
por la hundida cima de un largo arrepentimiento.
Pájaro vencido por el espesor del sueño,
por la hechura del orden, por la sombra del camino.
Por el desaliento de haber perdido la vía,
por el desconcierto de haber perdido el miedo.

De El desert

II

Yo no creía que pudiese volver.
No creía que nunca más pudiese volver
a ver estos campos, donde la soledad
y el abandono gobiernan,
ni estos cerros pequeños que caen
hacia el mar, ni este aire quieto,
que parece detenerlo todo,
ahora que están todos en cama, y duermen.

No creía que pudiese volver
a ver esta luz que da cuerpo
a la sombra, y a la claridad, aturdimiento.
Y creía que no volvería a saber
que la quietud que nos libera
y el silencio que nos nutre
no son la quietud ni el silencio de la muerte,
ni un lugar de la tristeza,
ni el miedo de quien se sabe solo
en medio de la extrañeza del mundo.

No creía que pudiese volver
a sentir que todo es uno y que toda cosa cierta
se muestra en lo que es
si uno está cerca y nada lo acompaña.
No creía que pudiese volver
a estarme quieto, envuelto
por la oscuridad y la sombra de aquella nube
que todo entenebrece y nos deslumbra.
Ni creía que pudiese volver a este desierto
que el alma ha creado a imagen nuestra.
No creía que pudiese volver nunca más,
ni que fuese yo, tan sólo, aquel
que otra vez, aquí,
volvía.



Álvaro de Campos
Tradución del portugués, Mario Bojórquez


LISBON REVISITED (1923)

No: no quiero nada.
Ya dije que no quiero nada.

¡No me vengan con conclusiones!
La única conclusión es morir.

¡No me traigan estéticas!
¡No me hablen de moral!
¡Quítenme de aquí la metafísica!
¡No me pregonen sistemas completos, no me encajen conquistas
De las ciencias (¡de las ciencias, Dios mío, de las ciencias!)-
De las ciencias, de las artes, de la civilización moderna!

¿Qué mal les hice yo a todos los dioses?

¡Si tienen la verdad, guardénsela!

Soy un técnico, pero tengo técnica sólo dentro de la técnica.
Fuera de eso estoy loco, con todo el derecho a estarlo.
Con todo el derecho a estarlo, ¿oyeron?

¡No me molesten, por amor de Dios!

¿Me querían casado, fútil, cotidiano y tributante?
¿Me querían lo contrario de esto, lo contrario de cualquier cosa?
Si yo fuera otra persona, les haría a todos, su voluntad.
Así, como soy, ¡tengan paciencia!
¡Váyanse al diablo sin mí,
O dejen irme solitario al diablo!
¿Para qué habríamos de ir juntos?

¡No me tomen del brazo!
No me gusta que me tomen del brazo. Quiero estar sólo.
¡Ya dije que soy solitario!
¡Ah, que estupidez querer que yo sirva de compañía!
¡Oh cielo azul -el mismo de mi infancia-
Eterna verdad vacía y perfecta!
¡Oh suave Tajo ancestral y mudo,
Pequeña verdad donde el cielo se refleja!
¡Oh angustia revisitada, Lisboa de otrora de hoy!
Nada me das, nada me quitas, nada eres que yo me sienta.

¡Déjenme en paz! No tardo, que yo nunca me tardo...
Y en tanto tarda el Abismo y el Silencio ¡Quiero estar solo!



LISBON REVISITED (1926)

Nada me une a nada.
Quiero cincuenta cosas al mismo tiempo.
Ansío con una angustia de hambre de carne
Lo que no sé que sea-
Definidamente por lo indefinido...
Duermo inquieto, y vivo en un soñar inquieto
De quien duerme inquieto, mitad soñando.

Me cerraron todas las puertas abstractas y necesarias.
Corrieron las cortinas de todas las hipótesis que yo pudiera ver en la calle.
No hay en el callejón hallado el número de la puerta que me dieron.

Desperté en la misma vida en que me había dormido.
Hasta mis soñados ejércitos fueron derrotados.
Hasta mis sueños se sintieron falsos al ser soñados.
Hasta la vida sólo deseada me harta -hasta esa vida....

Comprendo a intervalos confusos;
Escribo por lapsos de cansancio;
Y un tedio que es hasta del tedio me arroja a la playa.

No sé que destino o futuro compete a mi angustia sin timón;
No sé qué islas del imposible sur, náufrago me aguardan;
O qué palmares de literatura me darán al menos un verso.

No, no sé esto, ni otra cosa, ni cosa alguna...
Y, en el fondo de mi espíritu, donde sueño lo que soñé,
En los campos últimos del alma donde memoro sin causa
(Y el pasado es una niebla natural de lágrimas falsas)
En los caminos y los atajos de las florestas lejanas
Donde supuse mi ser,
Huyen desmantelados, últimos restos
De la ilusión final,
Mis ejércitos soñados, derrotados sin haber sido,
Mis cohortes por existir, destrozadas en Dios.

Otra vez te vuelvo a ver,
Ciudad de mi infancia pavorosamente perdida...
Ciudad triste y alegre, otra vez sueño aquí...
¿Yo? ¿Pero soy yo el mismo que aquí viví, y aquí volví,
Y aquí torné a volver, y a volver,
Y aquí de nuevo torné a volver?
¿O somos todos los yo que estuve aquí o estuvieron,
Una serie de cuentas -seres ligados por un hilo- memoria,
Una serie de sueños de mí de alguien de fuera de mí?

Otra vez te vuelvo a ver
Con el corazón lejano, el alma menos mía.

Otra vez te vuelvo a ver -Lisboa y Tajo y todo-
Transeúnte inútil de ti y de mí,
Extranjero aquí como en todas partes,
Casual en la vida como en el alma,
Fantasma errando en salas de recuerdos
Al ruido de los ratones y las tablas que crujen
En el castillo maldito de tener que vivir...

Otra vez te vuelvo a ver,
Sombra que pasa a través de sombras, y brilla
Un momento a una luz fúnebre desconocida,
Y entra en la noche como un rastro de barco se pierde
En el agua que deja de oírse...

Otra vez te vuelvo a ver,
Pero, ay, ¡a mí no me veo!
Se quebró el espejo mágico en que me veía idéntico,
Y en cada fragmento fatídico veo sólo un pedazo de mí-
¡Un pedazo de ti y de mí!...

Tuesday, February 26, 2008

En Alforja 42


Modernidad versus vanguardia en la poesía hispanoamericana


Para que pueda ser he de ser otro,
salir de mí, buscarme entre los otros,
los otros que no son si yo no existo,
los otros que me dan plena existencia.

Octavio Paz,Piedra de Sol

Estas reflexiones nacen como una necesidad urgente de discutir hacia dentro de nuestras literaturas y especialmente en el capítulo mexicano, la incidencia de una corriente que busca enraizar en el canon como la única posibilidad expresiva eminentemente contemporánea: el llamado neobarroco. Ya Guillermo Sucre nos advierte sobre este equívoco cuya fuente es (y así parece que continúa siendo) una actitud de exclusión que vicia el sano desarrollo de nuevas estéticas.

Conclusión: hay una poesía, como la barroca, que está más cerca de la lógica que de la lírica: todas estas ideas (tópicos, a su vez de una estética de la época) llevaron a Antonio Machado a mirar con prudencia escéptica la obra de los poetas españoles de la generación del 27, que, no olvidemos, empieza por estructurarse en torno de la figura de Góngora, el más radical –¿para qué decirlo?- de los poetas barrocos. ( Sucre, Guillermo : 2001 : 334)

Octavio Paz recoge esta inquietud y se duele de que Machado y Unamuno no correspondan al ímpetu vanguardista que permeaba el ambiente:
A principios de siglo los poetas españoles acogieron estas novedades. La mayoría fue sensible a la retórica “modernista” pero pocos advirtieron la verdadera significación del movimiento. Y dos grandes poetas mostraron sus reservas: Unamuno con cierta impaciencia, Antonio Machado con amistosa lejanía. Ambos, sin embargo, usaron muchas de las innovaciones métricas. (Paz, Octavio : 2003 : 94)

La idea de modernidad incluía a los ojos de Octavio Paz y otros muchos como Vicente Huidobro el desarrollo de modelos estéticos que rompían con maneras de comprensión del mundo, es decir el pensamiento de vanguardia, pero Antonio Machado, un poeta de gran intuición, reparó en la importancia de pensar con claridad cuáles habrían de ser los postulados filosóficos que darían rostro y viabilidad al proyecto de la modernidad, él junto con otros grandes poetas como Juan Ramón Jiménez o Miguel Hernández consideraron que un vehículo posible era la recuperación de la temática y la retórica populares, sin dejar de participar de los nuevos modelos de expresión, Paz apunta:

Ante el simbolismo de los poetas ‘modernistas’ y ante las imágenes de la vanguardia, Machado mostró la misma reticencia; y frente a las experiencias de este último movimiento sus juicios fueron severos e incomprensivos. (Paz, Octavio: 2003 : 91)

El problema, nos parece, está en confundir el pensamiento moderno con la vanguardia, la vanguardia fue sólo una corriente universal del siglo pasado que respondió, según su contexto en cada uno de sus países, a un discurso de renovación de las formas expresivas, pero de ningún modo se trata de una teoría o sistema filosófico de la modernidad, así Machado en la antología del 27 preparada por Gerardo Diego explicará:

“Me siento, pues, algo en desacuerdo con los poetas del día. Ellos proponen una destemporalización de la lírica, no sólo por el desuso de los artificios del ritmo, sino, sobre todo, por el empleo de imágenes en función más conceptual que emotiva. (…) El intelecto no ha cantado jamás, no es su misión”. (Sucre, Guillermo : 2001 : 334)

Antonio Machado había tomado del filósofo Henri Bergson nociones de importancia vital para el pensamiento moderno, será la propuesta de Bergson lo que lo dispone a contrariar un discurso que buscaba la novedad sin valorar el elemento lírico, la intuición:

(…) hay cambios, pero no hay, bajo el cambio, cosas que cambien: el cambio no necesita soporte alguno. Hay movimientos, pero no hay objeto inerte, invariable que se mueva. El movimiento no implica un móvil.(…)esta experiencia recibirá el nombre de visión o contacto, de percepción externa en general, si de lo que se trata es de un objeto material; suele recibir en cambio el nombre de ‘intuición’ cuando atañe al espíritu. (Copleston, Frederick : 2000 : 182)

Para Machado no existe relación entre las propuestas de las vanguardias del español y el pensamiento eminentemente moderno que circulaba ya en libros que nos acompañarán durante todo el siglo veinte, para Machado no bastaba únicamente la voluntad de lo novedoso, de hecho para él lo verdaderamente importante era la inmovilidad de la sustancia:

Sustancia es aquello que si se moviera no podría cambiar, y porque cambia constantemente, lo encontramos siempre en el mismo sitio. (Machado, Antonio : 1975 : 208)

de este modo a través de Juan de Mairena y de Abel Martín dará a conocer sus postulados filosóficos y estéticos:

Los siete reversos es el tratado filosófico en que Mairena pretende enseñarnos los siete caminos por donde puede el hombre llegar a comprender la obra divina: la pura nada. Partiendo del pensamiento mágico de Abel Martín, de la esencial heterogeneidad del ser, de la inmanente otredad del ser que es, de la sustancia única, quieta y en perpetuo cambio, de la conciencia integral, o gran ojo…, etc., etc.; es decir, del pensamiento poético, que acepta como principio evidente la realidad de todo contenido de conciencia, intenta Mairena la génesis del pensamiento lógico, de las formas homogéneas del pensar, la pura sustancia, el puro espacio, el puro tiempo, el puro movimiento, el puro reposo, el puro ser que no es y la pura nada. (Machado, Antonio : 1975 : 44)

Estas serán las principales divergencias que Antonio Machado tendrá con la generación siguiente, es inaceptable para el poeta que se le presente como una opción producir el arte superior de la palabra, desde la perspectiva de la vacuidad del espíritu, él cree que es necesario discutir, a la sombra de la filosofía cuáles serán los propósitos elevados de esta manera de ejercer el pensamiento poético. Parecería que María Zambrano se ha inspirado en el pasaje anterior para explicar la actividad poética frente a la actividad filosófica:

La poesía perseguía, entre tanto, la multiplicidad desdeñada, la menospreciada heterogeneidad. El poeta enamorado de las cosas se apega a ellas, a cada una de ellas y las sigue a través del laberinto del tiempo, del cambio, sin poder renunciar a nada: ni a una criatura ni a un instante de esa criatura, ni a una partícula de la atmósfera que la envuelve, ni a un matiz de la sombra que arroja, ni del perfume que expande, ni del fantasma que ya en ausencia suscita. ¿Es que acaso al poeta no le importa la unidad? ¿Es que se queda apegado vagabundamente –inmoralmente- a la multiplicidad aparente, por desgana, por pereza, por falta de ímpetu ascético para perseguir esa amada del filósofo: la unidad? (Zambrano, María : 2001 : 18)

Cuando Machado reclama de los vanguardistas su ‘destemporalización de la lírica’, está en realidad exigiéndoles una postura eficaz al problema del diálogo humano cuya vía más perfecta ha sido desde la antigüedad, la poesía, así lo explica Heidegger:

Somos un diálogo desde el tiempo en que “el tiempo es”. Desde que el tiempo surgió y se hizo estable somos históricos. Ser un diálogo y ser histórico son ambos igualmente antiguos, se pertenecen el uno al otro y son lo mismo. (Heidegger, Martin : 1997 : 134)

Octavio Paz, piensa que el hecho de recuperar el lenguaje popular y las formas tradicionales de la poesía española, hacen de Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca y Rafael Alberti, unos traidores del modernismo, pero fundados en el discurso de Heidegger, Octavio Paz comete el error de sólo estudiar lo aparente:

La palabra como palabra no ofrece nunca inmediatamente la garantía de que es una palabra esencial o una ilusión. Al contrario una palabra esencial, a menudo toma, en su sencillez, el aspecto de inesencial. Y lo que por otra parte da la apariencia de esencial por su atavío es sólo una redundancia o repetición. Así el habla debe mantenerse siempre en una apariencia creada por sí misma, y arriesgar lo que tiene de más propio, el decir auténtico. (Heidegger, Martin : 1997 : 132)

La virulencia con que Octavio Paz trata de consignar esa traición a los nuevos tiempos, es creo yo, una flaqueza de visión, es querer obligar a otros a pensar como nosotros pensamos; querer que Machado acepte sin discusión, el discurso de las vanguardias, es quizá el mayor error; seguramente, si Darío hubiera vivido dos décadas más, esas mismas divergencias hubiera tenido con los vanguardistas. Finalmente, Octavio acepta los altos postulados de Machado al respecto de la idea de modernidad:

Religión y poesía tienden a realizar de una vez y para siempre esa posibilidad de ser que somos y que constituye nuestra propia manera de ser; ambas son tentativas por abrazar esa ‘otredad’ que Machado llamaba la ‘esencial heterogeneidad del ser’. La experiencia poética, como la religiosa, es un salto mortal: un cambiar de naturaleza que es también un regresar a nuestra naturaleza original. Encubierto por la vida profana o prosaica, nuestro ser de pronto recuerda su perdida identidad; y aparece, emerge, ese ‘otro’ que somos. (Paz, Octavio : 2003 : 137)

Este es el momento en que Octavio Paz comprende la verdadera esencia de las propuestas poéticas de Machado como la forma más eficaz para expresar el pensamiento moderno, la otredad, el otro será quién nos confirme en nuestra soledad en la multitud. Será el poeta portugués Fernando Pessoa, quien de la mano de sus heterónimos mostrará en su descarnada fijeza “la esencial heterogeneidad del ser”, su poesía alcanzará en sus más altas potencialidades esta noción del supremo pensar y del supremo actuar artísticos. Paz pregunta:

Y quizá el verdadero nombre del hombre sea el Deseo. Pues ¿qué es la temporalidad de Heidegger o la ‘otredad’ de Machado, qué es ese continuo proyectarse del hombre hacia lo que no es él mismo sino Deseo? Si el hombre es un ser que no es, sino que está siendo, un ser que nunca acaba de serse, ¿no es un ser de deseos tanto como un deseo de ser? (Paz, Octavio : 2003 : 136)

En nuestros días hay una preocupación en ciertos círculos literarios de América por encontrar las fuentes de la literatura que se escribe en el ámbito de la lengua española, se habla aún de vanguardia y se confunde a ésta con la modernidad, bajo la denominación de vanguardia se acoge a un sinnúmero de posibilidades expresivas a gusto de los críticos, y al mismo tiempo, cuando se les exige la acotación de ese universo, se utiliza la palabra neobarroco para designar una poesía de la dificultad, es curioso que pocas veces se invoque el nombre del inventor del término, Severo Sarduy, pero todos coinciden en colocar a José Lezama Lima, como el padre de esta corriente. El neobarroco como su nombre lo indica responde a pulsiones ya rebasadas de la expresión poética, el propio Juan de Mairena cuando se defina a sí mismo como ‘el poeta del tiempo’ sostendrá que la estética barroca estará marcada por deficiencias de origen filosófico, porque se caracteriza primero: por una gran pobreza de intuición, segundo: por su culto a lo artificioso y desdeño de lo natural, tercero: por su carencia de temporalidad, cuarto: por su culto a lo difícil artificial y su ignorancia de las dificultades reales, quinto: por su culto a la expresión indirecta, perifrástica, como si ella tuviera por sí misma un valor estético, sexto: por su carencia de gracia, séptimo: por su culto artificioso a lo aristocrático, cito:

La misma inopia de intuiciones que, incapaz de elevarse a las ideas, lleva al pensamiento conceptista, y de éste a la pura agudeza verbal, crea la metáfora culterana, no menos conceptual que el concepto conceptista, la seca y árida tropología gongorina, arduo trasiego de imágenes genéricas, en el fondo puras definiciones, a un ejercicio de mera lógica, que sólo una crítica inepta o un gusto depravado puede confundir con la poesía. (Machado, Antonio : 1975 : 39-42)

En México esta corriente ha tenido en el crítico Eduardo Milán su principal difusor, quien ha conseguido convencer a muchos jóvenes poetas de que la única posibilidad expresiva verdaderamente moderna es aquella que está ligada a las vanguardias latinoamericanas, especialmente las que han quedado consignadas en antologías como Medusario, publicada por Roberto Echavarren, José Kozer y Jacobo Sefamí. Eduardo Milán sostiene que aquella poesía que no responda a los parámetros estéticos de la poesía que él llama de vanguardia, será entonces denominada la poesía de la lengua:

Del no reconocimiento de la historicidad de las formas se pasa a una formalización de la lengua. Volver a la lengua es un retorno que corresponde a un repertorio de formas implícitas. No es solo horror el horror a la vanguardia: es un horror al siglo, un horror al tiempo, un horror a la historia y una renuncia al futuro. Francisco Cervantes (1938), Giovanni Quessep (1939), Francisco Hernández (1944), Enrique Varistegui (1950) son ejemplos de una postura que defiende de manera pronunciada o de manera oculta un alejamiento y rechaza cualquier proyección. (Milán, Eduardo:1999: xi-xxi)

Volver a la lengua será para Milán, lo mismo que para Octavio Paz al respecto de Machado, una traición a la vanguardia, por tanto, una traición a la modernidad, el camino de lo que él llama la innovación será el único que justifique su inclusión en el pensamiento verdaderamente moderno. Hay un horror, este sí, a la formas de la retórica, se trata en lo posible de ocultar esos procedimientos como si fueran un rasgo de flaqueza; en Chile, dos personajes simbólicos construyen primordialmente su trabajo a partir de estas ‘implicaciones retóricas’ ¿Hay algo menos evidente en Nicanor Parra o en Gonzalo Rojas que la utilización de una retórica, decantada y clásica? Y sin embargo decimos que son modernos en su expresión, si seguimos con atención el verso libre de Neruda, veremos que debajo subyace el uso de sonoridades métricas bien definidas como el endecasílabo o el alejandrino, es decir, Rubén Darío reloaded. ¿Y qué con Vallejo? Igualmente usos retóricos, más elaborados que en Neruda, pero de la misma raíz. En México existe una actitud sacramental hacia la tradición en materia poética, poemas que entendemos como eminentemente modernos, Muerte sin fin de José Gorostiza, por ejemplo, que está escrito en la forma tradicional de silva como la estableció don Andrés Bello o Piedra de sol de Octavio Paz, un largo aliento de quinientos y más endecasílabos, nos están dando la ruta de lo que en poesía mexicana vamos a desarrollar como tradición y ruptura, nuestro poeta de vanguardia, Manuel Maples Arce, escribe indefectiblemente en alejandrino, en la poesía mexicana respondemos a estas coordenadas. Cuando se levanta el edificio de lo que se ha llamado el Neobarroco, el inventor de la palabra, Severo Sarduy, nos lo da en metros impecables, cuando leemos en Carlos German Belli, su Hada cibernética y Bolo alimenticio, lo hacemos en metros indiscutiblemente españoles. En cada elaboración pretendidamente moderna leemos elementos prosódicos de la más rancia crepusculalla. Sigue Milán en una entrevista con José Ángel Leyva:

En algunos artículos que escribí sobre la poesía de la lengua, colocaba a dichos poetas de cara, o como una respuesta, a la innovación de la vanguardia. Hacía coincidir la insistencia de la lengua como un espíritu anti-inventivo, como si la lengua fuera el depósito de la tradición y de la conservación de los motivos. Y lo que estaba enfrente de los poetas de la lengua eran los autores que tenían una relación inventiva con el lenguaje y por encima de la lengua y, por tanto, por encima de la tradición y de la literatura españolas, y de nuestra propia historia, si se quiere decir así. Yo los ubicaba por su resistencia al impulso renovador de la poesía proveniente de las vanguardias. En aquel momento ponía de ejemplo a Francisco Cervantes, Álvaro Mutis, Francisco Hernández, entre otros muy ligados a la tradición ibérica. Quizás este último se salga un poco, pero no demasiado, de esa vertiente, sobre todo si uno lo contrasta con poetas como Echavarren o José Kozer, por poner un par de ejemplos. (Leyva, José Ángel: 2005)

Resulta esclarecedor que sean justamente estos autores los que según Milán representan la “resistencia al impulso renovador”, justamente lo poetas que con puntualidad ejercitan el postulado de la “esencial heterogeneidad del ser”, Francisco Cervantes, el más grande traductor de Fernando Pessoa al español, él mismo inventor del esquizónimo Hugo Vidal, Álvaro Mutis quien ha escrito toda su poesía a través de Maqroll el gaviero y sobre todo, Francisco Hernández, ¿o debo decir Scardanelli, Robert Schumann, Georg Trakl, Charles B. White, Mardonio Sinta? La crítica de Eduardo Milán a nuestra poesía, trata de borrar el pasado histórico de un plumazo genérico, incide en nuestro desarrollo poético con una teoría provisional que no se sostiene sino en una figura retórica ¿otra más? de cuño inferior, una figura de palabra, un metaplasmo por adición repetitiva, la paronomasia, o como nos prevenía Heidegger más arriba: “Y lo que por otra parte da la apariencia de esencial por su atavío es sólo una redundancia o repetición”. Algunos jóvenes, como Julián Herbert, han tratado de elaborar nuevos conceptos como el de “modernidad semiótica”, para sostener el edificio de la tesis de su maestro, ya el poeta Alí Calderón ha demostrado que la isotopía del significante, se ha usado desde tiempos remotos y no implica novedad, cuando más, “genera ingravidez en el plano de la forma del contenido”. La poesía latinoamericana tiene muchos más caminos que los que el crítico uruguayo nos urge a tomar. Aquellos que hemos resistido este principio dogmático tenemos mucho por hacer, primero, estudiar con ojos limpios la tradición de nuestra propia poesía mexicana, valorar al menos esos tres nombres fulgurantes que afortunadamente aún nos alumbran: Alí Chumacero, Rubén Bonifaz Nuño y Eduardo Lizalde.

Mario Bojórquez
Coyoacán, octubre, 2007

BIBLIOGRAFÍA

Copleston, Frederick, Historia de la Filosofía, 9: de Maine de Biran a Sartre, Ariel, Barcelona, 2000.
Heidegger, Martin, Arte y poesía, Fondo de Cultura Económica, México, 1997.
Leyva, José Ángel, Reflexión y subversión de la lengua: Eduardo Milán, Revista Andamios, número 3, UACM, México, diciembre 2005.
Machado, Antonio, Prosas, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1975.
Milán, Eduardo, Visión de la poesía latinoamericana actual, prólogo a Prístina y última piedra, Aldus, México,1999.
Paz, Octavio, El arco y la lira, Fondo de Cultura Económica, México, 2003.
Sucre, Guillermo, La máscara, la transparencia, Fondo de Cultura Económica, México, 2001.
Zambrano, María, Filosofía y poesía, Fondo de Cultura Económica, México, 2001.

Thursday, February 14, 2008





TABAQUERÍA
Álvaro de Campos
Traducción de Mario Bojórquez

No soy nada.
Nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
Aparte de eso, tengo en mí todos los sueños del mundo.

Ventanas de mi cuarto,
De mi cuarto de uno de los millones del mundo que nadie sabe cuál es
(Y si supieran cuál es, ¿qué sabrían?)
Das al misterio de una calle cruzada constantemente por gente,
A una calle inaccesible a todos los pensamientos,
Real; imposiblemente real, cierta, desconocidamente cierta,
Con el misterio de las cosas por debajo de las piedras y de los seres,
Con la muerte poniendo humedad en las paredes y canas en los hombres.
Con el destino conduciendo la carroza de todo por el camino de nada.

Estoy ahora vencido, como si supiera la verdad.
Estoy ahora lúcido, como si estuviera para morirme,
Y no tuviera más hermandad con las cosas
Sino una despedida, como si se volviera esta casa y este lado de la calle.
La hilera de vagones de un tren, y una partida pitada
Desde adentro de mi cabeza,
Y una sacudida de mis nervios y un crujir de huesos en la ida.

Estoy ahora perplejo como quien pensó y halló y olvidó.
Estoy ahora dividido entre la lealtad que debo
A la tabaquería del otro lado de la calle, como cosa real por fuera,
Y a la sensación de que todo es sueño, como cosa real por dentro.

Fallé en todo.
Como no hice ningún propósito, tal vez todo fuera nada.
El aprendizaje que me dieron
Lo tiré por la puerta trasera de mi casa.
Fui hasta el campo con grandes propósitos.
Pero allá encontré sólo hierbas y árboles,
Y cuando había gente era igual a la otra.
Salgo de la ventana, me siento en una silla. ¿En qué he de pensar?

¿Qué sé yo de lo que seré, yo que no sé lo que soy?
¿Ser lo que pienso? ¡Pero pienso ser tantas cosas!
¡Y hay tantos que piensan ser la misma cosa que no puede haber tantos!
¿Genio? En este momento
Cien mil cerebros se conciben en sueños genios como yo,
Y la historia no marcará, ¿quién sabe?, ninguno,
Ni habrá sino estiércol de tantas conquistas futuras.
No, no creo en mí.
¡En todos los manicomios hay locos con tantas certezas!
Yo, que no tengo ninguna certeza, ¿soy más cierto o menos cierto?

No, ni en mí...
¿En cuántas buhardillas y no-buhardillas del mundo
No están en esta hora genios-para-sí-mismos soñando?
¿Cuántas aspiraciones altas y nobles y lúcidas-
Sí, verdaderamente altas y nobles y lúcidas-,
Y quién sabe si realizables,
Nunca verán la luz del sol real ni hallarán oídos de gente?
El mundo es para quien nace para conquistarlo
Y no para quien sueña que puede conquistarlo, aunque tenga razón.

He soñado más que lo que Napoleón hizo.
He apretado al pecho hipotético más humanidades que Cristo,
Tengo hechas filosofías en secreto que ningún Kant escribió.
Pero soy, y tal vez seré siempre, el de la buhardilla,
Aunque no viva en ella;
Seré siempre el que no nació para eso;
Seré siempre sólo el que tenía cualidades;
Seré siempre el que esperó que le abrieran la puerta al pie de una pared sin puerta,
Y cantó la canción del Infinito en un gallinero,
Y oyó la voz de Dios en un pozo tapado.
¿Creer en mí? No, ni en nada.
Derramé la naturaleza sobre mi cabeza ardiente
Su sol, su lluvia, el viento que halla el cabello,
Y el resto que venga si viniera, o tuviera que venir, o no venga.
Esclavos cardiacos de las estrellas,
Conquistamos todo el mundo antes de levantarnos de la cama;
Pero despertamos y él es opaco,
Nos levantamos y él es ajeno,
Salimos de la casa y él es la tierra entera
Más el sistema solar y la Vía Láctea y lo Indefinido.

(Come chocolates, pequeña;
¡Come chocolates!
Mira que no hay más metafísica en el mundo sino chocolates.
Mira que todas las religiones no enseñan más que la confitería.
¡Come, pequeña sucia, come!
¡Pudiera comer chocolates con la misma verdad con que comes!
Pero yo pienso, y al jalar del papel de plata, que es de hojas de estaño,
Tiro todo por el suelo, como he tirado la vida.)

Pero al menos queda de la amargura de lo que nunca seré
La caligrafía rápida de estos versos,
Pórtico Partido para lo Imposible.
Pero al menos consagro en mí mismo un desprecio sin lágrimas,
Noble al menos en el gesto largo con que tiro
La ropa sucia que soy, sin rol, para el decurso de las cosas,
Y quedo en casa sin camisa.

(Tú, que consuelas, que no existes y por eso consuelas,
O Diosa Griega, concebida como estátua que fuera viva,
O Patricia Romana, imposiblemente noble y nefasta,
O Princesa de trovadores, gentilísima y colorida,
O Marquesa de siglo dieciocho, escotada y lejana,
O cocotte célebre del tiempo de nuestros padres,
O no sé qué moderno- no concibo bien qué-,
Todo eso, sea lo que fuera, que seas, si puede inspirar ¡Qué inspire!
Mi corazón es un balde vacío.
Cómo los que invocan espíritus invocan espíritus me invoco
A mí mismo y no encuentro nada.
Llego a la ventana y veo la calle con una nitidez absoluta.
Veo las tiendas, veo las aceras, veo los carros que pasan,
Veo los entes vivos vestidos que se cruzan,
Veo los perros que también existen,
Y todo esto me pesa como una condena al destierro,
Y todo esto es extranjero como todo.)

Viví, estudié, amé y hasta creí,
Y hoy no hay mendigo que no envidie sólo por no ser yo.
Miro a cada uno los andrajos y las llagas y la mentira,
Y pienso: tal vez nunca viviste, ni estudiaste, ni amaste, ni creíste,
(Porque es posible hacer la realidad de todo eso sin hacer nada de eso);
Tal vez hayas existido apenas, como una lagartija a quien le cortan la cola
Y sigue siendo cola más allá de la lagartija, agitadamente.

Hice de mí lo que no supe,
Y lo que podía hacer de mí no lo hice,
El traje que vestí estaba equivocado.
Me conocieron luego por quien no era y no lo desmentí y me perdí.
Cuando quise arrancar la máscara,
Estaba pegada a la cara.
Cuando la arranqué me ví al espejo,
Ya había envejecido,
Estaba borracho, ya no sabía vestir el traje que no me había quitado.
Dejé la máscara y dormí en el vestíbulo
Como un perro tolerado por la gerencia
Por ser inofensivo
Y voy a escribir esta historia para probar que soy sublime.

Esencia musical de mis versos inútiles,
Quién me diera encontrarte como cosa que yo hiciera,
Y no quedara siempre enfrente la tabaquería de enfrente,
Pisoteando la conciencia de estar existiendo,
Como un tapete en el que un borracho tropieza
O una alfombra que los gitanos robaron y no valía nada.

Pero el dueño de la tabaquería llegó a la puerta y se quedó allí.
Lo miró con la incomodidad de la cabeza mal volteada
Y con la incomodidad del alma mal entendiendo.
El morirá y yo moriré.
El dejara el letrero, yo dejaré versos.
En algún momento morirá el letrero y los versos también,
Después morirá la calle donde estuvo el letrero
Y la lengua en que fueron escritos los versos.
Morirá después el planeta girante en que todo esto se dió.
En otros satélites de otros sistemas cualquier cosa como gente
Continuará haciendo cosas como versos y viviendo debajo de cosas como letreros,

Siempre una cosa enfrente de otra,
Siempre una cosa tan inútil como la otra,
Siempre lo imposible tan estúpido como lo real,
Siempre el misterio del fondo tan cierto como el sueño del misterio de la superficie,
Siempre esto o siempre otra cosa o ni una cosa ni otra.

Pero un hombre entró en la tabaquería (¿para comprar tabaco?)
Y la realidad pausible cayó de repente encima de mí.
Me incorporo enérgico, convencido, humano,
Y voy a intentar escribir estos versos en que digo lo contrario.

Enciendo un cigarro al pensar en escribirlos
Y saboreo en el cigarro la liberación de todos los pensamientos.
Sigo el humo como una ruta propia,
Y gozo, en un momento sensitivo y competente,
La liberación de todas las especulaciones
Y la conciencia de que la metafísica es una consecuencia de estar enfadado.

Después me echo para atrás en la silla
y continuo fumando.
En cuanto el destino me lo conceda continuaré fumando.

(Si me casara con la hija de mi lavandera
tal vez fuera feliz).
Visto esto, me levanto de la silla. Voy a la ventana.

El hombre salió de la tabaquería (¿metiendo el cambio en el bolsillo del pantalón?).
Ah, lo conozco; es el Esteves sin metafísica.
(El dueño de la tabaquería llegó a la puerta.)
Como por un instinto divino el Esteves se volteó y me vio.
Me dijo adiós con un gesto, le grité ¡Adiós oh Esteves! y el universo
Se me reconstruyó sin ideal ni esperanza, y el dueño de la tabaquería sonrió.


Lisboa, 15 de enero de 1928

Monday, February 11, 2008





Ocho piezas para el rompecabezas de la poesía actual
Un ensayo revisando los resultados del Premio Aguascalientes del año dos mil a la fecha.

(Texto aparecido en la revista Viento en Vela, año 2, número 10, diciembre 2007.)


OCHO PIEZAS PARA EL ROMPECABEZAS DE LA POESÍA ACTUAL.
En torno al Premio de Poesía Aguascalientes

por Alí Calderón
I

En la primera década del siglo pasado aparecieron algunos poemarios muy trascendentes en la tradición literaria del país. Por ejemplo, en 1901, Salvador Díaz Mirón publicó Lascas; en 1902 se conocieron los Poemas rústicos de Manuel José Othón e Ingenuas de Luis G. Urbina; en 1903, Enrique González Martínez saca a la luz Preludios; en 1904 se conoce la segunda edición aumentada de El florilegio de José Juan Tablada; Los jardines interiores de Amado Nervo comienza a circular en 1905; en 1907 se editan Lirismos nuevamente de González Martínez y Joyeles de Efrén Rebolledo. En el contexto global de la lengua española, este periodo entregó, entre otros, Cantos de vida y esperanza de Rubén Darío, en 1905.
Y si comparáramos aquella poesía con la que se produce exactamente cien años después ¿qué tendríamos? ¿Saldría de tal ejercicio bien parado nuestro tiempo? ¿Habría un avance, un retroceso? Esto quizá pueda hacerse revisando la poesía mexicana del nuevo siglo que mereció el reconocimiento más importante del país, el Premio de Poesía Aguascalientes.

II
En 1931 se crearon los Juegos Florales de Aguascalientes. El prestigio de este certamen se incrementó notablemente a través de tiempo al grado que sus dos últimos ganadores fueron José Carlos Becerra y Rubén Bonifaz Nuño. En 1968 el premio cambió de nombre al de Premio Nacional de Poesía y se constituyó en el máximo reconocimiento otorgado a un poeta en el país. Algunos de sus ganadores fueron Juan Bañuelos, José Emilio Pacheco, Eduardo Lizalde, Alejandro Aura, Hugo Gutiérrez Vega, etc. En 1980 el premio cambia su nombre nuevamente. Ahora, el Premio de Poesía Aguascalientes formaba parte de los Premios Bellas Artes de Literatura, de la política cultural del INBA. Con ello, el premio solidificaba su prestigio y ratificaba su condición de mayor distinción para el trabajo de un poeta. Algunos de sus ganadores son voces que han nutrido nuestra lírica y constituyen un referente irrenunciable en nuestra tradición, pienso ahora en Francisco Hernández, Efraín Bartolomé, José Luis Rivas, Jorge Esquinca, Eduardo Langagne, etc.
Por lo anterior, podríamos inferir que, si el Premio de Poesía Aguascalientes representa una especie de consagración para el poeta que lo recibe, su obra debe ser considerada como el punto más alto de nuestra poesía en un momento determinado del tiempo. Esta es quizá una traslación desmesurada de significado pero debido a las implicaciones y a la importancia del premio, también resulta posible. Así las cosas, si revisáramos a los poetas que merecieron esta distinción a partir del año dos mil podríamos explorar una importante zona de la poesía en México, acaso sus tendencias más trascendentes, probablemente la orientación estética de sus vectores. Se trataría, en suma, de un diagnóstico, quizá revelador, del estado de la poesía nacional.


III
Los Premios de Poesía Aguascalientes entregados del año dos mil a esta parte y que se supone representan momentos sobresalientes de nuestra lírica son Los hábitos de la ceniza de Jorge Fernández Granados (2000); Sin título de Jorge Hernández Campos (2001); Coliseo de Héctor Carreto (2002); Dylan y las ballenas de María Baranda (2003); Reducido a polvo de Luis Vicente de Aguinaga (2004); Hay batallas de María Rivera (2005); Boxers de Dana Gelinas (2006) y El deseo postergado de Mario Bojórquez (2007). Según el prestigio del premio, en ellos debe mostrarse, al menos en teoría, la más alta poesía del país. Todos ellos dan cuenta de distintos lenguajes literarios, diversas maneras de construir el poema y acceder a lo poético.

2000. Los hábitos de la ceniza es quizá el mejor libro de poemas publicado en lo que va del siglo en México. Es, desde mi perspectiva, junto a Cuadernos contra el ángel de Efraín Bartolomé y El diván de Mouraria de Mario Bojórquez, el momento más intenso de nuestra expresión lírica en los últimos veinte años.
Fundamentado en la connotación de sentimientos, Los hábitos de la ceniza logra la perfección apolínea del mismo modo que la conmoción dionisíaca. Es un poemario cuidadoso de la forma, preocupado por su construcción y con conciencia de la música. A momentos, la estrategia textual se advierte preciosista en el mejor sentido y plena de virtuosismo. Y recordamos aquí, por ejemplo, el universo verbal que propone el poema “La perfumista”. La cadencia es característica esencial de este poemario. En Neme, por ejemplo leemos:

Voy a buscarte, Neme, en milpas de granizo.
Quiero encender la leña, que perfume
esta noche de oficios sobre el río.

La sensación rítmica se alcanza gracias a la música propia de una silva (alternancia de heptasílabos y endecasílabos) así como a la regularidad acentual en los versos. El autor modelo es consciente en plenitud de la construcción del poema. Y lo agradecemos.
El poemario está cruzado por la melancolía, los poemas “hacen sentir”, develan de algún modo el ser en sí del sentimiento que expresan. Para decirlo en pocas palabras, estos poemas nos duelen. Para muestra los siguientes versos:

• A dónde van entonces que nos duelen
como un crujido de brasas en la noche.

• Asoma, sin embargo,
cierta emocionante intimidad en el silencio.

• El olor de la tristeza
ha dejado su jardín en esta casa.

Y momentos que, con delicadeza de expresión, aprehenden lo sublime:

No puedo saber
cuánto hilo le faltará a mis manos
para terminar esta tela.
Creo que ha sido la blancura
su tenue vocación y su misterio.
La trama profunda
que el inocente azar de su dibujo
y la solitaria fe que cifra el ritmo
de mis manos a la urdimbre.
Quizás esta tela es toda para el viento,
vela para un largo viaje en la incensura
de un lento mar que llama, lejos.

El Premio de Poesía Aguascalientes es digno de Los hábitos de la ceniza y Jorge Fernández Granados es un poeta en toda la extensión de la palabra.

2001. Sin título es un libro de menor calidad y pretensión estética. Dramático y célebre por las circunstancias extraliterarias que lo rodean. La poesía que se muestra, pienso, es inconsistente y el poemario, irregular. Los poemas, debido al tempo veloz producido por versos breves de abrupto corte y una presencia abundante de verbos, crean la sensación de vértigo y tensión:

Por fin el tren se detiene
titubeante alzas la mano
y aferras a tientas tu fardo

Es la hora de la hora: se
desciende, amigo, se desciende
mas no esperes tú que esperen

No te fuiste El tren se herrumbró
sobre los rieles y tú nunca
dejaste de estar siempre lejos

Miope pisa con tiento los
escalones del vagón, no el
primero porque ése no existe

sino el segundo que hubiera po-
dido ser el de la esperanza
el del porque no ¿por qué no?

Este ritmo es propicio para la construcción de un discurso en el que el fluir de la conciencia desemboca en el automatismo psíquico, con la inherente consecuencia estilística de los juegos de palabras y las paronomasias, recurrencia isotópica en el plano de la forma de la expresión:

Yo soy hoy
el balbuciente
que es ese quién al que se le quiebra
la saliva
O se le desleía en el hoyo
de la boca
la borrascosa rosa
de nuestras lenguas

(...)

Caído de bruces, perdidas
las gafas te preguntarás
que pues qué para qué o quizá


Siendo sinceros y suponiendo que este libro requiriera una calificación escolar, yo, desde mi óptica, lo pasaría con nota de seis o siete, aprobado de panzazo; creo que no es digno del prestigio del Premio.
Me gusta en este libro la intención de crear un discurso directo que, entre otras cosas, introduce coordinaciones y subordinaciones sin la innecesaria dilación del nexo:

oigo crujir don Luis entre tus dientes
tintados verbos que olvidaste hagamos
gesticulando ámbar de por medio
el mutuo oficio de ponernos tristes.

2002. Coliseo es un libro que, con todo merecimiento, ganó Aguascalientes. Reivindica una tendencia fuerte de la poesía en México, la del epigrama. Una tendencia que, de manera general, desciende sobretodo de Catulo y Marcial y que en nuestro país incorpora nombres como los de Xavier Villaurrutia, Salvador Novo, José Emilio Pacheco, Eduardo Lizalde, Raymundo Ramos, de algún modo Efraín Huerta, Vicente Quirarte, recientemente Iván Cruz Osorio, y que se cifra como una de las más vitales vetas líricas en nuestro panorama.
Coliseo está sustentado en la brevedad y la precisión, poemas que tienen “chispa”, donaire, agudeza e ingenio dirían en el siglo XVII, esa otra vuelta de tuerca que requiere el arte. La literariedad, es decir, la calidad de los poemas, se juega en el terreno de la polisemia, de la forma del contenido. Los poemas de Coliseo producen “algo” en su lector, generan humor, reflexión tras el extrañamiento de la ironía. Así, por ejemplo, se logra lo cómico gracias a la ambigüedad.

[Mal de amor]
No me importa el contagio del herpes
ni de otros daños incurables.
Es el riesgo del deseo, es su mandato:
Beber en tu tasa es, acaso, mi única oportunidad
de poner mis labios sobre los tuyos.

Se consigue el poema satírico mediante el procedimiento engaño-desengaño:

[El caballo de Calígula]

Cómo se indignó el Senado
cuando irrumpió el caballo del César
y ocupó una curul.

Tenían razón: un corcel
no cabe en un establo de asnos.

O se hace aguda reflexión, no exenta de comicidad, en el multicitado “Epitafio de Octavio”:

Ha muerto Octavio, señor de esta casa.
Le sobreviven sus gatos.

¿A quién le corresponde beber el vaso de leche?

En suma, premiar Coliseo fue una buena decisión del jurado.

2003. Dylan y las ballenas es, a mi entender, un libro de grandes cualidades y graves desaciertos. Poemas que desarrollan un idea particular y que, al ser compactos, aseguran la unidad temática. Un tono de exquisitez cruza los poemas. La delicadeza de expresión del autor modelo asoma a cada momento entregando versos como:

• Aquí la piel de un árbol se bendice
y es la lluvia un despertar para los patos.

• Sé que mi sangre es fuego que asesina
(…)
sombra que dicta al corazón ser otra sombra.

• De ella el signo erecto de la planta carnosa y lobulada

La inteligencia de construcción que anima el libro domina plenamente la forma y mediante el trabajo consciente del plano de la expresión logra momentos de verdadera poesía:


y así poder vencer aquel veloz instante de la ciénega
que nos hace sentir que tú, yo, los otros todos
somos un mismo momento único, oscuro y detenido.

o

Bebiste entonces el oro de sus ojos, la sal diseminada
en la furia de los cánticos
y las plegarias pobladas de mentiras y secos escorpiones.

En el poemario se advierte un decir fundado en la mesura y la elegancia. El estilo es limpio, claro, melódico, cadencioso, próximo a una voz media de fino carácter apolíneo. Lo literario aquí se logra gracias a la autorreflexividad. Este libro destaca por la destreza técnica que lo antecede y la elegancia de expresión que muestra. La emoción que produce, sin embargo, es nula. Hay en el poemario una sensibilidad superficial que debilita la potencia poética. Estos poemas están muy bien redactados pero carecen de fuerza emotiva, son difíciles de recordar, no revolucionan a su lector. El autor modelo parece capaz de dar cuenta de todo aquello que se propone. Sin embargo, no evoca, no invoca, no emociona. Narra, describe (y lo hace con maestría). Es aquí cuando pienso en el viejo debate, ingenuo si se quiere, sobre si basta escribir en verso para hacer poesía.
El plano de la forma del contenido es ingrávido. El poemario comunica poco, es intrascendente.
El premio de Poesía Aguascalientes, al ser el reconocimiento de mayor prestigio, exige perfección. Y en Dylan y las ballenas no la hay. A veces la sintaxis es pobre, únicamente se construyen comparaciones apelando al tan manido y desde hace cien años censurado “como” (yo estoy adentro de esa vida/ como animal sitiado por tus vísceras); hay momentos en que las construcciones son populares y rompen el tono culto que se sugiere (aquí hasta Dios se infecta); el ritmo suave y mesurado se estropea por la aparición de asonancias y rimas consonantes que no sorprenden y aún cortan el flujo poético (Bebiste entonces el oro de sus ojos, la sal diseminada/ en la furia de los cánticos/ y las plegarias pobladas de mentiras y secos escorpiones./ Dijiste que un muro jubiloso te ocultaba,/ que una bestia para ti/ era alimento en el templo de todas tus visiones). En resumen, un libro cuidadoso, bien redactado, elegante pero sin vísceras, gris.

2004. Reducido a polvo obtuvo el Premio con el siguiente dictamen: “Equilibra expresión con dominio formal y se asienta en la tradición de la poesía universal moderna, sobre todo la española”. Cuando Julián Herbert reseñó el libro habló de menguada destreza poética, inexactitud, obviedad, falta de sentido común. Creo que suscribo lo anterior. Reducido a polvo no es un libro disfrutable y aún es difícil de tolerar. Sobresale en él (no sé si como valor o defecto) un modo de organizar / desorganizar el discurso lo cual produce un exrtrañamiento lógico y sintáctico. Hay cierta búsqueda de la simultaneidad y una sintaxis de la fragmentación: se emplea con frecuencia el encabalgamiento, más como recurso formal que como vehículo afectivo. Quizá la mayor virtud del libro sea la impresión de incertidumbre que genera:

Cesara un día.
Partiera sin más de un lado al otro,
de un momento
al otro.

Y fuera ese otro lado, ese momento
aquello que no es donde,
aquello que se ignora
y desconoce nuestras puntas, nuestros extremos, nuestros límites,
y no sabe de mí.

Igual que nada.
Viene y me dice: igual
que nada. Vengo
y me dicen, me dan, me ven
y cuanta madre.
Me pregunto si vivo

y la pregunta sola me responde:
¿vives?

Otro buen momento del poemario es:

Tal vez sea mentira lo que has dicho.
Los buenos días. El cuerpo no duele.
Tú lo sabes mejor: sabes en cuántas manos
la moneda que diste no era falsa
y en cuál de todas ellas, única,
irrumpiera la estafa como un borde,
un óxido imprevisto.

2005. Hay batallas es un libro plenamente disfrutable en sus primeras páginas. Luego, a mi parecer, hay una caída en la calidad. Un libro de poesía irregular con momentos, sí, de alta poesía. En los poemas se advierte voluntad de forma, elegancia de expresión. Quizá como muestra de ello el siguiente poema:

... retroceden y avanzan impenetrables páramos, malezas de agua rápida. Yerro en la palabra mansedumbre, yerro, me acongoja el viento de lo simple. Ando hacia el cerco donde la palabra cerco es una piedra.

Hay momentos en que la creación de cierta música (regularidad acentual en 3, 7 y 10) dota al poema de donaire y fuerza emotiva:

La espesura construyó nuestras esquelas,
troqueló nuestros silencios con corceles.

El tono de varios poemas recuerda el propuesto por la prosa de Guadalajara y así, a ratos, asistimos a una suerte de reinterpretación del canon. Así sucede en el primer poema del libro:

...Y a la vera del río te confunden sus aguas bien mentidas, su terco parecer espejo, el incesante afán de no ser agua sino cielo. No te mires en ese río que se viste según el orden de tus ojos. No busques en el derrumbe del tiempo, donde moran los vestigios arenosos de los días, la pálida imagen de la rosa y no la rosa: muy pronto el río es rumorosa canción de lo ya ido.

Además de ese tono, advertimos, como antes se dijo, trabajo de la forma de la expresión, un poema de tersa piel y delicada manufactura. A veces se prefiere el juego de palabras y el laberinto conceptual:

¿qué palabras son éstas que dicen lo que no digo
y si las digo me desdicen?

Me parece que el mejor poema del volumen es:

... si la lluvia pudiese, si la lluvia. Si la lluvia pudiese escribir este poema, decir todo el amor que soy, que fuera. Si fuera la lluvia, si fuera. Corto de riendas, corto, este amor se me hizo piedra, se me hizo. Como si el hacer fuera este fruto. Corto mis muñecas, me hago grieta y no apareces, no aparece Dios sobre las aguas. Si la lluvia pudiese, sí, la lluvia, sonreírte con mis labios, si pudiese. Acercar mis palabras a tu oído, rescatarme de los voraces agujeros que me tienden. Tender un puente de voz para mi muerte, si la lluvia, si pudiese.


Poema sugerente, cargado de sentido, de ambigüedades, melancólico.
Sin embargo, pienso que en el libro hay algunos problemas formales que quiebran la perfección y disminuyen la calidad: Lugares comunes (tus ojos como dos cristales repentinos; contigo que estás en el aire que respiro; polvo, no te olvides de mi hora), invariable introducción de comparaciones mediante el nexo “como” (Para mí, como un cartógrafo; y éramos como niños que se encuentran en el festín de lo necesario; pudiera ser el amor como el silencio).
En numerosas ocasiones se pugna por la rima consonante y la asonancia. Ello, creo, en detrimento del ritmo interior que proponen los poemas. Rimas cercanas que rompen la tensión del poema, aminoran su intensidad y generan una música ingenua:

(...) Lo mismo los árboles que crecen en los ríos, el cacao y el agua de chía. Los árboles, ese árbol de casa de mi tío, no daría la misma sombra, si estuviera en otro lado.

o

(...) Baste ver el fuego, la brasa ardiente. Baste verla: cenizas solamente. La sangre trasminándose del ojo, agua liberada de su fuente, una vez roto el vaso que la contiene (agua hacia su fuente, entre las hojas, hacia ¿dónde? El cuerpo, por primera vez boca de la tierra, donde igual trabaja el tiempo, con la misma rapidez de siempre.)

En la estrategia textual María Rivera hay un cliché que, a mi parecer, entorpece la sintaxis y obstruye el sentido. Se trata de distintas repeticiones que no aportan al poema y aún abruman al lector. Se podría pensar en difrasismo o en verso paralelístico pero no parece que la intentio autoris ronde estos caminos.

• Querido amigo, te diré. Te diré/ estas cosas oscuras que suceden.
• He vuelto. He vuelto a tu puerta: no hay nadie, me digo, no hay nadie tras las puertas cerradas del poema.

• Pudiera ser, pudiera ser el amor como el silencio, pudiera ser un muelle o una rosa.
• Estábamos en eso de salvarnos, estábamos/ amargos y oscuros.

Y así, a lo largo del libro, esta construcción sintáctica que se repite una y otra vez y que, a mi parecer, denota pobreza de composición. Por todo lo anterior, creo que un buen proyecto estético como Hay batallas, poemas con flashazos de buena poesía, zozobra por desatenciones o falta de conciencia, por un autor modelo que no fue cuidadoso en la construcción de los textos y que operó de manera superficial. Se trata, desde mi juicio, de un buen libro, pero no suficiente para Aguascalientes. No es perfecto formalmente, no es altamente emotivo y por lo anterior es un texto que yo definiría como mediano.

2006. Boxers es un libro diferente, raro, distante de los códigos de la poesía tradicional pero con una apuesta valiente y, siendo sinceros, no sé hasta qué grado fructífera. Este libro nos propone un discurso rabiosamente contemporáneo que lleva el exteriorismo hasta sus límites. Los poemas son de norma coloquial, a medio camino entre lo confesional y lo narrativo, entre el soliloquio y la conversación, más preocupados por la forma del contenido que por la forma de la expresión.
El decir de estos poemas deriva del epigrama y la antipoesía, quizá por ello se aprecian alejados del lirismo y próximos a un decir asequible, al sistema modelizante primario. Poemas que ponen en práctica aquella fórmula que introdujera Pedro Henriquez Ureña a nuestra tradición: escribir como se habla. Sin embargo, en sus connotaciones de carácter social y afectivo se alcanza el estatuto de lo simbólico.
Este volumen actualiza a Borges cuando decía que “algo banal hay en la felicidad”. Sin embargo, detrás de la banalidad, supongo, opera una ironía. Boxers es un canto a la cosificación, una reflexión en torno a la alienación y sus posibilidades emotivas.
Formalmente, hay conciencia de una nueva música. En el autor modelo, en la lógica de construcción de los poemas, se advierte un estar seguro de que la poética correcta es escribir de acuerdo a nuestra sensibilidad, poetizar como hablamos cotidianamente.

Olvídalo, déjalo atrás,
un ataque de melancolía
te haría escribir en vieja métrica
un poema amoroso
a tus viejos zapatos.

Incluso, los mejores versos del libro presentan tono sentencioso:

• Aquí, a la altura del corazón,
está el purgatorio de todos.

• Cuídate del galán
que te invita al circo
de los Hermanos Ringling
con obscenidades en los bóxers.
Una lengua de sapo merece la guillotina.

El humor, además, es componente importante del libro:

Dime tú, la que nació de la costilla de un hombre
y ha sido cantada y medida en verso
por su 34 C,
por la axila riente de su sexo
y por su trasero fabuloso.

2007. El deseo postergado es un libro sólido, profundamente doloroso y con merecimientos plenos para ganar Aguascalientes. Significa, en el plano de la historia literaria, un regreso a la poesía de la pasión, a aquella combustión de los huesos que exigía Ramón López Velarde, a la poesía de vísceras y nervios que se interesa por la delectación apolínea pero que resulta más efectivo en el extrañamiento, más aún, en el estremecimiento de carácter dionisíaco:

Y de mí sólo queda una vaga sustancia que no me nombra ya
Que no contiene todo el vigor, la lumbre de otro tiempo encendido

La melodía que construye el autor modelo emplea recurrentemente el heptasílabo. Y este metro, de hecho, es caro a la expresión de esta estrategia textual:

Sólo nombraste el bosque que te vistió de niño
Su alegre arboladura
Su tenebra de musgo
Por eso es que volver
Regresar en el soplo ardiente
En la escama de vidrio de tus ojos
No puede ya salvarte.

Además de la construcción musical, este libro apuesta el tono de su poesía a la gran tensión articulatoria de sus versos. Así, cuando, por ejemplo escribe:

Dices que el amor es una fruta artera
Una pulpa de sangre en boca codiciosa

Y somos capaces de percibir el furor y la intensidad de la forma del contenido gracias a que, de manera solidaria, en el nivel de la forma de la expresión advertimos cuatro acentos por verso que enfatizan el sentido.
La inteligencia de construcción, además, se preocupa por la aisthesis, por crear sensaciones. En la lectura de sus poemas se siente el coraje, la furia, la maledicencia, el dolor:

Eres el que no supo decir lo que deseaba
La codiciosa boca que el fruto no mastica
Que echa a perder, arpía, banquete y festival

Eres el insaciado que mira con envidia
La insoportable alegría de los otros
El que se duele hasta los huesos por la inocente risa

Se te nublan los ojos por la ira
Se te hinchan las manos de cruel remordimiento
Se emponzoña tu sangre

Qué hoguera, qué abandono
Qué miserable eres a orillas de la vida

Estas sensaciones se logran gracias a que en sus versos alternan con fortuna la violencia de vibrantes simples o múltiples (r, rr), la aspereza y resequedad, el bufido de furia de las fricativas (f, s) y la consistencia, oscuridad y cerrazón de las oclusivas (p, t, k, b, d, g). Este tono de imprecación e injuria resulta sumamente atractivo cuando dirige el tajo en cuello propio, cuando se traslada al terreno del examen de conciencia, de la introspección y el recuento de los daños. Así, lo que en algún momento fue infamante trueca en un discurso doloroso con matices de terneza:

Qué desmedrada
Encía
Para tus cuatro dientes
Qué espalda
Que encorvada
Ya no distingue
El peso de lápidas atroces
Qué desolada respiración
Te pone en pie

El deseo postergado discurre en el tópico de la reflexión moral. Parte de la desolación y la angustia por el no-ser y culmina en una agobiante y rabiosa conciencia de la finitud.

Desde mi óptica y sin agravio a nadie, con honestidad, con sinceridad, sostengo que el Premio de Poesía Aguascalientes, a partir del año dos mil, cuenta con tres libros que se incorporarán de manera definitiva en la tradición literaria del país: Los hábitos de la ceniza, Coliseo y El deseo postergado. Tres libros en los que aparece la poesía y hay muy poco de qué avergonzarse. Libros sólidos, libros que gustan, libros que recordamos, libros valiosos más allá de sus autores porque, a final de cuentas, una vez publicado el texto el autor es lo de menos. Lo que interesa es la poesía.
Estos tres libros pueden perfectamente competir con aquellos del modernismo, siempre recordando que éste fue quizá uno de los más brillantes momentos de la poesía en lengua española.
Por último, creo que debemos valorar con seriedad la poesía que se escribe en México. Es labor de lectores, autores y jurados construir parámetros de juicio respecto a los textos que consideramos dentro del género poético. Esa tarea crítica habrá de limpiar la corrupción (si existiese) y el falseamiento del gusto que se ha vivido en el país durante los últimos años.

Monday, January 28, 2008

En la revista Trilce de Chile


Entrevista a Mario Bojórquez por Omar Lara

A Mario Bojórquez (México, 1968) se le considera uno de los poetas más prestigiosos e influyentes de la actual poesía mexicana. Obtuvo recientemente el premio de Poesía Aguascalientes, galardón de los más significativos que se concede en ese país. Por su activa y fuerte presencia en la escena literaria, por su vinculación estrecha con los creadores emergentes y por su ascedente presencia en el panorama de la poesía hispanoamericana, Trilce le propuso el temario que presentamos a continuación.



1. Mario, tu reciente libro de poesía, Pretzels, se sitúa en una serie ya rica de creación poética. ¿Cómo ves tú la relación entre este libro y tu poesía anterior? ¿Es un camino nuevo, continuidad o profundización de tus colecciones previas?

Desde mi primer libro Pájaros Sueltos, existe una preocupación fundamental por un discurso poético que trata de recuperar el tema de la imperfección del alma, es decir, que el hombre busca afanosamente completar su deseo sin conseguirlo, en las cosas más nimias y aun en aquellas que definen su espíritu; y también desde ese primer libro hay dos maneras de acotar el tema, por una parte la recuperación de la tradición hispánica hasta sus últimas consecuencias, donde las formas tradicionales de la poesía son un elemento sustancial de la expresión, lo mismo podrás encontrar ahí un soneto que combinaciones métricas diversas; pero de igual modo encontrarás distintas maneras de exploración del lenguaje, ya desde el punto de vista eminentemente lingüístico, hasta progresiones retóricas evidentes; creo que existe un repudio impensado hacia las formas más prestigiosas de la expresión poética, se piensa, creo yo, equivocadamente, que la vanguardia es el único refugio de la literatura actual, pero me permito recordar que las vanguardias son un asunto ya pasado de moda, que el futuro cantado en las vanguardias ha pasado ya y que vivimos un tiempo nuevo y que tiene una velocidad que debe ser entendida: los procesos industriales y de comercialización global, el mundo paralelo de la cibernética con sus placeres virtuales, la entronización de las migraciones con los sub-productos de insaculación metalingüística, el dinero de plástico y un capitalismo degradado que nos hace más una estadística que personas reales; pienso que existen mitos acerca de lo que debe ser el gusto de la época, cuando desde la provisional preceptiva moderna se te impone la casi sagrada obligación de establecer el sujeto poético la respuesta será:

Pero cómo decirme, decirte, decirles
que tengo, tienes, tienen, los ojos entornados
si al final de los ojos, guardo, guardas, guardan
la almendra de los días y los rotos veranos

Pero como callarme, callarte, callarles
Estos silencios suyos, tuyos, míos
Si en mis, tus, sus ojos hay palomas azules
sobres campos de sangre, que yo, tú, ellos
miran, miras, miro


2. Por conversaciones incidentales contigo (incluso relativas a la poesía popular), me he dado cuenta que te preocupas y te interesas fuertemente en los aspectos métricos y en las implicaciones retóricas de la poesía. ¿Por qué? ¿Cuál es la importancia que le atribuyes a estas dimensiones del hacer poético que, en general, son poco usuales entre tus hermanos de profesión?

Yo no creo que sean poco usuales, creo que se trata en lo posible de ocultar esos procedimientos como si fuera un rasgo de flaqueza; en tu país, dos personajes simbólicos construyen primordialmente su trabajo a partir de estas ‘implicaciones’ ¿Hay algo menos evidente en Nicanor Parra o en Gonzalo Rojas que la utilización de una retórica, decantada y clásica? Y sin embargo decimos que son modernos en su expresión, si seguimos con atención el verso libre de Neruda, veremos que debajo subyace el uso de sonoridades métricas bien definidas como el endecasílabo o el alejandrino, es decir, Rubén Darío reloaded. ¿Y qué con Vallejo? Igualmente usos retóricos, más elaborados que en Neruda, pero de la misma raíz. En México existe una actitud sacramental hacia la tradición en materia poética, poemas que entendemos como eminentemente modernos, Muerte sin fin de José Gorostiza, por ejemplo, que está escrito en la forma tradicional de silva como la estableció don Andrés Bello o Piedra de sol de Octavio Paz, un largo aliento de quinientos y más endecasílabos, nos están dando la ruta de lo que en poesía mexicana vamos a desarrollar como tradición y ruptura, nuestro poeta de vanguardia, Manuel Maples Arce, escribe indefectiblemente en alejandrino, yo respondo a esas coordenadas. Cuando se levanta el edificio de lo que se ha llamado el Neobarroco, el inventor de la palabra, Severo Sarduy, nos lo da en metros impecables, cuando leemos en Carlos German Belli, su Hada cibernética y Bolo alimenticio, lo hacemos en metros indiscutiblemente españoles. En cada elaboración pretendidamente moderna yo leo elementos prosódicos de la más rancia crepusculalla.


3. Luego de tu lectura en el Encuentro de Villahermosa coincidíamos con el crítico Jaime Concha en el esfuerzo que hacías por marcar énfasis, acentos, modulaciones en algunos de los versos, sobre todo los estribillos o motivos dominantes (en el poema sobre el odio, por ejemplo). ¿Es solo una práctica de tu modo de dicción poética, de la recitación o algo deliberado en tu idea del ser del poema?

La poesía en los tiempos que vivimos tiene su vehículo en la letra impresa, hacer una lectura de poemas constituye un rasgo de escenificación para la que los poetas, por lo general, no estamos capacitados; es esencialmente un recurso que proviene de la oratoria y entre nosotros de la declamación en la escuela primaria, no recuerdo, por otra parte, a un solo poeta que no cometa estas evoluciones, en mayor o menor medida, en sus presentaciones públicas. Estoy, además, terminantemente en desacuerdo que un poeta que no sepa leer medianamente bien, tome la palabra en actos públicos, pues mucho debemos a éstos el desprecio de los lectores modernos. Nada aburre más en la vida, que una mala lectura, el sonsonete vacuo de emoción con que nos regalan algunos colegas, son la peste que reproduce bostezos y aún ronquidos en cualquier sala. Finalmente pienso, que dicción perfecta equivale a sintaxis perfecta, sonido y significado son los dos valores que marcan el signo lingüístico desde Saussure y en el caso del poeta estos valores son los que dan la mayor relevancia a su trabajo.


4. Tu poesía –hasta donde conozco- recorre varios espacios del mundo mexicano (Tijuana, etc.) y del país del norte. ¿Cómo integras en tu poesía estas geografías diversas? ¿Son parte de un movimiento centrífugo? Dime tu autopercepción de esta pluralidad de entornos y de su función en tu vivencia como poeta.


Se escribe para dejar memoria de lo vivido, los viajes que aparecen en mi trabajo, las ciudades, las regiones, tratan de ser testimonio de la maravilla que me causa lo nuevo, lo recién recorrido, el poeta siempre está alerta de su entorno, observa con atención el mundo que lo circunda, en Pretzels se trata de la hermosa ciudad de Nueva York y llega hasta diversos pueblos de New Jersey y aún a Pennsylvania, en viajes recientes pude completar mi recorrido por Washington DC, Virginia y Maryland; creo que Pretzels es una guía espiritual que no pretende ser la postal, están ahí diversos escenarios de esa región pero no quieren ser una fotografía, quieren más bien reproducir estados de ánimo, conexiones anímicas con los espacios, la lengua, las costumbres; en otros momentos de mi obra aparecen los bosques de Portugal y Galicia, sus ríos y también esas lenguas que en otro tiempo fueron una sola. Muchas veces el viaje es también un itinerario de la poesía, viajar por la región más occidental de Europa me hizo recobrar la tradición galaico-portuguesa que resulta fundamental para mi conocimiento de la poesía hispánica, Alfonso X, el sabio, escribió toda su poesía en esa lengua siendo rey de Castilla y de León; mi viaje por el Rosellón francés y Cataluña me permitió conocer de cerca la tradición provenzal.


5. Desde lejos –o, más bien, desde fuera- de México se divisan muchas líneas y actitudes ante la poesía, tantas, que es difícil categorizarlas debidamente. ¿Cómo caracterizarías tu propia posición en el cuadro o paisaje de la poesía mexicana? Indica algunas coordenadas que permitan situarte (estética, generacional, ideológica, etc.)

En México hay dos posiciones muy definidas al respecto del ejercicio poético, a una se le ha vinculado con las llamadas vanguardias latinoamericanas, el crítico uruguayo Eduardo Milán ha tratado de promover esta relación, esta opción mira con desequilibrado gusto la poesía de la dificultad, y tiene en la literatura mexicana referentes importantes en la prosa de autores de Jalisco: Juan Rulfo, Agustín Yánez y Juan José Arreola; y otra más que trata de recuperar el legado de la generación posterior a Contemporáneos, donde tres nombres fundamentales son el signo de distinción: Alí Chumacero, Rubén Bonifaz Nuño y Eduardo Lizalde, yo me sumo a ésta, creo en la tradición lírica de mi país, no descuido que el español mexicano es el más extendido del orbe y que cuánto sucede en la poesía de mi tierra tiene una repercusión en el continente de la lengua, creo pues en la tradición y en el desarrollo de estéticas que ahora mismo están germinando y que seguramente muy pronto encontrarán caminos adecuados de divulgación, estás, sin duda, darán cuenta de lo que apuntábamos arriba: los procesos industriales y de comercialización global, el mundo paralelo de la cibernética con sus placeres virtuales, la entronización de las migraciones con los sub-productos de insaculación metalingüística, el dinero de plástico y un capitalismo degradado que nos hace más una estadística que personas reales. Cuáles serán sus características más peculiares, no lo sé, pero creo que incluirán, una nueva velocidad léxica, la exploración de un lenguaje desde derroteros metalingüísticos, la utilización de diversas lenguas multimodales y una elaboración cada vez más compleja del légamo sintáctico. Es por eso que debemos conocer, sin deficiencias, el complejo sistema de versificación castellana y sobre todo, el lenguaje figurado y sus posibilidades infinitas.

6. Por último, la pregunta de cajón y de rigor: ¿quiénes son los poetas que más lees? ¿Hay alguien, o algunos, que hayan orientado y guiado creadoramente tu voz? ¿Qué lecturas extrapoéticas realizas o te gusta cultivar?

Fernando Pessoa y sus autores me han marcado especialmente, sobre todo Álvaro de Campos, y desde la prosa Bernardo Soares, he aprendido portugués para leerlo en su lengua original, de todos el que menos me emociona es el propio Fernando Pessoa, su poesía demasiado mística me produce poco interés, pero esta crítica de Álvaro a los valores más conspicuos de la moral europea de principios del siglo pasado, su ácida actitud hacia sí mismo, su intolerable pasión por lo nuevo, por lo extraño, por lo inaceptable; en Alberto Caeiro su inocencia, su materialidad blasfema, su objetivada naturaleza; en Ricardo Reis, su pulido clasicismo, su paganismo desencantado, su expresión justa. En estos tiempos me he divertido mucho traduciendo a sus autores menos conocidos, Maria José, la jorobada que escribe una Carta de amor al cerrajero, Vicente Guedes y su Diario Lúcido, el Barón de Teive y la Educación del Estoico. Mis lecturas extrapoéticas están enfocadas al aprendizaje de las lenguas, ahora, por ejemplo, me emociona mucho el japonés.

Monday, January 21, 2008




Con admirable arte editorial a cargo de Anuar Jalife Jacobo, ha empezado a circular Diván de Mouraria publicado por la Universidad de Guanajuato, el próximo martes 11 de marzo a las 19:30 será su presentación en la hermosa ciudad colonial. Esta es una excelente oportunidad para los lectores de la Casida del odio de obtener en edición original el texto.

Tuesday, January 15, 2008




PATA DE GALLO

Suplemento de poesía de Literaturas.com

REOJOS

JOSÉ KOZER entrevistado por MAURICIO MEDO



José Kozer (Cuba, 1940) Emigró a los Estados Unidos en 1960. Ha publicado numerosísimos libros y antologías para los más de 4400 poemas que lleva escritos. Algunos de esos libros son "Padres y otras profesiones"(1972), "Y así tomaron posesión en las ciudades" (1978), "Bajo este cien" (1983) "El carillón de los muertos" (1987) o "Trazas del lirondo"(1993). Se desempeña además como ensayista y traductor, y es colaborador asiduo de varias revistas y publicaciones internacionales.


ENTREVISTA

Un primer aspecto que me inquieta es encontrar en algunas de tus reseñas biográficas la siguiente frase: Ha publicado numerosísimos libros y antologías para los más de 4400 poemas que lleva escritos. La idea que uno se lleva al leer esto es la de los poemas, como unas unidades probables, que al encontrarse unos con otros van tramando una obra (WIP- work in progress- como hablábamos) en donde la noción de libro sería reemplazada por la vida misma. ¿Es decir, más que una obra, con tales y cuales características, en tu proyecto de escritura el soporte real sería la propia vida.

Ahora te vas a inquietar más: 4400 poemas es una cifra caducada. Si cuento el poema que hice esta mañana, y que corregiré mañana por la mañana, según acostumbro, el cómputo asciende, hoy 25 de mayo del 07, a 6786 poemas. ¿Qué decir? Aunque me gusta el número ascendente, sé que no es cuestión de números, en todo caso la condena procede de la letra y no del número, y al respecto, lo primero que te comento es que desde hace tiempo, tal vez décadas, no me identifico para nada con el concepto de la página en blanco, por demás tan cacareado, sino con el de la página en lleno. Cada vez que hago un poema, la idea del enfrentamiento con la página en blanco, y de que ese enfrentamiento (lo cual parece tener un carácter bélico que me desagrada) implica un amilanamiento, un temor, e incluso un sentimiento de horror y de atrevimiento, para mí no existe: no tengo miedo a escribir, tenerlo implicaría darle demasiada importancia a lo que no es más que una actividad del ser humano que funciona dentro de límites generales y personales, y que no es tan trascendente como se pretende. Así, al sentir a diario la convocatoria, el golpe instintivo de la forja del poema, lo cual en mi caso suele suceder temprano en la mañana, y durante el proceso de mis abluciones, y tras el frugal desayuno de todos los días en la compañía de Guadalupe, no me pregunto nada: oigo unas primeras palabras, apenas veo nada, esas palabras, medio sueltas, sin titubeo ninguno las inscribo sobre el cuaderno que tengo a mano (unos cuadernos de dibujo que usan los pintores para hacer sus bosquejos, y en los que trabajo desde hace décadas) y me pongo a escribir. Al dictado. No exagero ni pretendo: es al dictado. Voy farfullando el poema, el texto se me dice, se desdobla y bifurca, adquiere sus propios tonos, ramificaciones, y yo lo único que hago es seguirlo al trote, según se me impone. Una imposición dichosa. Una dicha breve. Su duración es más o menos de unos veinte minutos, a veces una media hora, otras unos cuarenta minutos, rara, rarísima vez, una hora. Por lo general el texto se hace en una o dos sentadas (es lo que suele ocurrir). Así, empieza su eslabonamiento de palabras, siguiendo ciertas estructuras de las que participo hace años, se interrumpe, dado que bajo a nadar con Guadalupe, y al regreso, en el punto en que lo dejé, o me dejó de momento, lo remato. Al rematarlo, ocasionalmente me lo leo y corrijo parcialmente in situ: lo normal, sin embargo, es dejarlo para el día siguiente en que de nuevo, al corregirlo, lo farfullo y canturreo, hacia adentro, apenas audible, a flor de labio que es a flor de piel, y en un punto determinado, lo tranco: no hay nada más que corregir; está, digamos que a satisfacción y, habiéndolo tecleado ante la pantalla de la computadora, lo guardo, imprimo dos copias que firmo y fecho (vicios del ego que no acepta su inminente y sempiterno anonimato) copias impresas que encarpeto (en carpetas que por lo general contienen 60 poemas) y me voy. Terminé. Ese poema para mí, casi al toque, deja de existir. No lo recuerdo, apenas o para nada, a la hora; al día siguiente sería ya incapaz de recordar su título, su contenido, sólo queda en mí un sentimiento de placer, un regusto, de haber vuelto a escribir. Tabula rasa. Pienso que justo a este procedimiento le debo poder seguir escribiendo desde un incesante eslabonamiento que, entre preocupado y despreocupado, realiza su trabajo: un trabajo. ¿Más importante que el del zapatero que lezna en mano repara o fabrica? Bueno, si el zapatero de la lezna se llama Jacob Böhme, imagínate, qué decir: mas, si se trata de un zapatero remendón, la labor del poeta se puede decir que es más importante para el ojo lector y menos importante para el pie necesitado de calzado. Así de sencillo: todo tiene su sitio, y el Orbe es perfecto. ¿Bromeo? En parte. Donde no bromeo es si te digo que en un poema escrito por mi mano, no soy yo quien ha colocado sus palabras; ellas se han colocado, digamos que por su cuenta y riesgo. Luego estoy de acuerdo o en desacuerdo con la colocación de las palabras, pero ese acuerdo o rechazo no es más que oficio. Creo que recibimos un don, reconocerlo casi siempre lleva tiempo, tras reconocerlo lleva tiempo aceptar ese destino, un destino cotidiano, un destino que te roba de muchas posibilidades y te da otras: algo tiene de maldito ese destino, mucho tiene a la vez de regocijo y júbilo interiores. Esa dádiva, aceptada, implica una responsabilidad, que para mí consiste en jamás cederle a la realidad externa un ápice de lo que el poema registra desde su interioridad sobrecogida (peculiar). Es decir, no puede haber sentimentalismo barato, ni el menor oportunismo, sea lingüístico, político o mercantilista, sólo puede existir el mejor de los textos posibles tras el momento de gestación y corrección: no hay de otra, y como no hay de otra, pocos poetas dan, darán la talla. El falseamiento del estro es el pan nuestro de cada día, cada hijo de vecino de pronto te saca de la faltriquera su poema, y al grito de yo también escribo poesía, te mete por las narices, su creación. ¿Creación? La pucha. Dan ganas de chillar. Ahora, en esta falsa democratización en que vivimos, y que tanto padecemos, todo el mundo se siente con derecho a arrogarse la capacidad del creador. La dama que en la televisión, en un programa de cocina, te explica una receta, te habla de su oficio (que no es de pacotilla pero que el negocio mercantilista, degradante, lo convierte en pacotilla) como creación. Esa dama acaba de “crear” un bizcocho genial, o ha preparado una tortilla de papas que en todo el Universo no tiene parangón. Su tortilla resulta de la capacidad creadora de la diosa cocinera, que en cuanto tal merece un sitial: semejante al que ocupan, cómo no, Vallejo, Lezama, Trakl, Celan o Baudelaire. Es diabólico ver cómo se degrada el lenguaje, se degradan los conceptos, para que todos, todos puedan ser creadores. ¿De qué? ¿De la mejor manera de vender condones, o del mejor modo de pintar, brocha gorda en mano, las fachadas? La confusión es padre: ya el público lector (que más bien es un público no lector) no sabe dónde está parado. Poesía es la que hace mamá y la que hace papá: el adolescente pajero muestra su primer poema y todos aplauden; el joven rebelde, el angry young man del día lanza sus aspavientos masturbatorios a los cuatro vientos, y ya es poeta. Hacer poemas es algo serio: requiere, y hay que decirlo así, una vida de sacrificios, a todo nivel, desde el económico al familiar al social: pero todos aspiran, pocos se consuelan de la propia falta de talento, y arre que te arre, vengan todos a publicar libros, a sacar poemas, a recibir premios que suelen ser premiecillos (jadeantes manipulaciones del mercado editorial. Y de los millares de poetas frustrados) y a seguir dándole la lata a la pobre dama poesía. Yo desde hace tiempo ando suelto. No me hago mala sangre con nada de esto (reconozco que a veces me harto y exploto, pero tras la explosión, que es purgativa, me sereno, y me siento a leer). Ahora bien: aunque alguien asuma su destino de escritura, y asuma el sacrificio implícito en ese tipo de vida, nada le garantiza la posesión del don, del talento. Te relato un episodio: me llama alguien, me dice que quiere contar con poemas míos para una (otra) antología de poesía, y esta persona, para convencerme de que participe, me espeta: “y fíjate, ya tengo 175 poetas para la antología”. Y yo: “pero si no hay 175 poetas en toda la historia de la literatura”. Casi me cuelga. Así, y más allá de esta problemática de los oportunismos, las prepotencias, lo subjetivo y personal del cotarro y gallinero de los poetas, me parece que en mi caso lo que hago, con cotidianeidad (y siendo un ser supersticioso, cruzo los dedos para que esa cotidianeidad continúe) implica, no la noción de hacer libros sino la de hacer poemas, poemas que por supuesto en su totalidad constituyen un libro (y por Dios, no un Libro ni el Libro) y que si bien se desgajan en libros sueltos (que son los que publico) (y publico mucho) no cerrará su página final, con broche de oro o plata, u oro del moro o estiércol fétido, sino el día último en que, desde mi vida, escriba mi último poema: último poema que puede ser el que escribí esta mañana, o el que escribiré muriéndome (se lo voy a dictar a Guadalupe). Se acabó.


Hablas del trabajo de escribir como “plegaria, respiración, compromiso, un modo de cumplir con un destino entre irreal e impuesto”. Te confiesas grafómano y a tu escritura como el paliativo ante el "escándalo de la muerte" –citando a Canetti. Pregunto, ¿la escritura como un estado de constante meditación? En otro momento confiesas: Mi voracidad me llevará a consumir mayores dosis de letra impresa, puede que me convierta en una lepisma que devora con exclusividad papel impreso. De ser así, habré alcanzado el Paraíso convirtiéndome en sucesión interminable de textos. ¿Deberíamos entender el silencio de esta contemplación, que es la conversión de la esencia individual en lo que uno contempla, como el de la “iluminación” de la escritura?

Esta mañana terminé un Autorretrato, y disculpa por citarme, con el siguiente momento de un largo verso, eso que algunos gustan de llamar versículo: “a punto de tropezar con mi efigie, y en mi efigie (bajorrelieve de la Nada) de qué me sirve mi cadáver.” Fíjate, por un lado, ese bajorrelieve de la Nada, tal vez conciencia de Nirvana, y por otro, el desgarre textual donde el yo poético expresa desesperación, angustia. Así, ¿de qué iluminación puedo hacer gala en mi escritura? No creo que se trate para nada de la escritura de un ser iluminado o alucinado, se trata de la escritura de un ser que persiste en devorar papel en blanco, garrapateándolo. Ese ser se siente a veces lepisma, otras cotorra, otras persona espiritual, y al rato se siente desesperado, porque la carne se le va a morir. Es un ser dichoso y a la vez infeliz, un ser extenuado y lleno de energía. Energía y no poder, pues, y aquí hablo de mí, no quiero fuerza ni poder: quiero energía. Hay un verso que escribí hace unos meses y que todavía me hace reír: “La materia no se crea ni se destruye, me desorienta.” Es la verdad. Estoy desorientado. No sé nada, apenas recuerdo (de ahí que invente todo el tiempo) y justo al saber poco (y poco recordar) me encuentro en un espacio bastante vacío, amplio, donde puedo dar rienda suelta a lo que amo: escribir, reír, conversar con Guadalupe, estar: estar en casa, estar nadando, estar caminando, leyendo, oyendo música clásica, sobre todo a Bach, pero también a Dowling, a Messiaen, a Nanae Yoshimura tocando el koto (la vi tocar hace poco en México y fue un momento epifánico para mí) a Monteverdi. Un estar (estancia, temporal) del que acarreo materia y materiales de trabajo que voy incorporando, apenas dándome cuenta, a los poemas que hago. He contado ya varias veces, en público y por escrito, que durante años, más o menos hasta hace unos 20 años, yo tenía la cruenta, feroz necesidad de hacer poemas: poseía, lo que bien se puede llamar, una voluntad de hacer poemas. No hacerlos era estar muerto. No hacerlos era no existir. Recuerdo veces en que no me venía un poema y me lo imponía, desde esa voluntad del quehacer. Sufría, padecía de retortijones de estómago, cagaleras poéticas, palpitaciones, incluso mareos: y apenas descansaba (nunca he sabido descansar a fondo). Hace unos veinte años, quizás como consecuencia de la práctica poética, de repente dejé de querer hacer poemas y éstos empezaron a hacerse, ajenos a mi voluntad (aunque no del todo, no es en blanco y negro este asunto) desde lo que considero una naturalidad, un auténtico estado natural del ejercicio poético. Viene el poema, empieza a ocurrir, ocurre, termina, y a otra cosa mariposa. Y así, casi a diario, escribo un poema (estuve en Cuba, por primera vez en 42 años, en el 2002, y desde ese viaje he escrito un poema todos los días: no casi a diario sino a diario. Algo me sucedió, no lo entiendo, tampoco lo cuestiono, y a lo que dure, casi no es asunto mío). De modo que, en efecto, la escritura se me ha convertido en trabajo de alfarero, quehacer monástico (momentáneo) plegaria sin duda (eso lo noto al farfullarla, al canturrearla) respiración y hálito de vida: mantra. Molinillo de plegarias. Vuelta del derviche. Estoy comprometido, pero con toda naturalidad: no hay nada forzado, ya, en este ejercicio, en esta práctica: no es práctica arrogante (todos los días me repito un mantra que me inventé: “no pretender, no disputar, no imaginar.”). Es práctica, lisa y llana, apenas tiene modo de ser adjetivada. Cierto que es un modo de paliar la muerte, ese ciernes que quiérase que no pega duro. ¿A qué morir? Caray. Vaya cosa. ¿Qué ocurrencia? Y cuán a destiempo y a deshora. Casi preferiría ser de piezas metálicas, organismo de hojalata, con conciencia y sentimiento, y en vez de morir tan pronto, vivir (aceitado) un par de siglos: ¿para hacer poemas? ¿Para leer? Para pescar también, dado el caso. Y caminar. Estar abierto de ojos. La vida es un jolgorio, y aunque nos vemos tantas veces caminar cabizbajos, más bien se puede vivir desde una salud gozosa, y desde un júbilo tranquilo. Disfrutar. No regodearse sino disfrutar. Tu pregunta habla de un Paraíso en escritura: para mí existe. Existe, a lo que sé, aquí, ahora y aquí en que tecleo (improviso) estas respuestas a tus preguntas, en un teclado situado ante una computadora algo obsoleta, donde sonriente veo entroncar letra a letra unas palabras que pretenden ser una respuesta a unas preguntas hiladas desde el exterior: un exterior que en este caso contiene el interior de un poeta peruano llamado Maurizio Medo.


Tú eres un emigrante quien, a su vez, proviene de emigrantes (tanto de Checoslovaquia como de Polonia) En Cuba tu abuelo fue fundador de una sinagoga mientras que tu padre era ateo. Con esto imagino que creciste entre las sonoridades del ídish con las del habanero – es decir con una amalgama de oralidades, más que “mestizas”, paralelas. Luego está tu experiencia en la enseñanza de profesor de Idiomas románicos en Queens College, Nueva York, ¿esta vastedad de códigos, de hablas, ecos y resonancias al conjugarse en un texto, si es que pudieran conjugarse bajo la máscara del idioma español, no hacen que en ti lo barroco (o neobarroso) se presente como algo implícito? ¿No será un sello de la propia identidad? Y también ¿podríamos decir que “yo” en tu escritura es el lenguaje y “Kozer” podría constituirse ahí como un “signo” más?

Tu pregunta contiene la respuesta. En efecto, vengo de una amalgama de hablas, las calificas más de paralelas que de mestizas. Eso me resulta interesante, nunca me lo había planteado así. De niño las sonoridades del yidish se divertían incrustándose en las del cubaneo, hasta el punto que me inventaba palabras valija (como comprenderás, siendo niño, aún no había leído ni a Huidobro ni a Joyce) que eran aleación de palabras en yidish vueltas español, cubaneadas. Creaba verbos trasmutados del yidish al español, los cubanizaba, les daba una pátina de realidad que me divertía: esas palabras merecían, merecen, la casa del diccionario. A esa urdimbre se suma luego el destierro: el idioma inglés, que hasta el día de hoy resisto con toda cordialidad, más el mejunje de idiomas que conforman eso que llamamos el español, y que van originando en mi escritura, también en mi habla, registros compuestos, lenguaje amalgamado que refleja el idioma de los peruanos o de los argentinos, de los andaluces y los madrileños, de los chilenos o las gentes del Caribe, conforman lo que en mi país llaman “un arroz con mango”. Hace poco en Ecuador oía a mucha gente decir con toda naturalidad la palabra chévere (que es cubanismo, algunos dicen que se originó primero en Venezuela): pregunté si eso era algo nuevo, y para mi sorpresa me explicaron que en Ecuador se dice chévere desde hace décadas. Es decir, que ya no hay palabras “nacionalistas” o que pertenecen a un solo lugar. El registro localista, costumbrista, unívoco, desaparece. Las palabras se internacionalizan, se vuelven aldeas globales, pertenecen a todos, de modo que un chicano o un cubano americano, son dueños de asimilar todo el lenguaje de lengua castellana, sin sentir el menor empacho. Y el que no lo haga, considero, esta fuera de la modernidad. Lo moderno ahora es hablar Babel. Y bien: ese hablar babélico es fruición barroca. Y siéndolo, la escritura que hago, que hacemos varias gentes del continente latinoamericano, es una escritura barroca natural. No estamos imitando a los clásicos, ni mucho menos desvirtuándolos o derrocándolos. Por el contrario, desde una devoción y un respeto ecuménico, asimilamos las lecciones maestras de Góngora, Gracián, Quevedo, el Cervantes más denso, el registro de los llamados barrocos menores, que de menores no tienen nada. Un poeta que anticipa a Góngora es Baltasar del Alcázar: es un monstruo de la jocosidad (sus poemas serios no me interesan pero su poesía jocoseria me maravilla): desde esa asimilación que se incorpora a nuestro sistema sanguíneo, a mi juicio expresamos, desde una densidad, desde índoles de ocultamiento, de pliegues y repliegues, de recodos y revueltas de caminos, la vida actual en toda su dificultad. Hay poesía de la dificultad (prefiero el término, al menos en estos momentos, al de Neobarroco) porque estamos insertados en un mundo de dificultad, un mundo que ha dado un giro tremendo, y que a todos nos desconcierta, nos asombra y maravilla, y a la vez nos pone a temblar. Ese temblor, unido al metafísico, es el que el lenguaje amalgamado, barrocón y denso, exige, o al menos me exige, para poder hacer una escritura más o menos cercana a la realidad cotidiana: una realidad que aparece momento a momento más en función de imágenes que de escritura, imágenes que al poeta le corresponde poner sobre el tapete, con el lenguaje que le resulte más idóneo: sea coloquial, sea barroco, es lo de menos; lo de más es que sea verdadero, que refleje en cuanto es posible, la realidad, y en concreto, desde un texto que funcione; es decir, que en cuanto texto no tenga caídas, flojeras, abaratamientos ni bobadas o chorradas que venden barato al texto. Rigor, lenguaje amplio y denso, dejarse llevar por vericuetos, cantar, contar, nada descartar, correr riesgos, los mayores riesgos posibles, y así, hacer poemas. De modo que “yo” es precisamente el lenguaje que nos escoge para cantarse y contarse a sí mismo, tal y como sugiere con acierto la pregunta, y Kozer (¿qué es eso?) un signo más. Esta situación que me tocó, por seguro tiene mucho que ver con mis orígenes sánscritos, mis ancestros babilónicos, mis antepasados asirios, galileos y nefelibatas. Una situación que luego la catalizaron unos miembros de mi familia, “bichos raros” en un ambiente tropical, que me legaron la distancia, la extrañeza, el sentido de lo bíblico (y de ahí al zen no hay más que un paso, para quien lo sabe dar): abuelos y padres que gestionaron por mí, desde su gesta migratoria, dolorosa y gozosa, un camino de escritura que, a estas alturas (o bajuras) de mi vida, recorro, creo, desde una libertad interior. Ese legado contiene salud, apertura existencial, mucha cordura y sentido de la realidad. Me han pasado muchas cosas, pero en general ahora puedo decir que no me ha ido mal del todo: y si es así, aparte de mis propios esfuerzos y reconocimientos, de mis trabajos y los días, mucho debo a esos antepasados que me dieron un fuerte sentido de la realidad como modo de vivir, más que como modo de operar. Un sentido de la realidad que se forja con base al respeto mutuo entre todas las criaturas (cuando nado por la mañana, rescato de la piscina a unos bichitos que de no rescatarlos se ahogarían: y cada vez que saco uno con vida y lo veo salir volando, considero que he rescatado a un bodhisatva a punto de fenecer: quizás no me lo perdone pues ese bicho bodhisatva estaba justo a punto de entrar en Nirvana y le eché a perder la disolución: lo cual, en todo caso, provendría de que aún no estaba listo para el acceso). Estos antepasados míos me legaron una ética, un sentido fuerte de responsabilidad, de trabajo, de energía que hay que saber encauzar, para que en vez de energía destructiva o neurótica, sea energía constructiva, dadivosa. A partir de esos antepasados, entes migratorios, está mi propia emigración: un aspecto de la misma que me interesa cada vez más, y que quizás tiene que ver con la situación íntima, consciente o no, del emigrante, o del desterrado, es que éste tiende a conservar el idioma del día de partida: así, existe lo que podría denominar un cementerio de palabras caídas en desuso, un auténtico cementerio de palabras obsoletas. En mi caso, este cementerio está lleno de tumbas en español y en inglés. Mi inglés opera desde el inglés neoyorquino que aprendí en la década del 60, y a cada rato uso expresiones, vocablos, que veo no existen ya: se entienden, pero no tienen vigencia. Lo mismo me sucede con el español, el que mamé en Cuba, y el que recibí en las dos primeras décadas de exilio, a través de mis estudios y mis lecturas, y sobre todo de mis estancias en España. Se trata de un lenguaje “anquilosado” que no se ha desprendido del refugio emocional del día de la partida. Si ese lenguaje se hubiese vuelto exclusivista, un lenguaje a la defensiva, no hubiera crecido ni me hubiera abierto a la polifonía del español (ni a la del inglés, idioma democrático por excelencia: a todos roba, y de todos asimila, sin dar explicaciones de índole académica): por suerte, considero, a la vez que conservé el idioma del día de la partida, o el idioma incorporado en la primera etapa de exilio neoyorquino, me abrí a los cambios idiomáticos, generacionales, que con el correr del tiempo se han sucedido. De ahí, una riqueza: la riqueza que entra por el ojo abierto, el oído asequible, encandilado, y que luego sale por la boca, desde el vientre, desde el sistema circulatorio, respiratorio, intestinal.



En una ejemplificación didáctica tu señalas tres modelos básicos dentro de la poesía neobarrosa. Nombras a tres modelos o categorías Pesadas (donde estarían las escrituras de Deniz, Espina, Bueno y Jiménez) Medianamente Pesadas (o quizá Medio Ligera) – donde encontraríamos las de Echavarren, Perlongher y Bracho- y una Ligera – donde podríamos considerar las de Huerta o Zurita. Siguiendo con el esquema ¿dónde situarías la de Kozer? Por otro lado me comentabas que “pensabas que Medusario había cumplido” pero en las escrituras post-Medusario, me aprovecho de tu oficio de lector, ¿cómo podríamos situar a las nuevas manifestaciones de lo neobarroso en Latinoamérica, las hay?

Me situaría al lado de los neobarrocos del peso medio o mediano. Mi trabajo no tiene la extremosidad de lenguaje del de Espina o Deniz, la microminuciosidad lingüística de Reynaldo Jiménez, ni el espesor multilingüe y mestizo de Wilson Bueno o del chileno Andrés Ajens. Tampoco la ligereza magnífica, la profunda transparencia de un Huerta o de un Zurita. Ahora bien, y es lo que más me interesa resaltar, entre todos constituimos una familia: cada miembro es quien es y entre todos, abrasándonos en escritura, hacemos una poesía que goza de un cierto aire de familia. Esa familia, de manera parcial a modo de muestra o muestrario, se recogió en Medusario, antología que mucho debe a la presencia espiritual, crítica y poética de Roberto Echavarren. Y de Medusario, de su existir entre los jóvenes poetas de América Latina (en España apenas se conoce esa muestra poética) hay ya secuelas (no secuaces ni imitadores, sino poetas que reconocen la importancia de la poesía de la dificultad y se lanzan al ruedo dispuestos a llenar sus propias páginas, en libertad). Escritura automática no; escritura en libertad, y al máximo posible, contra todas las resistencias, interiores y exteriores, sí. Desde esa posición, que no es de trincheras, sé que ya hay muchos jóvenes haciendo una magnífica escritura en lengua castellana, una escritura que no por joven desmerece: y podría mencionar nombres, varios, interesantes, renovadores, de poetas entre 25 y 40 años de edad, haciendo poemas que, cuando llegan a mis manos, me hacen dar saltos de alegría. Y qué alegría. No salto muy alto porque a mi edad es peligroso, pero experimento una profunda alegría leyéndolos: y son muchos, en Cuba, México, Perú, Argentina, Brasil (extraordinaria es su actual escritura) Uruguay. Lo que prima, hasta el día de hoy, en poesía, es el registro coloquial, y éste se conjuga con el neobarroco, que sigue siendo minoritario, y que es más juguetón que irónico, más descarnado que de la experiencia. Cuento un episodio: hace unos meses íbamos del DF a Tlaxcala, la carretera a tope de tráfico, la marcha, nada nupcial, a paso de tortuga. Un calor de ampanga. Íbamos en una furgoneta varios amigos, todos poetas, salvo (por suerte) mi mujer Guadalupe. Uno de ellos, que es el sinaloense Mario Bojórquez, de repente me dice, desafiante (chistoso): Kozer, ¿ves este espectáculo abigarrado, tremendo, medio mugroso, que nos brinda el camino? Tienes que tomarlo en cuenta a la hora de seguir haciendo tu poesía. Y yo: querido, eso te lo dejo a ti. Y yo, en mi interior: has de tomar en consideración el desafío de Bojórquez. Eso es lo que trato de expresar en estas respuestas: que más allá de calificativos académicos, la poesía en castellano está viva, y lo está porque no hay miedo a escribir. Y escribir, en los tiempos que corren, exige una apertura infinita ante todo lo que está ocurriendo en nuestro momento histórico, apertura que va de la mano con las numerosas tradiciones a las que hoy, más que nunca, tenemos acceso.


Tú distinguías dos líneas básicas en la poesía latinoamericana actual. Una es una línea fina- a la que podríamos hallar a la sombra (o transparencia) de lo coloquial- y otra prismática e intrincada – a la que podríamos notar, por ejemplo, en su manifestación neobarrosa. ¿Crees que hoy, en el año 2007, estas dos líneas se mantienen o que más bien se han fundido?¿Dentro del desborde ocurrido en la nueva poesía latinoamericana, luego de lo que yo denomino como la crisis de lo coloquial, no habría una “neobarrosización” en las escrituras?¿Estas no se han vuelto menos condescendientes y más complejas?


Estas líneas básicas no son compartimentos estancos. Todo lo contrario, se entreveran y de ese entreverarse surge la actual riqueza de nuestra poesía: una riqueza hecha de entrecruzamientos, ejes distendidos, mezclas rizomáticas que se abren y se abren de modo infatigable: una contundente creación que hacen muchos poetas en muchos lugares y que conforman la actual poesía de nuestro idioma. Tenemos la suerte de no encontrarnos ya en un mundo de vacas sagradas, sino en un mundo donde los poetas no compiten por el primer puesto (no hay primer puesto, y no hay puestos): hacen su trabajo, desde un florecimiento actual de la poesía en lengua castellana, y ese trabajo goza de la salud de lo visceral que da vida si se la cuida, y de la salud de una existencia escritural que no se amilana ni ante la dificultad de la forma o del contenido, ni de la mezcolanza creciente, participatoria, en que estamos insertados: de modo que, en efecto, como bien plantea la pregunta, hay una neobarrosización o neobarrorización de la escritura. Una escritura en la que cabe todo. La cuestión, por supuesto, es que al caber todo el resultado sea lo que podemos llamar un buen poema. Y eso, cada cual lo tiene que dirimir a solas: a solas, desde el misterio.


José Kozer
Mauricio Medo

Wednesday, January 09, 2008




Cuatro décadas del Premio de Poesía Aguascalientes
domingo 9 de septiembre de 2007
Juan Domingo Argüelles



El Premio de Poesía Aguascalientes está cumpliendo en estos días cuarenta años de historia. Se entregó por vez primera, en 1968, a Juan Bañuelos (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 1932), por su libro Espejo humeante , y fue otorgado en 2007, por cuadragésima ocasión, a Mario Bojórquez (Los Mochis, Sinaloa, 1968), por su libro El deseo postergado . Entregado tradicionalmente en el mes de abril en la ciudad de Aguascalientes, en el marco de la Feria Nacional de San Marcos, el Premio de Poesía Aguascalientes se ha convertido en el máximo galardón poético, por concurso, que se confiere en México. En estas cuatro décadas de historia, el Premio ha impulsado, estimulado y reconocido la obra tanto de poetas jóvenes como de aquellos que, al momento de recibirlo, gozaban ya de un prestigio poético consolidado. Con ello, el Premio ha promovido y fomentado también la publicación y la lectura de la poesía en nuestro país.

Los lectores se han encargado de ratificar, cuando ha sido el caso, el fallo del jurado, reconociendo la singularidad y solidez de los libros premiados y, así, en estas cuatro décadas, han señalado ciertos títulos para ubicarlos entre lo mejor de la poesía que se ha producido en México. Por ejemplo, Espejo humeante (1968), de Juan Bañuelos; No me preguntes cómo pasa el tiempo (1969), de José Emilio Pacheco; La zorra enferma (1974), de Eduardo Lizalde; Cuando el placer termine (1976), de Hugo Gutiérrez Vega; El ser que va a morir (1981), de Coral Bracho; Mar de fondo (1982), de Francisco Hernández; Música solar (1984), de Efraín Bartolomé; El diván de Ántar (1989), de Elsa Cross; El cardo en la voz (1990), de Jorge Esquinca, y otros más que, con la prueba del tiempo, persistirán en abrirse camino en el gusto y la predilección de los lectores de poesía. Los treinta y nueve galardonados por concurso y el poeta reconocido por su trayectoria (Elías Nandino, en 1979) componen un panorama lírico de diversos estilos y registros poéticos; también de diferentes concepciones sobre lo que debe ser la poesía. Cada uno de los ganadores del Premio ha confiado en su personal búsqueda de comunicación con los lectores, y ha apostado a ella su permanencia.

Víctor Sandoval, poeta y promotor cultural que creó el Premio de Poesía Aguascalientes en 1968 y que lo ha mantenido a lo largo de estas cuatro décadas, ha dicho: “Creo que un repaso a los nombres y títulos del Premio es un elocuente testimonio de su importancia en el quehacer poético de México. [...] Cada libro en su momento de publicación y su posterior andadura ha despertado la discusión, la crítica o el elogio, pero no ha dejado indiferentes a los lectores. Cierto que algunos libros premiados han alcanzado mayor vuelo que otros y han señalado nuevos rumbos a la poesía y se han convertido en referencias obligadas en la producción de sus autores.” El Premio de Poesía Aguascalientes abarcó una parte fundamental de la historia literaria del siglo XX mexicano y ha llegado a la primera década del siglo XXI revalorando su propósito de incentivar la creación poética en nuestro país.


La presente selección es una mínima muestra de estos cuarenta años de poesía.



Casida de la entrega
Juan Bañuelos (1932)

Agonizo en tu vientre
cuando –árbol– desciendo a las raíces
y amanezco en todo lo que vives.

Agonizo en tu vientre
de ternuras que viajan con la hierba
cuando la uva es roja hasta la hoguera.

(La savia de tu vientre
suena a torre y a espuma derribadas,
a caracol de lengua rota y clara.)

Y agonizo en tus ojos
desde tus largos muslos que se mecen:
dos horizontes donde la noche llueve.


[De Espejo humeante,
Premio de Poesía Aguascalientes 1968]

Crítica de la poesía
José Emilio Pacheco (1939)

He aquí la lluvia idéntica y su airada maleza.
La sal, el mar deshecho...
Se borra lo anterior, se escribe luego:
Este convexo mar, sus migratorias
y arraigadas costumbres,
ya sirvió alguna vez para hacer mil poemas.

(La perra infecta, la sarnosa poesía,
risible variedad de la neurosis,
precio que algunos pagan
por no saber vivir.
La dulce, eterna, luminosa poesía.)

Quizá no es tiempo ahora.
Nuestra época
nos dejó hablando solos.


[De No me preguntes cómo pasa el tiempo,
Premio de Poesía Aguascalientes 1969]

De los jardines de Ispahán
Uwe Frisch (1935-1984)

Ah,
parece que alguien de alcurnia más noble
nos hubiera aspirado esta noche
como se inhala el tenue vapor de un rayo de luna

o nos hubiera reído como se ríe a un vino ligero
de fugaz ascensión a la testa
y no fuésemos —ay—
sino esa sonrisa puesta en el mundo:

tan sólo rosas nocturnas,
espectadores en sucesión sin recuerdo
que florecen callados en medio de las extrañas
palabras

de una charla de amigos
cuyo solemne sentido
no se nos da.


[De Contracantos,
Premio de Poesía Aguascalientes 1970]

A ras de piel
Óscar Oliva (1938)

A piel,

a mármol estremecido por la mirada del escultor,
navego sin avanzar,
sin aletas,
sin remos,
en este calosfrío que me golpea con un látigo,
hundido en la jirafa de la niebla,
ávida torre sobresaliendo del agua.

Humeando como una aldea
me abro paso entre el arrayán
y las estolas del diamante,
dentro del que estoy en arrobamiento.

De una patada rompo rejas oxidadas:
desbarrancándome voy,
perforado por un taladro de pupilas,
a ras de piel.


[De Estado de sitio,
Premio de Poesía Aguascalientes 1971]

Amo el sol de este día
Desiderio Macías Silva (1922-1995)

Amo el sol de este día
amplio en su claridad como una alberca
que ríe y ríe desde tus ojos.

Amo la música,
esta música
creciendo
de tu boca
como yedras azules
contra las bardas
del crepúsculo.

Amo el berilo en ascuas
en que mi sangre gira
como un rehilete.


[De Ascuario,
Premio de Poesía Aguascalientes 1972]


Un muchacho que puede amar
(dos fragmentos)
Alejandro Aura (1944)

1

Huele a muchacha el aire de mediodía,
huele a muchacha natural,
y está tan cargado de olor a muchacha
el aire de mediodía
que estoy a punto de gritar
que el aire de mediodía huele a muchacha.

2

Me he puesto mi traje nuevo y he limpiado mis
zapatos;
en el claro día relucen mis cabellos limpios
y el viento suave que danza por los corredores
de las calles
da a mis manos un dibujo perfecto;
siento que la gente que pasa me mira con
agrado,
huelo a fresca lavanda
y doy los pasos al ritmo que el corazón me
marca:
soy un muchacho que puede amar.


[De Volver a casa,
Premio de Poesía Aguascalientes 1973]

La mano en libertad
Eduardo Lizalde (1929)

Escribir no es problema.
Miren flotar la pluma
por cualquier superficie.
Pero escribir con ella
–Montblanc, Parker o Pelikan–,
sin mesa a mano, tinta suficiente
o postura correcta,
es imposible,
y a veces pernicioso.
Puedo escribir, señores,
con los ojos cubiertos,
vuelta la espalda al piso,
atadas las muñecas,
esparadrapo encima de los labios.
Puedo:
pero no garantizo ese producto.


[De La zorra enferma,
Premio de Poesía Aguascalientes 1974]

fine (1)
José de Jesús Sampedro (1950)

juega un escarabajo pelotero y tu ejemplo de
gato
un abecedario se dispersa el muerto bebe una
reverberación de su asombro ¿quién eres?
trábate lengua
bonito muchacho que se amarra las agujetas
sobre el poema
trompa de higo no habitas otro espacio
cuando te muestras ilegible un cometa panzón
te rompe en esto
nuestra obstinación está presente
un seguimiento es también una continuidad atroz
pero yo diré no conduce a todo
tu ejemplo de gato
husmea y se va por su cuenta yo lo dejo
yo no sé


[De un (ejemplo) salto de gato pinto,
Premio de Poesía Aguascalientes 1975]

Una fotografía antes pensada
Hugo Gutiérrez Vega (1934)

Pensada tantas veces,
construida en el sueño
y el presentido éxtasis,
ahora te haces carne
tendiéndote en el lecho
como un continente
apenas descubierto.
Estoy viendo tu cuerpo
conocido en el sueño,
y puedo fragmentarlo
para cantar sus muslos,
los pechos altos,
la entreabierta sonrisa del sexo,
la negra cabellera
destrozada en las playas de la almohada.

En el alimento de conocerte
crece mi hambre.
Sediento caigo a tu lado
y mi cuerpo surca la cama marina.
Afuera los pájaros
y la terrible aurora
que llega hasta tus pies,
deshacen el sueño
que hablaba de tu cuerpo.
La fotografía pálida
me repite tu nombre
en el arco de la madrugada.


[De Cuando el placer termine,
Premio de Poesía Aguascalientes 1976]

La mañana
Raúl Navarrete (1942)

Ha comenzado abril esta mañana, afirman
pájaros y mujeres. Los ángeles no vuelan más
y los dioses huraños abandonan las casas.
Se abren ventanas para que entre el calor.
Aunque es abril el año muerto aún no se ha
marchado.
Eso pensamos todos. Su cadáver oscuro nos
asfixia.
Vienen visitas, se acercan en la mañana clara.
Ya están aquí. Las mujeres conversan
en la cocina y en el patio recordando otros
tiempos.
Se dan las manos un instante. La eternidad
cubre sus ojos y envuelve sus espaldas.
Alguien grita en la calle. Ha comenzado
abril, dicen los gritos, y nunca más se irá.
Retiremos el cadáver del año
porque eterna, encantada, esta mañana
luminosa
jamás se acabará.


[De Memoria de la especie,
Premio de Poesía Aguascalientes 1977]

Prólogo
Elena Jordana (1934)

Sabines dijo:
A la chingada las lágrimas
y se puso a llorar
como se ponen a parir.

Yo dije:
al carajo la poesía
y me puse a escribir
como se ponen a vivir.


[De Poemas no mandados,
Premio de Poesía Aguascalientes 1978]

Casi a la orilla
Elías Nandino (1900-1993)

Para el poeta José Emilio Pacheco

Después de lo gozado
y lo sufrido,
después de lo ganado
y lo perdido,
siento
que existo aún
porque ya,
casi a la orilla
de mi vida,
puedo recordar
y gozar
enloquecido:
en lo que he sido,
en lo que es ido...


[Premio de Poesía
Aguascalientes 1979]

Cenizas y viento
Miguel Ángel Flores (1948)

No está en el sueño del poeta
rendirse antes de entregar todas sus sílabas.
Lejano se piensa el crepúsculo
cuando la gota de miel se apaga sobre el día.

Pero debe cederse el lugar
al que detrás viene.

La hoja no vuelve jamás a la rama
de la que se desprende.

Que se nos conceda, pues, la inmortalidad
por la gracia de la poesía.

No lloren,
no derramen lágrimas
por el que entrega su rostro a la muerte.

Ya bastante dolor
es recibir sepultura en esta tierra
que el hombre envilece.


[De Contrasuberna,
Premio de Poesía Aguascalientes 1980]

Los ríos encrespan
un follaje de calma

Coral Bracho (1951)

Tu voz (en tu cuerpo los ríos encrespan
un follaje de calma; aguas graves y
cadenciosas).

—Desde esta puerta, los goces, sus umbrales;
desde este cerco, se transfiguran—

En tus bosques de arena líquida,
de jade pálido y denso (agua profunda, hendida;
esta puerta labrada en las naves del alba). Me
entorno a tu
vertiente— Agua
que se adhiere a la luz (en tu cuerpo los ríos
se funden, solidifican
entre las ceibas salitrosas. Llama —puerta de
visos ígneos—
que me circundas y trasudas: sobre este vidrio,
bajo estos
valles esponjados, entre esta manta, esta piel


[De El ser que va a morir,
Premio de Poesía Aguascalientes 1981]


Guerra florida
Francisco Hernández (1946)

Para Raúl Renán

se miran a los labios fijamente
deponen las rodelas y los mazos
acarician sus largas cabelleras
intercambian destellos
y brazaletes de jade
se besan
se derrumban
combaten cuerpo a cuerpo
hasta que prisioneros
uno en el otro
sueñan que cambia
de color el viento


[De Mar de fondo,
Premio de Poesía Aguascalientes 1982]

XXXII
Hugo de Sanctis (1939)

Era sano y amargo.
Álgido y contiguo.

Desde la distancia se veía empalidecer el aire.
Llegaron los años y el jardín
se llenaba de soledad,
el color de la mañana se había convertido
en esta arena húmeda, como vestigios
de un largo y desproporcionado
duelo nocturno.

Miro más hondo
y siento germinar semillas
de origen desconocido;
pequeños fuegos verdes apagados
por el entendimiento.


[De Canción al prójimo,
Premio de Poesía Aguascalientes 1983]

Tzintzuntzan.
Visión desde las yácatas

Efraín Bartolomé (1950)

Este íntimo tono de plácida dulzura
en que la luz deambula desnuda por la tierra
El sol niño que asoma su rostro sobre el lago
Los millares de flores amarillas danzando

A lo lejos
la leve línea azul de las colinas:
ala del cielo añil lamiendo el agua

Un trino de cristal quiebra la transparencia
La quietud crece como un ramaje deslumbrante
¿Es verdad tanta luz?
La derramada línea del silencio oculta otra
verdad:
ese ciego terror:
el agudo punzón de los insectos
la arruga que se extiende sobre la piel del lago
la hoz del labrador que en un instante oscuro
cambia de dirección
el ramo más hermoso de flores amarillas
que las vacas destrozan en su hocico babeante

Entonces nada queda:
acaso la mirada perdiéndose en el agua.


[De Música solar,
Premio de Poesía Aguascalientes 1984]

Desnudo
Antonio Castañeda (1938-2000)

Reclinada en el diván,
desnuda,
con la mirada detenida
en un tiempo
que esperas
te sea confortante,
tocas los hilos prodigiosos
que surgen de este invierno.
Mientras,
como otra piel,
una luz tenue
se extiende amorosa
por tu cuerpo.


[De Relámpagos que vuelven,
Premio de Poesía Aguascalientes 1985]

Estanque
José Luis Rivas (1950)

Para asumir un gesto,
vas ante aquel espejo
que guarda tu primera dicha.

Aún es claro. Y puedes
ver entre las monedas
que lanzaste a sus aguas
la que muestra su rostro adverso.

Una mujer de ti ya se retira
paso a paso
como la niebla
de un trópico desierto.


[De La transparencia del deseo,
Premio de Poesía Aguascalientes 1986]

Salutación de invierno
José Javier Villarreal (1959)

A Marco Antonio Campos

En el bosque de Camaloc los pájaros no
cantan,
los árboles son guerreros muertos, hombres
olvidados,
y en el viento no se oye otra cosa que el choque
de las espadas.
Hoy en Camaloc el invierno es un guantelete que
azota tu rostro,
una batalla inevitable que la sabes ya perdida,
la ausencia de tu Señor y el arrepentimiento de
Ginebra.
Hoy caminas sobre la nieve en el camino a
Winchester,
sobre los cadáveres, la ruina, el amor y la
guerra.
Caminas —en un invierno que duele— sobre la
historia de esta tierra.


[De Mar del norte,
Premio de Poesía Aguascalientes 1987]

Carta de naturalización
Myriam Moscona (1955)

Las hijas de extranjeras
nacimos con agujas minuciosas.
En tiempos nobles
visitamos museos de París.
Entramos al Louvre a buscar a la Gioconda.
También nosotras crecimos en la adversidad
y sonreímos con rictus previsibles.
Si la guerra nos empujó del viejo continente
un soplo nos condena a duplicar nuestra visión.
Permanecemos a perpetuidad.
Nos debatimos entre estancias y partidas.
Deseamos dar a luz a la intemperie
para que la sangre caiga en tierra firme
hasta que las raíces se pierdan en la historia.


[De Las visitantes,
Premio de Poesía Aguascalientes 1988]

VII
Elsa Cross (1946)

y mi corazón visitado por una
extraña vocal
SAINT-JOHN PERSE

El agua de la noche me habla al oído
me dibuja tu rostro desde su fondo impasible.

Alzamos lámparas
haciendo la oblación de nuestro ser.
El tiempo nace en nuestro abrazo.
En nuestro abrazo el tiempo revierte su flujo
mientras nosotros
perdemos nuestros rostros
en las estribaciones de un sueño
cuyos límites no hemos alcanzado.

Una vocal desconocida zumba en mi oído,
jala hacia las bóvedas sutiles toda imagen.
Se detiene, se abre,
queda en suspenso su timbre móvil
subiendo hacia el silencio cada vez más agudo,
cerrándose
hacia ese punto:
compresión infinita
ojo voraz—
desprendida de todo y devorando
el tiempo, devorando
todo lo que se acerca a su contorno.


[De El diván de Ántar,
Premio de Poesía Aguascalientes 1989]

Oración a la Virgen
de los Rieles

Jorge Esquinca (1957)

Bendice, blanca Señora, al más humilde de tus
peones.
Concédele vía libre para llegar a Ti.
Ilumina sus noches con el carbón encendido
de las máquinas.
Que tus ojos claros sean, en toda encrucijada,
brújula y linterna.
Todo tren un potro ligero hacia tu Reino.
Llévalo, gentil Señora, de la mano de los
durmientes.
Administra, con tu prudencia infinita, su pan de
cada día
y cubre con tu sombra favorable los rieles
errantes de su casa.
Aquieta sus pasiones,
deja escapar en la medida justa el vapor de su
caldera.
Apártalo del estruendo de furgones y góndolas
salvajes.
En el vasto ferrocarril de sus breves días, no le
des asiento en el gobierno,
pero guárdale siempre un sitio discreto en el
vagón de tu confianza.
Bendice, blanca Señora, Virgen de los Rieles,
a tu hijo más humilde:
tierra suelta que dispersas con tu manto.


[De El cardo en la voz,
Premio de Poesía Aguascalientes 1990]

Ars poetica
Fabio Morábito (1955)

Yo nunca tuve anhelos
de motorización,
es más, nunca pedí a mis padres
un vehículo,
hasta la bicicleta me aburría,
me limité a mis pies,
a mi sentido del cansancio.
Nunca he viajado rápido,
pero he viajado,
mis huesos cambian de dolor
cada cien metros
y nadie sabe como yo qué es un kilómetro.